jueves, 3 de junio de 2021

Leyendo Mujeres: Rosario Castellanos

   


Hoy en Argenina se conmemora la fecha en que nació el movimiento  #niunamenos (pueden conocer más de su origen, y del colectivo en este sitio). 


Me pareció que este jueves en que suelo hablar de mujeres, tenía que tener un significado especial.

Indagando me encontré con la vida de Rosario Castellanos a quien no conocía.

Rosario Castellanos Figueroa nació en Ciudad de México un 25 de mayo de 1925 y falleció en Israel en 1974.

Siendo muy pequeña su hermano falleció de apendicitis y a los 23 años quedó huérfana, y con recursos económicos limitados por lo cual tuvo que ganarse la vida y lo hizo como escritora. 

Se graducó como maestra en filosofía en la Universidad Autónoma de México. Estudió en la Universidad de Madrid. Fue profesora de l UNAM. En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller. 


En su vasta producción literaria, Castellanos siempre evocó a los desprotegidos, marginados, excluidos, expulsados, discriminados; en fin, a los que, por su condición social disímil con las estructuras de la época, no tenían voz ni voto. Ni aún después de la Revolución. Sus textos -tal vez, su mayoría- están ligados, entre otras cosas, a la lucha en la defensa de los derechos de la mujer y a la crítica a la sociedad sexista que la encasilla en uno o varios roles.

Falleció tempranamente, a los 49 años, producto de una descarga eléctrica provocada por una lámpara,  en su casa de Tel Aviv (una muerte trágica y por lo que leí rodeadas de conjeturas, que se tiñó de leyendas). Se encontraba ahí como embajadora de México en Israel. (1)


Este poema lleva el nombre de “Kinsey Report” y pertenece a su libro “Poesía no eres tú: Obra poética” de 1972. Está formado por seis poemas y en cada uno de ellos se puede apreciar una voz femenina diferente y denunciante. Fue escrito en respuesta a un reporte que presentó Alfred Kinsey, un biólogo estadounidense, que -en 1948 el primero y en 1953 el segundo- publicó libros sobre el comportamiento sexual de los seres humanos de acuerdo a su condición de hombres o mujeres. (2)

—¿Si soy casada? Sí. Esto quiere decir

que se levantó un acta en alguna oficina
y se volvió amarilla con el tiempo
y que hubo ceremonia en una iglesia
con padrinos y todo. Y el banquete
y la semana entera en Acapulco.

No, ya no puedo usar mi vestido de boda.
He subido de peso con los hijos,
con las preocupaciones. Ya ve usted, no faltan.

Con frecuencia, que puedo predecir,
mi marido hace uso de sus derechos o,
como él gusta llamarlo, paga el débito
conyugal. Y me da la espalda. Y ronca.
Yo me resisto siempre. Por decoro.
Pero, siempre también, cedo. Por obediencia.

No, no me gusta nada.
De cualquier modo no debería de gustarme
porque yo soy decente ¡y él es tan material!

Además, me preocupa otro embarazo.
Y esos jadeos fuertes y el chirrido
de los resortes de la cama pueden
despertar a los niños que no duermen después
hasta la madrugada.

2

Soltera, sí. Pero no virgen. Tuve
un primo a los trece años.

Él de catorce y no sabíamos nada.
Me asusté mucho. Fui con un doctor
que me dio algo y no hubo consecuencias.

Ahora soy mecanógrafa y algunas veces salgo
a pasear con amigos.
Al cine y a cenar. Y terminamos
la noche en un motel. Mi mamá no se entera.

Al principio me daba vergüenza, me humillaba
que los hombres me vieran de ese modo
después. Que me negaran
el derecho a negarme cuando no tenía ganas
porque me habían fichado como puta.

Y ni siquiera cobro. Y ni siquiera
puedo tener caprichos en la cama.
Son todos unos tales. ¿Qué que por qué lo hago?
Porque me siento sola. O me fastidio.

Porque ¿no lo ve usted? estoy envejeciendo.
Ya perdí la esperanza de casarme
y prefiero una que otra cicatriz
a tener la memoria como un cofre vacío.

3

Divorciada. Porque era tan mula como todos.
Conozco a muchos más. Por eso es que comparo.

De cuando en cuando echo una cana al aire
para no convertirme en una histérica.

Pero tengo que dar el buen ejemplo
a mis hijas. No quiero que su suerte
se parezca a la mía.

4

Tengo ofrecida a Dios esta abstinencia,
¡por caridad, no entremos en detalles!

A veces sueño. A veces despierto derramándome
y me cuesta un trabajo decirle al confesor
que, otra vez, he caído porque la carne es flaca.

Ya dejé de ir al cine. La oscuridad ayuda
y la aglomeración en los elevadores.

Creyeron que me iba a volver loca
pero me estaba atendiendo un médico. Masajes.

Y me siento mejor.

5

A los indispensables (como ellos se creen)
los puede usted echar a la basura,
como hicimos nosotras.

Mi amiga y yo nos entendemos bien.
Y la que manda es tierna, como compensación:;
así como también la que obedece
es coqueta y se toma sus revanchas.

Vamos a muchas fiestas, viajamos a menudo
y en el hotel pedimos
un solo cuarto y una sola cama.

Se burlan de nosotras pero también nosotras
nos burlarnos de ellos y quedamos a mano.

Cuando nos aburramos de estar solas
alguna de las dos irá a agenciarse un hijo.

¡No, no de esa manera! En el laboratorio
de la inseminación artificial.

6

Señorita. Sí, insisto. Señorita.

Soy joven. Dicen que no fea. Carácter
llevadero. Y un día
vendrá el Príncipe Azul, porque se lo he rogado
como un milagro a San Antonio. Entonces
vamos a ser felices. Enamorados siempre.

¡Qué importa la pobreza! Y si es borracho
lo quitaré del vicio. Si es mujeriego
yo voy a mantenerme siempre tan atractiva,
tan atenta a sus gustos, tan buena ama de casa,
tan prolífica madre
y tan extraordinaria cocinera,
que se volverá fiel como premio a mis méritos,
entre los que el mayor es la paciencia.

Lo mismo que mis padres y los de mi marido
celebraremos nuestras bodas de oro
con gran misa solemne.

No, no he tenido novio. No, ninguno
todavía. Mañana.


Rosario Castellanos

(Kinsey Report)


Algunos especulaban que se suicidó, pero su hijo Gabriel, declaró que se la veía feliz, con su trabajo docente y como diplomática. Creo que este poema habla de vivir la vida, quizás, la pinte a las que como yo no la hemos conocido. Más poemas como este en este sitio 





Ser de río sin peces, esto he sido.
Y revestida voy de espuma y hielo.
Ahogado y roto llevo todo el cielo
y el árbol se me entrega malherido.

A dos orillas del dolor uncido
va mi caudal a un mar de desconsuelo.
La garza de su estero es alto vuelo
y adiós y breve sol desvanecido.

Para morir sin canto, ciego, avanza
mordido de vacío y de añoranza.
Ay, pero a veces hondo y sosegado

se detiene bajo una sombra pura.
Se detiene y recibe la hermosura
con un leve temblor maravillado.


Ajedrez


Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

En su discurso "La abnegación, es una virtud loca" que pronunció frente al presidente de México dijo:

“No es equitativo, y por lo tanto tampoco es legítimo que uno tenga la oportunidad de formarse intelectualmente y que al otro no le quede más alternativa que la de permanecer sumido en la ignorancia (...) Que uno encuentre en el trabajo no solo una fuente  de riqueza sino también la alegría de sentirse útil (...) que uno tenga toda la libertad de movimiento mientras el otro está reducido a la pasarela (...) que uno sea dueño de su cuerpo y disponga de él como se le de la real gana, mientras que el otro se reserva su cuerpo, no para sus propios fines, sino para que en él se cumplan procesos ajenos a su voluntad..." (4)


 (2) http://poesiaamanoalzada.com.ar/rosario-castellanos-y-su-denuncia-feminista/

(1) https://literalmagazine.com/la-verdadera-historia-de-la-muerte-de-rosario-castellanos/

(3) https://www.poemas-del-alma.com/rosario-castellanos-ser-de-rio-sin-peces.htm

(4)https://equltura.com/arte/el-eterno-feminismo-en-la-obra-de-rosario-castellanos/

lunes, 17 de mayo de 2021

Leyendo Poesía: Yo, monstruo mío. Susy Shock

 


Yo, monstruo mío
…Yo, pobre mortal,
equidistante de todo
yo D.N.I: 20.598.061


yo primer hijo de la madre que después fui
yo vieja alumna
de esta escuela de los suplicios

Amazona de mi deseo
Yo, perra en celo de mi sueño rojo

Yo, reinvindico mi derecho a ser un monstruo
ni varón ni mujer
ni XXI ni H2o


yo monstruo de mi deseo
carne de cada una de mis pinceladas
lienzo azul de mi cuerpo
pintora de mi andar
no quiero más títulos que cargar
no quiero más cargos ni casilleros a donde encajar
ni el nombre justo que me reserve ninguna Ciencia


Yo mariposa ajena a la modernidad
a la posmodernidad
a la normalidad
Oblicua
Vizca
Silvestre
Artesanal


Poeta de la barbarie
con el humus de mi cantar
con el arco iris de mi cantar
con mi aleteo:


Reinvindico: mi derecho a ser un monstruo
que otros sean lo Normal
El Vaticano normal
El Credo en dios y la virgísima Normal
y los pastores y los rebaños de lo Normal
el Honorable Congreso de las leyes de lo Normal
el viejo Larrouse de lo Normal


Yo solo llevo la prendas de mis cerillas
el rostro de mi mirar
el tacto de lo escuchado y el gesto avispa del besar
y tendré una teta obscena de la luna mas perra en mi cintura
y el pene erecto de las guarritas alondras
y 7 lunares
77 lunares
qué digo: 777 lunares de mi endiablada señal de Crear


mi bella monstruosidad
mi ejercicio de inventora
de ramera de las torcazas
mi ser yo entre tanto parecido
entre tanto domesticado
entre tanto metido “de los pelos” en algo
otro nuevo título que cargar
baño: de ¿Damas? o ¿Caballeros?
o nuevos rincones para inventar


Yo: trans…pirada
mojada nauseabunda germen de la aurora encantada
la que no pide más permiso
y está rabiosa de luces mayas
luces épicas
luces parias
Menstruales Marlenes bizarras
sin Biblias
sin tablas
sin geografías
sin nada
solo mi derecho vital a ser un monstruo
o como me llame
o como me salga
como me pueda el deseo y la fuckin ganas


mi derecho a explorarme
a reinventarme
hacer de mi mutar mi noble ejercicio
veranearme otoñarme invernarme:
las hormonas
las ideas
las cachas
y todo el alma!!!!!!… amén.


Acá pueden escucharlo por la misma y genia Susy

martes, 23 de marzo de 2021

Libros que son mi memoria


Esta entrada, fue publicada en mayo de 2017 por primera vez.

 Cuando llega el 24 de marzo,   "El día de la Memoria por la Verdad y la Justicia", vuelve a  mí la sensación de haber extraviado mi propia memoria.

Soy de la generación que vivió la dictadura, y en particular la viví en primera persona. Mi padre estuvo preso, debió exiliarse para proteger su vida, y eligió perderla definitivamente en el extranjero. 

Era muy pequeña así que guardo recuerdos velados de todo eso. Lo único que permanece en mí como una presencia es el silencio.

Un silencio enorme que lo impregnaba todo y al que nunca logré ponerle palabras.

Entonces, ya grande, escojo estos libros para huir del silencio, para hablar, para tejer y destejer mis recuerdos. 

Para que no haya olvido.

Para que las nuevas generaciones sepan que esto pasó y lo recuerden. Quizás me falte valor para recordarlo sola, pero al menos puedo leer estos libros con mis hijos, con mis alumnos.

La selección no es casual. En la mayoría, lo que se escucha es la voz de los niños. Protagonistas de una historia que no eligieron vivir. Algunos sobrevivientes, otros ni eso, todos, víctimas...

Dejo acá estos libros para que los toquen a ustedes, como me han tocado a mí.


Matilde
Carola Martinez Arroyo
Colección Zona Libre
Editorial Norma

Matilde fue publicado en 2016, y es la primera novela de Carola Martinez Arroyo. 
Muchos la conocemos en su rol de mediadora y especialista en Literatura Infantil y Juvenil. Muchos la seguimos a través del blog Donde viven los libros. Estuve a punto de pedirle que me consiguiera este libro, (ahora también tiene una   librería especializada que lleva el mismo nombre del blog), pero sentí la ansiedad de tenerlo y no pude esperar a nuestro próximo encuentro.

Matilde, la protagonista de esta historia, es una niña pequeña viviendo en Chile durante la dictadura.   Su padre está desaparecido, su madre lo busca día tras día, y Matilde intenta seguir su vida diaria, al cuidado de su abuela. 

Para los niños, lo que los adultos callan, no necesariamente permanece oculto. 

Mati es esa niña que sabe más de lo que debería con su corta edad y sin embargo, sigue siendo una niña intentando disfrutar su infancia. 
Carola logra retratar esa inocencia, contarnos en su voz lo que es crecer en ese país, en ese momento.
Leer esta novela, fue recordar y recordarme. Aunque no conozco Chile, aunque no viví allí, ciertas partes de la historia se enlazaban con mis recuerdos.
El 23 de marzo, leí los primeros capítulos con mis alumnos adolescentes en clase y lo acompañé con una parte de Niños.

- ¿Por qué Chile? - me preguntaron. 

- Porque no fue tan distinto lo que nos pasó. - contesté

Porque no estamos tan lejos como pensamos.
 
Niños
María José Ferrada
Ilustraciones de Jorge Quien
Grafito, 2013





Un libro que pega directo al corazón. María José Ferrada es también chilena. Una poeta y escritora que descubrí no hace tanto, gracias a Carola y a su librería.

Entre sus libros de poesía se encuentran El baile diminuto, Escondido, y el premiado Un jardín

Libros en donde las palabras juegan con la poesía, con lo cotidiano, con la naturaleza.  

Pero éste, es un libro distinto. 

Estas poesías homenajean la vida de 34 niños. Nos invita a conocerlos, a compartir su inocencia, su alegría, sus juegos, sus sueños. 

Alicia 

"De todos los regalos que le han dado este cumpleaños/ prefiere los globos..."

Héctor 

"Se pregunta como es posible que el sonido del mar viva en los caracoles..."

Lo terrible es que estos niños que deberían ser adultos, ya no están.

Hacia el final, aparece en el libro este párrafo, tan dolorosamente real:

" El listado de los niños -menores de 14 años- fue elaborado con la información recogida por la Comisión Nacional de Verdad y Recuperación (Comisión Rettig) y por la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Treinta y dos de ellos fueron ejecutados y uno continúa en calidad de detenido desaparecido."

Pablo, el número 34, fue encontrado por las Abuelas de Plaza de Mayo en 2013, año de la publicación del libro. 

"Esperamos que las estrellas brillen siempre para él. Y le dedicamos este libro". Se lee en el final de la página.
 
La edición de Grafito es bellísima y las ilustraciones de Jorge Quien, acompañan delicadamente y le agregan vuelo propio a cada poema.

Acá pueden escucharla a María José, recitar uno de los poemas.

Cuando lo leí en clase, construimos un muro de silencio en el aula. Una pausa que se instaló en medio del aula, como la ausencia. No es algo que suele acontecer con mi grupo de revoltosos adolescentes de 14 años silencio. 

En mi interior,  me parecía escuchar las voces de esos niños.


La memoria de los seres perdidos
Jordi Sierra I Fabra
Colección Gran Angular
Editorial SM
1998

Un libro poderoso, de un autor español, que nos habla de la historia argentina. 

La protagonista es una adolescente que vive en España, de padres argentinos, exiliados. Tiene una vida feliz, con todo lo que necesita: una casa, un novio, un promisorio futuro. Hasta que todo cambia. Alguien que lleva tiempo buscándola, al fin la encuentra. 

Se entera entonces que sus verdaderos padres fueron víctimas de la dictadura militar argentina, y que sus padres adoptivos tenían razones poderosas, para ocultárselo. 

Alexandra tiene que re-escribir su pasado cuando comenzaba a armarse su futuro.

Jordi Sierra i Fabra, nos cuenta al terminar la historia, como se decidió a escribirlo. Como en Niños, podemos conocer los nombres de los verdaderos protagonistas. Tantas madres embarazadas, tantos niños capturados junto con sus padres, tantas identidades perdidas.  

Este libro lo leí en el viaje de vuelta de las vacaciones, de casualidad me lo encontré antes de salir, era una oportunidad por su precio, y el tema me resultaba interesante. 

Sinceramente, no había leído nada del autor en ese momento, y nunca había escuchado ese título. 

Pero me llegó por algo.

Fue tomarlo y seguirlo hasta el final. 

Un final que logré alcanzar a pesar de que mis ojos ya no lograban mirar. A pesar de una cortina de lágrimas.


El mar y la serpiente
Paula Bombara
Colección Zona Libre
Editorial Norma 
2005



Este libro es un claro favorito de mis alumnos hace años.

Paula Bombara nos cuenta su historia, la historia de su madre y la de su padre desaparecido durante la dictadura. Nos cuenta de su huida, de como hicieron para sobrevivir. Nos habla de su pérdida. Es la voz de una niña también, y es ese lenguaje poético, tan característico de la autora,  con esa sencillez el que nos permite transitar el dolor y la pena. Porque no le huye al dolor, pero  nos habla del amor que sostiene  y que nos permite continuar viviendo.


La primera vez que lo leí, fue también la primera que logré hablar en público de mi padre. Hacía muy poco que había empezado a trabajar como docente de secundaria, y el Día de la Memoria, (aunque soy profe de biología), pensé que tenía que leerles algo. Tomé el libro y leímos de corrido los tres primeros capítulos. Al terminé dejé que me hablaran. Luego, les conté por qué este libro me emocionaba tanto, y me hicieron preguntas. Me contaron historias de sus familias. Esto, lo seguí haciendo cada año, y siempre  alguien  se acerca y me pregunta del libro, o que quiere saber más de la historia. Muchas veces, el libro resuena en cada casa. Cuando me encuentro con las familias, me dicen que su hijo o hija les comentó de esta lectura, que hubo algo ahí que los conmovió.


¿Quién soy?
Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros
Paula Bombara - Irene Singer
Iris Rivera - María Wernicke
María Teresa Andruetto - Istvansch
Mario Méndez - Pablo Bernasconi
Editorial Calibroscopio 
2013



Este es un libro para chicos más pequeños. Para llevar a las escuelas primarias y compartir en las aulas. (aunque también lo he leído con mis chicos de 5to año). 

Es un libro coral. Cuatro escritores y cuatro ilustradores. Una conjunción de voluntades con un fin común. Paula Bombara escribe sobre Manuel. Iris Rivera sobre Jimena. María Teresa Andruetto sobre dos hermanos,  Marcelo y VIctoria. Mario Méndez sobre los melli: Sabrina, y su hermano, a quien todavía busca. 

Es un libro que se fue gestando entre las Abuelas de Plaza de Mayo, los protagonistas que cuentan su historia y los escritores e ilustradores que le fueron dando colores, formas, palabras. Y por supuesto, Calibroscopio, que los reunió,  un hermoso trabajo colectivo que se ve desde la tapa.

Hablamos ya de este libro hace poco, en la Entrevista que le hice a Mario Méndez, uno de sus autores.


Rompecabezas
María Fernanda Maquieira
Loqueleo 
2016


Este libro tiene todo. Habla de la dictadura, de la guerra de Malvinas, habla de la adolescencia, del amor, de las diferencias. Lo hace con humor, con un lenguaje accesible. Es un libro que puede alcanzar a cualquier niño o adolescente y hablarle. Es para que un chico se encuentre,  pero también para intentar abrirse a otras historias. 

Esta novela se llevó el Premio Fundación Cuatrogatos, en 2015, es por eso que tenía curiosidad por leerla. La encontré el año pasado en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, y también casualmente a la autora, a quien no conocía.

La protagonista de esta historia es Mora, quien vive al cuidado de Oma, su abuela. Como en Matilde, la historia esta marcada por el dolor, por la ausencia de los padres, y la presencia de una abuela como acompañante. 

Sin embargo, ocurre acá en Argentina, y  durante la guerra de Malvinas. 

Pablo, amigo de Mora, tiene un hermano que está luchando en las Islas.  Mora y Pablo comparten las cartas que le llegan, en donde les cuenta lo que en realidad ocurre, aquello que no se comenta. De lo que no hablábamos, lo que en ese momento no sabíamos.

Aunque toca temas dolorosos y difíciles, la novela guarda un lugar para el amor y la alegría. A mí realmente, me hizo sonreír, conocerla a Mora, asomarme a su libreta morada, y escucharla hablar con sus incondicionales amigas de Siberia.

Como la vida misma. en este libro, hay un lugar para la tristeza, sin dejar de lado la alegría.

Como la vida misma, todo se trata de compartir.

lunes, 8 de marzo de 2021

¡Basta! (Libros con historias breves contra la violencia de género)



El tema de la violencia de género está presente en las noticias, en la sociedad, en lo cotidiano.

Es por eso que debemos hacerle un espacio en las aulas para conversarlo, para educarnos, para poder darle palabras a lo que antes no nombrábamos

Estos tres libros son una presencia continua en mis talleres, y en los espacios que comparto con alumnos de secundaria.

El primero que llegó a mí. ¡Basta! + de 100 mujeres contra la violencia de género, con Pía Barros como compiladora, es una versión chilena publicada en Asterión en la Colección La Luna de Venegas. Me fue presentado en 2013, en ocasión del Foro del Libro y la Lectura que organiza la Fundación Mempo Giardinelli en Resistencia, justamente por Pía Barros.

Les aseguro que es uno de los que SIEMPRE me piden a préstamo, en general, mis alumnas mujeres para quedarse leyendo.

Dice Pía Barros (escritora, y editora), en su presentación:

Breves palabras

En un mundo donde ya  a nadie espanta la feminización de la pobreza, donde la hambruna, las guerras, las migraciones, la desidia, la escasa voluntad política minimizan la problemática de género, nos planteamos la necesidad de enfrentar las diversas formas de la violencia desde la cretaividada. Desde la escritura.

No fue difícil encontrar cien escritoras que quisieran enfrentarse al desafío de ciento cincuenta palabras como máximo para contar una historia. Algunas se disculparon por su poca familiaridad con las formas brevísimas y otras, lamentablemente, llegaron después de la fecha límite de la recepción. Esto último demuestra que son varios cientos las escritoras de nuestro país y deja manifiesta otra forma de la violencia de género, la invisibilización de la creatividad de las mujeres.

Aquí poetas y narradoras se dan la mano, porque estoy convencida de que la literatura cambia el entorno que toca, ya sea por reflexión, efecto espejo o simplemente por la belleza. Somos construcciones culturales esa construcción se hace con el lenguaje. Verbalizar, nombrar, es en sí una nuevva creación de mundo, de ese mundo al que aspiramos, un universo no sexista, donde nadie sobre y donde todas y todos seamos imprescindibles.

...

Me parece esencial nombrar, poner en palabras esto que nos sucede a cotidiano, o que leemos a cotidiano, que nos toca, pero de otra manera, de manera literaria. En realidad el desafío de estos microrrelatos es ese, dar voz y decir, a veces de una manera poética, lo que nos duele y lastima.

Les dejo algunos

de Ema Hernández (de Santiago, participa de los Talleres de Narrativa de la I Municipalidad de Maipú, publicado en la antología del taller)

Disfraces

María con su traje de dueña de casa se apresura en los quehaceres.
Martín con su traje de escolar, estudia en su pieza
Raúl con su traje de oficina llega a la casa
La comida aún no está lista. Martín no me ha saludado y un perro cagó en la entrada
Comienza la discusión:
Raúl se pone su traje de verdugo
María se pone su traje de víctima
Martín se pone su traje de superhéroe

de Mariana Marini (psicóloga, narradora y poeta)
Constelaciones familiares

 A mi me pasó lo mismo que a mi madre, y a ella, lo mismo que a la abuela. La abuela no dijo nada, mi madre no dijo nada, yo no dije nada. A mi abuela le sucedió en los años 50, a mi madre en los 70, a mí hace 20 años. Mi madre es mediohermana de mi abuela, y yo, media hermana de mi madre.

de Silvia Rodriguez (poeta radicada en Talca. Su último libro es "Diario de una Cesante")

Cuando ella no está

 Cuando una mujer muere, se evapora un trozo de calle, el tráfico se torna lento, los semáforos se detiene, duelen los úteros, los embriones, los brazos, los profetas silencian, el soldado olvida su misión, un infante deja de jugar, las cosechas entristecen, una estrella se oxida, las lenguas hablan un solo idioma, universo y tierra dejan de girar.
 Cuando una mujer muere, nace una soledad de orfandía, se angustian las flores, nace una pérdida, una desesperación, un abismo infernal, se disecan restos de sangre, se quiebran las miradas, algo se adelgaza, se retuerce, se revuelca, se quema. Aquí dentro muy adentro. Cuando una mujer muere.

 Cien microrrelatos, que hablan de tantas cosas, el travesticidio, la violación, la violencia en el hogar, las desigualdades, los estereotipos. Tanto que nombrar, para que no se repita.

Hace un par de años me topé en la Feria del Libro, de casualidad, con dos versiones argentinas.

Publicado por Macedonia Ediciones: "¡Basta! Cien mujeres contra la violencia de género" y la versión masculina "¡Basta! Cien hombres contra la violencia de género" con Edicion de Amor Hernández, Fabián Vique Leandro Hidalgo, Miriam Di Gerónimo y Sandra Bianchi

Les copio un segmento de la presentación de la primera

Cien formas de decir ¡basta!

En los últimos años se ha globalizado el término "femicidio", esta palabra nueva que ingresa a la lengua condensa historias viejas porque designa nada menos que los asesinatos perpetrados a mujeres por diversas violencias de género. Las estadísticas y la reiteración con las que se conoce y se hace más y más visible este triste fenómeno, que comienza con agresiones y puede finalizar con la muerte de sus víctimas son estremecedoras

...

Que la palabra centuplicada de este libro se transforme en acción, en empatía, en abrazo literario y reparador.
                                Amor Hernández, Fabián Vique, Leandro Hidalgo, Miriam Di Gerónimo y Sandra Bianchi

Ana María Shua, Betina González, María Rosa Lojo, Gloria Pampillo, y tantas más son algunas de las mujeres que participaron.

Entre ellas me encontré con una mujer que para mí fue muy especial: Graciela Susana Puente, mi profesora en el colegio secundario (escritora y Doctora en Letras), a la que reencontré con mucho placer, en la escritura de este texto que escribió

Con dudas

"No es nada", se dijo, "ya pasó". 
  Ahuecó las alas, había sangre en las plumas. Se limpió en un charco, pero no pudo sacar las huellas. "¿No es nada? Esta vez fue demasiado. Pensó
 Vio un jacarandá con flores. Intentó llegar. Pero no logró cobrar altura y otra vez fue alcanzada y pisoteada.
 Un chico que pasaba la vio en la vereda, la levantó y la llevó a su casa.
 "A lo mejor, pensó

Les dejo otros:
Amalia Vargas
MIRE BIEN A MIS HIJOS

     La comisaría parecía vacía, sólo se escuchaba la televisión encendida. Un oficial desde lejos y sin mirarme, me dijo: ¿qué necesita?. Le conté de los golpes en la cabeza para que no se me notaran las marcas de las violaciones, de las amenazas de matarme y matarse, de los gritos, del arma en la mesita de luz.
    El policía me escuchó y preguntó: ¿Señora usted es casada? Pensé que me iba a tomar en serio al ver que lo era. Le dije: Sí, legalmente estoy casada con él, tengo libreta de matrimonio y todo. Y opinó: Señora, es su marido nomás quien le pega. Todavía lo recuerdo, todavía me duele.
    Retrocedí espantada, lo miré y le grité: ¡Sabe, quiero que mire bien a mis hijos! Mire bien a mis hijos porque si me mata, le pido a usted que los atienda, por favor ¡Mire bien a mis hijos! Y me fui.

María Rosa Lojo
Como el agua

Ella era como el agua. Se escurría, se infiltraba, descendía y trepaba. Se derramaba, crecía, cantaba, cambiaba con los colores de la luz. Alimentaba, refrescaba, danzaba, invisible debajo de la tierra.
     Ella era como el agua. Avanzaba, brotaba, invadía, sumergía, bramaba. Rodaba desde la cumbre hasta el abismo.
    Ella no lo sabía, ella no se sabía. Se dejó meter en un frasco pequeño. Se dejó guardar en un estanque oscuro. Dejó que la pudieran el veneno y los hongos.
    No la reconocían, no se reconocía. Una mañana, el limpió la basura del estante olvidado y la tiró.

Betina Goransky
AMOR SOBRE TODO

Aprieto las manos hasta poner rojos los nudillos, duele, pero menos que mi alma.
    —Amor — dice acongojado—. Esperaba tu llamada. No se repetirá. Me saqué; estoy muy presionado, te necesito; no me dejes.
    Voy al baño con un nudo en la garganta. Me mojo la cara para apartar los pensamientos perturbadores. ¡No, Mara, que todo se repite!
    La escena permanece en mi retina: diez dedos marcados en mi cuello, moretones azules en mis brazos, el dolor de las costillas que me hace perder el aliento.
    El timbre. ¡Es él! El amor golpea de nuevo en mi pecho; el pasado se desdibuja, y una rueda da vueltas en mi cerebro, cambiando todo de lugar.
Va a estar bien, me digo. Al abrir la puerta se escuchan dos sonidos, el disparo y mi cabeza la golpear contra el suelo.
    Todo va a estar bien, insisto. Mi último pensamiento es una disculpa.


En último libro (de los que tengo, sé que hay más y en otros lugares de Latinoamérica) las historias fueron escritas por 100 hombres. Se suman voces desde distintos sectores y distintos lugares de Argentina. Les comparto también alguno de esos breves textos que me obligó a detenerme

Daniel Fermani (docente, dramaturgo, y director de teatro)

Cielo túrbido

Miró el cielo, era de color violeta, casi morado. Color obispo, se le ocurrió. Y enseguida se dijo que el cielo no podía ser de ese color. Lo pensó o lo supo. Abrió bien los ojos y levantó la cabeza. Levantó la cabeza y levantó el busto. No. No era el cielo. Era el rostro del travesti con el cual había pasado la noche. El mismo que le había dicho te amo después de hacer el amor. El mismo que había masacrado a golpes. Porque le había dicho te amo, y él era un hombre.

Cuando llevé estos pequeños libros, que caben en la palma de una mano, para leer con mis alumnos de secundaria siempre se hace un inmenso silencio y me piden más...luego de lo cual pasamos a la charla, a decir y decirnos.

La  última vez que los llevé fue en ocasión de la previa, a la marcha "Ni una menos", y varios me preguntaron si eran historias reales.

Les contesté que era ficción, que eran historias narradas por diversas personas, escritores, narradores, profesionales.

Es una pena, que nos falte tanto, tanta educación, tantas palabras, tantos cambios en la sociedad, para que dejen de ser historias que ocurren a diario.


sábado, 6 de febrero de 2021

Leyendo Mujeres: Liliana Bodoc





Foto del gran maestro Uri Gordon, que supo capturar perfectamente su magia. 

Palabras de Liliana Bodoc

Durante febrero, al acercarse un nuevo aniversario de su partida, estuvimos haciendo nuestro homenaje a Liliana Bodoc, escritora argentina, releyendo sus libros. 

Le decían "la madre de los confines" porque fue la creadora de esta maravillosa "Saga de los Confines" (Los días del venado, Los días de la Sombra, Los días del Fuego), que dieron inicio a un universo nuevo, y su carrera como escritora. 

Desde que nos dejó en una orfandad de nuevas historias, el 6 de febrero de 2018 , no hacemos más que extrañarla. 

En esto de buscar sus libros,  y ver videos de sus conferencias, me fui encontrando (re-encontrando) con algunas de sus palabras como:


"La memoria es una casa donde cabemos todos".

La idea de esta entrada es conservarlas.

Hacer que viajen de boca en boca.

Que sus palabras nunca mueran.



Palabras sobre la memoria:

"Si hago memoria hago esperanza y justicia"


"Si hago memoria la soledad se extingue"

En Los confines de la palabra. La memoria.

Sobre la poesía:

"La poesía es una conjetura acerca de lo inexplicable"

"La palabra poética no nos pone un uniforme más bien nos hace únicos"

"Una poesía es un silencio rodeado de palabras precisas"

"Los poetas hacen que el silencio diga lo que ellos tengan ganas de decir"

"La palabra poética será una balsa que nos mantenga en la superficie..."

¿Qué es un monstruo?
"Un monstruo socialmente hablando, no es un ser horripilante y feroz; es algo mucho más serio. Para las sociedades lo monstruoso es el otro. Es lo que interpela sus paradigmas y pone en jaque sus tabúes"

En " Los confines de la palabra. Lo poético.

Acerca de la literatura:

"Hay que darle arte literario a los niños para que aprendan a amar el arte literario para que se transformen en jóvenes y en adultos capaces de decodificar la estética literaria, es una cosa de primera necesidad."

Entrevista en la Facultad de Filosofía y Letras de UNCUYO.


"El arte es una cosa de conocer el mundo.Leer un cuento …Pensar artísticamente el mundo tiene que ver con una manera de conocerlo…"

"El cielo más útil es el cielo de los poetas…Cuando algo nos angustia, cuando el hijo …uno levanta los ojos no hacia el cielo de los físicos, sino hacia el cielos de los poetas."

“La literatura es el agua y el pan, absolutamente necesaria para entender el mundo en el que vivimos, el mundo en que transitamos para conocernos, es un puente hacia nosotros mismos es un puente hacia los otros. “

“A veces la ficción, nos puede ayudar a atravesar las tempestades más complicadas y las tormentas más difíciles. …hay un puente emocional que tiende la literatura en forma constante y permanente…”

En el Congreso de Literatura Infantil y Juvenil . Perú. 2014



 En Hasta Trilce, el teatro de la Ciudad de Buenos Aires, hay un cartel que la recuerda. Estuve ahí para ver la obra "El espejo africano" que representó la compañía Tres gatos locos (junto a mi amiga Patricia Domínguez y una amiga de ella, también sureña) en 2018. Ver ese cartel, para mí fue muy fuerte, porque fue en ese mismo lugar donde la conocí personalmente, varios años atrás en ocasión de un taller, ahí nos vimos un fin de semana en que ella nos recibía y nos contaba secretos sobre el oficio de escribir.



Agua

La lluvia es agua que saltó al abismo.
El mar es agua bravía.
El llanto es agua picante
si baja por tus mejillas.

Agua con hueso es el hielo.
Agua rota, la cascada
Agua obediente, el arroyo
que baja por las montañas.

¡Cuando el agua tiene sed
Desaparece la playa!

Liliana Bodoc .
 En Ondinas.


Casualmente cuando leía este libro, que me llegó en el 2020, su editora Violeta Noetinger, compartió conmigo una anécdota sobre Lili.

Me decía  de " Ondina" (un libro de cuentos, enlazados entre sí por el tema del agua), hizo un primer cuento, y al leerlo sentía que le faltaba algo, parte de su esencia. Se lo comentó, le dijo que faltaba la marca "Liliana". La respuesta de Lili fue que había recibido el comentario de un lector que decía que su estilo era muy enrevesado y que le costaba entenderlo. Es por eso que optó por un estilo más simple. Violeta le dijo "vos no escribís, para los lectores que te encuentran enrevesada. Esos no son tus lectores. Tu marca personal, lo que vos hacés como nadie, lo que te hace única y maravillosa, es esa poesía que metes en todo lo que hacés. No te traiciones, no abandones tu estilo". A partir de ahí se aflojó y los cuentos fluyeron.

Es efectivamente un libro poético, con su esencia.

Palabras de Liliana en sus libros:

«El mal, como planta que es, no se está quieto. Crece. Y si encuentra buena tierra, arma un zapallar en poco tiempo. El bien, si me permiten, es de esas plantas difíciles, que por cualquier motivo se secan o se pudren.»

Elisa, la rosa inesperada.

«Porque los espejos reflejan la historia de su tiempo. Y a veces, como los cristales curvos, la ensanchan, la adelgazan, la distorsionan. »

El espejo africano.


«Los cuentos nos ayudan a amar las cosas…»

En “Blanco”, cuento de Sucedió en colores.


«Esa mujer tenía la gracia de transformarlo todo en fábula. Esparcía pedregrullo sobre el piso de tierra, cubría los catres con mantas de colores. Colocaba a la vista la cafetera, la olla de hierro, las tres tazas de loza blanca; y cualquiera deseaba quedarse allí para siempre.»

Diciembre, Súper Álbum.

«Hay objetos que jamás nos pertenecen del todo. No importa que se trate de antiguas reliquias familiares, pasadas de mano en mano a través de las generaciones. No importa si los recibimos como regalo de cumpleaños o si pagamos por ellos una buena cantidad de dinero. Estos objetos guardan siempre un revés, una raíz que se extiende hacia otras realidades, un bolsillo secreto. Son objetos que no podemos limpiar ni entender. Objetos que se marchan cuando dormimos y regresan al amanecer...»

en el comienzo de El espejo africano.

«En esos tiempos, una isla era mucho más pequeña si nadie la habitaba. Cuando alguien llegaba, la isla se hacía grande.»

Los días de la sombra. Saga de los confines 2.

«A veces los cuentos son retazos y destellos de hechos ciertos. Contamos lo que ocurrió. Otras veces, los cuentos son pedazos de sueños. Contamos para que ocurra. »

El puente de Arena, cuento de Amigos por el viento

«Al día siguiente, R y D cruzaron juntos la verja del amanecer. Y jamás volvimos a tener noticias sobre ellos, porque las leyendas se detienen un paso antes del horizonte.»

En Rojo. Cuento de Sucedió en colores.


«A veces la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; incluso aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.»

En Amigos por el viento.

«El río, que pasa y se queda al mismo tiempo, arrastró el dolor pero conservó el recuerdo. »”

El Río estuvo allí (Historia de la desembocadura) en Ondinas

«Nací y crecí en un feroz desierto africano. Allí aprendí que el amor, como el agua, es un bien precioso. La verdadera riqueza no es poseer lo que sobra, sino lo que escasea..()..El amor escaso como el agua en el desierto, es el único tesoro que te hará dichosa.»

Agua del desierto. Ondinas.

«Desde la muerte de Shampalwe se había vuelto áspero y silencioso. Antes, decían de él que peleaba sin miedo a la muerte. Ahora se lamentaban de verlo pelear sin apego a la vida. »

Los días del venado.

«Según parece, hay dones para cada uno. Dicen que cada persona tiene el suyo, aunque a veces, no es fácil reconocerlo. »

El espejo africano.


Por último...les cuento de un homenaje que hicimos en 2020. El 6 de febrero, nos reunimos algunas de las "Brujas Bucaneras" (un grupo de promoción de la lectura que formamos cientos de personas en varios sitios distintos, capitaneado por Barbi Couto, e iniciado por Luis Paredes*) a homenajearla.

Llevé esta caja:


.. y escuchamos esta historia de "Los días del venado"

- ¡Aquí estamos por fin! -dijo Vieja Kush-. Quítense los mantos y vayan cerca del fuego. Yo voy a preparar agua de menta con miel para olvidar el frío. Dulkancellin colgaba su abrigo cuando vio la caja de madera labrada que aparecía con la lluvia y desaparecía con el sol. Sonrió para sí y levantó la voz hablándole a Kush, que trabajaba en el fuego:

- ¿Qué sacarás esta vez de tu baúl?

- ¡Quién puede saberlo! -respondió su madre.

- Ojalá saques el peine de Shampalwe -intervino Kuy-Kuyen -. Así nos cuentas, de nuevo, cómo fue su boda.

-No -dijo Thungür, frotándose las manos cerca del fuego-. Mejor que saque la piedra roja del volcán para que nos cuente del día que se abrió la tierra y los lagos tenían burbujas de calor.

- Sea lo que sea les contaré una historia…

Cada familia husihuilke conservaba un cofre, heredado por generaciones, que los mayores tenían consigo. Aunque tenía menos de dos palmos de altura, y un niño pequeño podía rodearlo con sus brazos, en él se guardaban recuerdos de todo lo importante que había ocurrido a la gente del linaje familiar a través del tiempo. Cuando llegaban las noches de contar historias, volteaban el cofre haciéndole dar cuatro tumbos completos: primero hacia delante, después hacia atrás y, finalmente, hacia cada costado. Entonces, el más anciano sacaba del cofre lo primero que su mano tocaba, sin vacilar ni elegir. Y aquel objeto, evocador de un recuerdo, le señalaba la historia que ese año debía relatar. A veces se trataba de hechos que no habían presenciado porque eran mucho más viejos que ellos mismos. Sin embargo, lo narraban con la nitidez del que estuvo allí. Y de la misma forma, se grababa en la memoria de quienes tendrían que contarlo años después. Los husihuilke decían que la Gran Sabiduría guiaba la mano del anciano para que su voz trajera desde la memoria todo aquello que era necesario volver a recordar. Algunas historias se repetían incansablemente. Algunas se relataban por única vez en el paso de una generación y otras historias, quizá, nunca serían contadas.

- Pienso en las viejas historias que quedaron para siempre dentro del cofre -dijo Thungür-. Si nadie las contó, nadie las oyó. Y si nadie las oyó…
-Nadie las recuerda -completó Kush, que llegaba con su vasija cargada de menta dulce-.
Siempre repites lo mismo y me obligas a repetir a mí. ¡Tantas veces te lo he dicho! Cuando algo ciertamente grande ocurre suelen ser muchos los ojos que lo ven. Y muchas las lenguas que saldrán a contarlo. Entonces, recuerda esto, las viejas historias que jamás se cuenten alrededor de un fuego, alrededor de otro se contarán. Y los recuerdos que un linaje ha perdido viven en las casas de otro linaje.”


La saga de los confines. I. Los días del venado.

Luego, cada una, sin mirar, puso su mano en la caja, y sacó las palabras de Liliana, que cuál oráculo se hicieron presentes. Fue muy revelador, porque lo que le tocó a cada una, hablaba de lo que era, y sí... fue parte de su magia.





Me despido otra vez con sus palabras, que me llegan como una despedida:

« Con la próxima lluvia me voy
aunque lloren
Con el próximo llanto me voy
aunque llueva. »

Y no podía faltar, ahora tan cerca del inicio de clases, sobre la educación...



Links que utilicé: https://www.youtube.com/watch?v=pjKIve1svnQ&t=1330s En el encuentro de Literatura Fantástica de la Universidad de San Martín

Los confines de la palabra, lo poético: https://www.youtube.com/watch?v=JKvczu72ICg&t=418s

Los confines de la palabra, la memoria: https://www.youtube.com/watch?v=cm-qbTiN9Vo

(* Por si quieren saber más de la Brujas Bucaneras  https://www.facebook.com/brujasbucaneras/)

Les dejo un listado de los libros que menciono.

Amigos por el viento. Publicado por Alfaguara. Ilustraciones Poly Bernatene
Elisa la Rosa inesperada. Norma. Colección Zona Libre
Ondinas. Ilustración Johana Wilhelm Alfaguara
Sucedió en colores. Ilustraciones de Pablo Bernasconi. Alfaguara
El espejo africano.Ilustraciones de Mariana Chiesa.SM
La saga de los confines (Los días del Venado, Los días de la Sombra. Norma
Diciembre super álbum . Ilustraciones Oscar Senonez. Alfaguara