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miércoles, 21 de octubre de 2026

Libros sobre la muerte, el duelo, la pérdida. Parte I


Una selección de libros que hablan de las pérdidas, y que pueden o no llevar a otras conversaciones posibles.

Todos sus patitos. Una historia de amistad, interespecie. Una historia que atraviesa una vida, en dónde dos se acompañan hasta el final. Me emociona y me conmueve, y además habla de un pato, entre tantas cosas que disfruto de este libro. Julia Friese y Christian Duda. Lóguez Ediciones.
Cuando los peces se fueron volando. Sara Bertrand en los textos y Francisco Javier Olea en las ilustraciones. Editorial Cataplum. Andrés (mi hermano el hermano que quería ser pez se ha perdido).



Popi se ha perdido. Hans Wilhem. Editorial Juventud. La primera vez que hablamos de la muerte en Espantapájaros con Yolanda Reyes y Lucía Liévano, me contaron de este libro. Muchos años después de casualidad en Buenos Aires, cuando hacía Picnic de Palabras en una plaza del barrio alguien se acercó y me lo regaló.
Tony una novela escrita por Cecilia Velazco que habla de adolescentes y de la pérdida, del dolor, del sufrimiento, de las dificultades de transitar esos momentos. Publicado en la colección Zona Libre de Norma
¿Quién come a quién? Aleksandra Mizielinska y Daniel Mizielinski. Libros del Zorro Rojo (sobre el ciclo de la vida y de la muerte, un libro informativo)



Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea. Annabel Pitcher. Nuevos Tiempos Ed Siruela. Una novela que cuenta una pérdida, y que trastoca a toda una familia. De esos temas incómodos que a veces son tan necesarios en la Literatura Infantil y Juvenil.
La balada del Rey y la muerte. Koos Meindertos y Harrie Jokkers, ilustrado por Piet Grobller. AH pípala (un Rey que quiere encerrar a la muerte porque le teme, y un pueblo que vive eternamente, o casi...)



Paraíso. Bruno Gibert. Los cuatro azules y Calibroscopio. Un libro que habla de la pérdida de un abuelo, pero con imágenes de pictogramas.




Inundación. Una serie de textos de la autora argentina Eugenia Almeida publicados por Ediciones Documenta. La autora explora distintos temas entre ellos la muerte de su madre. Con una escritura poética y en pequeños fragmentos, este libro es un verdadero disfrute.
Tantos animalitos muertos. Ulf Nilsson con ilustraciones de Eva Eriksson. Ediciones del Castillo. No es un libro fácil de conseguir pero como lo dice su título cuenta como un grupo de niños va encontrando animalitos y deciden enterrarlos. Con naturalidad deciden abrir una agencia funeraria para darles gentil entierro a "tantos animalitos muertos" que se van encontrando.
Mambrú se fue a la guerra. La rima que es canción, conocida por todos como parte de la tradición oral, se transforma en libro. Publicada por Ediciones Ekaré. Ilustrada por Gloria Calderón.
A lo bestia. Un poemario de Mar Benegas ilustrado por Guridi y publicado por A buen paso. Los poemas me acompañaron en muchos talleres, pero hay uno del abuelo tortuga que según quien lo lea puede darle tristeza o alivio, o ambas cosas. 



El mejor truco del abuelo. L. Dwinght Holden. Ilustraciones de Michael Chesworth · Traducción de Laureana López Ramírez. Fondo de Cultura Económica. Mi abuelo hizo un truco que no me gusta, no le di permiso de irse y se fue....
No. De Claudia Rueda. Publicado por Océano. No habla realmente de la muerte, pero hay un osito que por un rato se pierde. Lo sumé acá porque estar alejado de su mamá en medio de una tormenta de nieve, puede resultar angustiante para un niño y eso mismo ocurrió alguna vez en un taller.



Sapo y la canción del mirlo.  Max Velthuij. Ediciones Ekaré. Con muchísima ternura el autor cuenta el encuentro de sapo y sus amigos con la muerte.



El gato que vivió un millón de vidas. Yoko Sano. Niño Editor. Un gato que tiene muchas vidas, hasta que realmente entiende que significa para él la muerte.
Sobre mi almohada una cabeza. Micaela Chirif. Pre-textos Poesía. Dice uno de sus poemas:

a veces me llama por teléfono
un amigo muerto desde hace años
contrariamente a lo que podría pensarse
la conversación es bastante normal




Te me moriste. José Luis Peixoto. Portaculturas. Lo sumé aunque no estaba en la foto original porque es una historia real, contada de un modo poético, una despedida, un reconocimiento.



Una casa para el abuelo. Grassa Toro. Ilustraciones Isidro Ferrer. Libros del Zorro Rojo. Un libro ilustrado en función de una familia, que comparte la vida y se acompaña en la muerte.

Me quedaron varios, que seguramente estarán en una parte II.

Pueden hacerme sus sugerencias, o compartirme sus impresiones en comentarios.




jueves, 18 de junio de 2026

Libros para leer con papá o a papá. Parte II


Empecé a preparar esta lista de libros para leer con papá pensando en el día del padre que se acercaba (pero hace como tres años). Nunca la terminé y hoy cuando me puse a mirarla se me ocurrió pensar que había otros libros que también se merecían estar. Así que incluyo los agregados a continuación.

Algunos ya aparecían en una entrada anterior , en un homenaje que les hice a los padres que se acercaban a leer con sus hijas e hijos en ocasión de los encuentros que hacíamos en la plaza del barrio con Picnic de Palabras.



Mi pequeño gran papá. Mari Kanstad Jhosen
Niño Editor
Un libro hermoso, en dónde el papá grande y fuerte, se hace pequeño al perder a su niña. Y su niña se hace grande alimentada por su presencia. Hermoso y poético. De Mari Kanstad Jhosen, ilustradora noruega. Publicado por Niño Editor, editorial argentina que tiene entre su catálogo otros libros de la autora. (que también recomiendo) 



Eloísa y los bichos texto de Jairo Buitrago
Ilustraciones de Rafael Yockteng
Editorial Babel y Calibroscopio
Una niña y su papá llegan a una ciudad extraña. 
La niña se siente en su salón de clases como un bicho extraño.
Pero poco a poco, de la mano de su padre que la acompaña, todo va cambiando.
Aquí lo pueden ver:

Conocí este libro en Espantapájaros Colombia y me lo traje, luego pude conocer en persona a Jairo y me lo firmó. Un clásico que perdura a través de los años.



¡Es hora de dormir papá! Coralie Souto
Kris D. Giacomo
Norma 
Colección Buenas Noches
Es difícil cuando llega la noche y papá hace berrinche para ir a dormir. Por suerte su hijo le tiene paciencia, le cuenta historias, y hasta le deja la luz encendida del pasillo. Porque su papá es grande y fuerte, pero no le gusta la oscuridad.

Me encantaba leerlo con niñas y niños, y con papas.



En la barriga de papá.
Texto de Norac-Grousset
Ilustraciones de Magalí Bardos
Ed Corimbo
Una niña que desea un hermanito cree su deseo cumplido cuando su papá muestra una gran barriga. Es obvio para ella que ahí hay algo escondido. ¿O no?

Me pareció un libro divertido y curioso, me lo encontré de casualidad y me lo quedó.



Mi papá es un hombre pájaro
David Almond
Con ilustraciones de Polly Dunbar
Norma Colección Torre de Papel. Torre Azul
Isabelita tiene un papá que quiere volar. Quiere ser un hombre pájaro y ganar una competición. Isabelita tiene una tía que la cuida a ella y su papá, ya veces extraña a su mamá.

Compré el libro cuando conocí a David Almond y me enamoré de su escritura.


Mi papá ¡Antes era genial!
Keith Negley 
Monsa Kids

Un niño nos cuenta que su papá era un músico de Rock. Y era genial. Pero ahora es papá. Bueno, después de todo sigue siendo genial.

Me encantó la estética de la ilustración y la mirada sobre la paternidad.





Mi papá estuvo en la Selva
Gusti en la ilustración, Anne Decis en el texto
Un papá le cuenta a su hijo cuando estuvo en la selva. Un viaje a la aventura. Un viaje real, en dónde nos enteramos de la importancia de la conservación, de los habitantes originarios de ese sitio mágico y del cuidado que le dan a su entorno. Y un hijo nos lo cuenta en este libro.




Gorila
Anthony Browne
Una niña y su papá están cada vez más distantes, hasta que un día, aparece un gorila en su vida y esta es la señal para que ella y papá, se acerquen.

Hay infinidad de detalles en este libro, y aunque no busca conmover, te conmueve.


Papá y yo, a veces.
María Wernicke
Calibroscopio.

María Wernicke es una de las ilustradoras argentinas que es pura poesía. Tanto en la ilustración como en el texto. Este libro, creo yo, podría ser un homenaje a su padre, también escritor. Una niña y su padre comparten algunas cosas , y otras no. A veces desean estar juntos, y a veces no. A veces quieren hablar, y a veces no. Pero en definitiva, siempre están cerca.

Mi padre fue rey
Thierry Robberecht y Philippe Goossens
Edelvives.
Cuando llegan unos señores estirados y deciden pedirle a tu padre que sea Rey , todo cambia. No es tan fácil ser tan grande, importante y vivir en un palacio.
Es mejor seguir juntos y jugar a las escondidas.



Cuando papá era pequeño había dinosaurios
Vincent Malone
André Bouchard
Edelvives

¿Qué creen nuestros hijos e hijas cuando les contamos que no había internet, ni celulares cuando éramos pequeños?  Quizás algo como lo que se cuenta en este libro.


Mi papá
Anthony Browne
Fondo de Cultura Económica.
Un libro con el humor de Anthony Browne y que muestra todo lo que puede hacer un papá (sin sacarse la bata)


Pequeña salvaje de Papá (Pequeña salvaje de Mamá)
Dianna Hutts Aston
Ilustrado por Nora Hilb
Editorial GS Junior de la Fundación de Diseño Estratégico

Un libro hermoso (doble, porque al girarlo cuenta otra historia) en dónde mientras un papá (o una mamá) hablan a su pequeño, también se habla de los animales y el cuidado que estos dan a sus crías.

Un libro de esos que conseguí casualmente vaya una a saber por qué y que me sorprendió porque tenía las ilustraciones de mi querida Nora.


Mi mascota
Yolanda Reyes en el texto y Rafael Yockteng en la ilustración
Babel Editorial
" Cuando cree que me he dormido, mi mascota, silenciosa,
huye del cuarto en tinieblas, gateando en la oscuridad.
Entonces abro los ojos y lo pillo en cuatro patas
y deja de ser mi mascota porque lo llamo...
¡papááá!"

Y acá van otros y otros....

Lo que construiremos. Planes para nuestro futuro juntos. Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económica (un libro en que el padre le cuenta a su pequeña hija lo que podrán construir juntos: ..."Construiremos un reloj para cuidar nuestro tiempo. Yo construiré tu futuro  y tu el mío irás construyendo..."

Margot, la pequeña, pequeña historia de una casa en Alfa Centauri. Toño Malpica con ilustraciones de Luisa Uribe. Una novela de Norma (también en la colección Torre de papel, Torre Azul). Margot y su padre viven en un vertedero de deshechos, son pepenadores, los que rescatan de la basura aquello que importa). Pero Margot también es una superheroína. Una historia tierna, sensible, pero también cruda y con mucho humor. Toño como siempre, no defrauda, conmueve.

Danny, Campeón del Mundo. Roald Dahl. Ed Noguer Un libro de Roald en dónde Danny tiene el mejor padre que pudiera tener, y ambos se ven impulsados en una aventura en el bosque. (no lo vi en Argentina, lo conseguí usado y de casualidad por mi amigo Roberto Sotelo, por lo que no sé si hoy en día será fácil de obtener. Me animo a decir un casi un desconocido de Roald)

Mallko y papá. Gusti. Océano Travesía. Un libro álbum, un diario de viaje ilustrado, desde la llegada al mundo de Mallkito con su trisomía del par XXI a la familia , lo que le pasó a su padre. A su familia. A su entorno. Un libro conmovedor que suelo compartir por igual con niños y grandes y me ha permitido disfrutar de infinidad de conversaciones importantes.

Nanas de la cebolla. Miguel Hernández autor del poema, Matías Acosta autor de la ilustración. Editorial Del Naranjo. Estos versos, como dice al inicio del libro, fueron "Dedicados a su hijo, a raíz de recibir en la cárcel una carta de su mujer en la que le decía que no comía más que pan y cebolla". Miguel Hernández desde la cárcel le escribe estas palabras:

En la cuna de hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba...

Una belleza de libro, con las ilustraciones de Matías Acosta que nos sitúa en la soledad y en la esperanza.

Prohibido ordenar. Mario Méndez en el texto y Mariano Díaz Prieto en la ilustración. Pequeño Editor
Un papá vuelve de trabajar de madrugada, y en ese living desordenado, que al principio lo enoja, logra reconstruir parte de los juegos que se perdió. Y de algún modo, tiende un puente hacia sus hijas, y a su familia. 

Cuentos cansados. Mario Levrero en los textos, Diego Bianki en la ilustración de Pequeño Editor. ¿Qué pasa si un papá le lee a su pequeño hijo cuando ya está muy cansado? Los cuentos, también saldrán cansados. Lo importante es que igual estarán ahí para acompañarlo a soñar.

En sus zapatos. Valeria Gallo. Océano Travesía. Un niño espera a su papá que lo recoge a la salida de la escuela, pero las miradas interrumpen esa alegría. ¿Será que papá pueda dejar de usar colores, maquillaje y zapatos de taco y así no atraer más miradas? ¿Será eso realmente lo que pondrá feliz a este niño?

Conexiones. Wlater Binder y Marcelo Tomé. Calibroscopio. Un niño acompaña a su papá a hacer su trabajo de electricista, y mientras comparten gustos, historias y aventuras. Y mucho más.

Habla como un río. Jordan Scott y Sydney Smith. Libros del Zorro Rojo. Aunque no habla como los otros niños, él quiere hacerse escuchar. Ese día lo recoge de la escuela su padre y lo lleva a conocer su lugar especial. 
Mi padre ve que estoy triste y me acerca hacia él, señala el río, y dice:
— ¿ Ves como se mueve el agua? Así es como tú hablas.
Las ilustraciones de Sydney Smith hacen la magia y la historia de Jordan Scott, es parte de su propia historia. Ambos hacen un libro único.



 

domingo, 22 de septiembre de 2024

Leer antes de leer

 Leer antes de leer - ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo?

Por Pato Pereyra

(empecé a escribir esto hace unos 5 años, o más, cuando iba a dictar un taller, lo volví a leer y revisar y aún creo en cada palabra por eso lo publico)

 Leer antes de caminar, antes de respirar, ni siquiera…

“Porque la aventura de 'leer', en el sentido amplio de descifrar e interpretar, comienza así: oyendo voces, tocando y mirando; dando pequeños pasos, cayéndose y volviéndose a levantar una y mil veces, mordiendo y probando libros y conquistando las palabras para inventar la propia historia”.

Yolanda Reyes

Foto que tomé hace muchos años en Espantapájaros

¿Qué es lo que nos impulsa a empezarle a cantar al bebé antes de nacer?, ¿por qué nos conectamos desde lo más profundo?


Si nos detenemos a pensar en qué momento arrancamos con la lectura, yo diría que lo hacemos desde antes que el bebé nazca. Antes de que ese niño o niña se decida a respirar su propio aire, cuando lo alimentamos a través de la placenta, ya a través de ella le llegan a los primeros sonidos.

Al final del primer trimestre de gestación ya se encuentra en condiciones de escuchar ese “afuera”. Estoy convencida de que al final del embarazo, cada persona que esté conectada con ese bebé sabe cuándo un sonido lo sobresalta, con qué canciones escoge moverse y cuáles lo calman.

“En el comienzo de la vida, la lectura se conecta con la poesía. Mientras el bebé va incorporando las voces de sus seres queridos, su atención recae, más que en el significado literal de las palabras, en su música, en sus ritmos y en su poder expresivo para tranquilizarlo, acunarlo, mantenerse alerta o jugar. Por eso se dice que los bebés son como los poetas, que se fijan en la materialidad de las palabras y en sus resonancias afectivas. Las nanas, los arrullos y los juegos de balanceo son la primera poesía que los bebés leen con los oídos ya la cual responden con todo su cuerpo. Por ello la tradición oral puede ser la primera fuente de lectura y las voces cercanas, los mejores textos para acercarlo a su cultura”.

Yolanda Reyes en Las primeras páginas de la vida.

Definimos a la primera infancia como el momento entre que nacen y la llegada a la escuela, que en nuestro país comienza a los 6 años. En este período fértil, las niñas y niños hacen avances impresionantes, en su autonomía, en la adquisición del lenguaje y de la palabra, y en la separación de ese otro que es la madre, el padre o la figura de cuidado.

Cuando en ocasión de mediación (en el Picnic de palabras que realizaba en la plaza del barrio, en algún evento público, con libros en el barrio, o en la biblioteca) me acerco con un libro a un bebé, o invito a un padre a leerle, me suelen decir “es que todavía no lee”. 

 Entonces, ¿por qué estamos diciendo “leer con bebés”? ¿Qué quiere decir leer con bebés?

                     tomé en la plaza dónde hacía Picnic de Palabras Argentina

Dice María Emilia López:


“En realidad todos los niños leen desde el primer momento que llegan al mundo, lecturas 'emancipatorias' podríamos decir, inmersión en la lengua materna que permite empezar a otorgar sentidos a los estímulos infinitos que lo rodean y lo acunan en los hechos de la cultura. . . . y de la vida biológica”.

Leer entonces, en un sentido amplio, es decodificar los signos que se le presentan y, al mismo tiempo que el bebé intenta hacer esto, los padres, madres, sus abuelos y abuelas, también lo leen . Esto es, interpretan a través de los signos cuándo está cansado, cuándo tiene hambre o sueño, o cuándo quiere jugar y cuándo no.

Empezamos hablando de “ libros sin páginas ”, como dice Yolanda Reyes, toda esa literatura oral que nos surge espontáneamente, que recordamos en ese momento en que nos enfrentamos a ese niño o niña que nos provoca a explorar nuestra propia ternura y nuestros propios recuerdos. Es en esa primera etapa desde que nace hasta que se puede sostener erguido, o puede sentarse, que decimos que el bebé es un “oidor poético” (también en palabras de Yolanda) porque es en esa escucha incesante en que se conecta con las palabras. 

En su libro Leer el mundo , Michele Petit dice algo que me parece amorosamente real:

“Te presento a aquellos que te han precedido y el mundo al que vienes, pero te presento también otros universos para que tengas libertad, para que no estés demasiado sometida a tus ancestros. Te doy canciones y relatos para que te los vuelvas a decir al atravesar la noche, para que no tengas demasiado miedo de la oscuridad y de las sombras. Para que puedas poco a poco prescindir de mí...

Entonces empezamos cantándoles, o acunándolos, pero muy pronto podemos introducir los libros, apoyándonos en ellos. Creo que no tenemos que preguntar ¿por qué leer a un bebé? O por lo menos yo no me lo he preguntado. Leo porque me gusta y comparto con mis hijos desde pequeños todo lo que me gusta, pero si ustedes necesitan alguna respuesta, o si alguien les hace una pregunta quizás esto les ayude: 

“ Cuando acercamos buenos libros a los bebés y a los niños pequeños, estamos poniendo la lengua del relato con todas sus características, y eso ayuda a construir un lenguaje más rico, no solo vocabulario, sino también en metáforas, gramaticalidad, imaginación, sentidos. La lengua del relato ordena el pensamiento, la estructura. Las nanas, los juegos de manos, que les mostramos y leemos mientras ellos están en brazos de sus padres, el tiempo que les dedicamos a las palabras ya las imágenes son modos de introducción y vivencia de la lengua del relato…     

…cuántas más oportunidades narrativas tiene un niño, más rica es su experiencia integral con el lenguaje (y allí incluimos no solo la oralidad y la capacidad de comunicar sino también el pensamiento creador, la lectura, la escritura y por ende la alfabetización), y por supuesto su psiquismo, su subjetividad, se expanden ”.

 

María Emilia López en Un pájaro de aire

¿Cómo?

Cada uno a su ritmo irá conociendo cómo introducir esos libros de papel.

“Hacia el cuarto mes, el bebé descubre que es capaz de tomar la iniciativa para conseguir un objetivo... Pero a su vez, la mirada empieza a buscar otros horizontes más allá del rostro de la madre. La posibilidad de mantener erguida su cabeza le ayuda a fijarse en ese otro “paisaje” exterior ya compartirlo con su cuidadora. Se trata de un momento crucial que los psicólogos designan como la mirada conjunta y que introduce un triángulo en la vida, es decir la posibilidad de que dos sujetos diferentes miren en la misma dirección hacia un tercero. Ese tercero, que puede ser un móvil, un juguete o incluso otra persona, es una puerta de entrada al mundo compartido, es decir, al mundo de la inter-subjetividad”.

Yolanda Reyes en La casa imaginaria

Es así como comienza a formar el triángulo amoroso, el bebé, el libro, y el adulto o adulta que le lee. Que lee, junto a él o ella, ese libro escogido. 

Hay que pensar que a medida que crecen, los niños y niñas son “lectores móviles”: a veces los vemos leyendo con el cuerpo, caminando una lectura, o saltando una rima, todo es parte de su manera de leer, y nosotras debemos adaptarnos a ellos y ellas (no a la inversa).

“Durante la primera infancia, las fronteras entre el juego, la música, las artes plásticas y dramáticas y la literatura son móviles, y los niños se expresan con múltiples lenguajes verbales y no verbales. Por eso, leer con los oídos, bailar una rima, seguir el ritmo de un juego de palabras con los pies o con las palmas, 'comerse un libro', leerse a los muñecos o participar en una hora del cuento moviéndose, mirando imágenes, riendo o llorando son parte de lo esperado. (¡Y hay que esperar muchísimo más!). Esto implica que la literatura salga del libro al patio, al jardín, a la casa y a todos los escenarios donde las familias conviven y, al mismo tiempo, que los libros albergan las voces de la cultura, las historias familiares y todo el repertorio cultural de los niños y adultos que los comparten”.

Yolanda Reyes en Las primeras páginas de la vida

                                        Foto que tomé de un amigo lector colombiano

¿Qué leer?

Lo importante es siempre tener todo tipo de oportunidades. Libros de distintos géneros: informativos, libros de poesía, libros álbum, libros ilustrados, los clásicos ¡por supuesto! Y en distintos formatos: cartoné, pequeños, enormes, pop-up , con pestañas, con ventanas, y si quieren de tela (no es que me atraigan especialmente, sino como una experiencia más). A medida que van creciendo ofrecer diversidad, si uno quiere asegurarse “un lector gourmet” el menú debe ser lo más variado posible, solo así irá preparando su paladar, en esos sabores que sabrán buscar una vez que crezca.

Si debo elegir, comienzo con la poesía, estar en poesía es una necesidad para mí y un estado permanente para los pequeños. Varios libros recuperan las canciones populares, y estas aparecen ilustradas para cantarlas con el acompañamiento de las imágenes. Las aliteraciones rítmicas y las acumulaciones de algunas, como Estaba la rana , nos permitirán, poco a poco, ir incorporando la voz del bebé, que completará con nosotros el sentido del texto. 



Leí una nota de Roberta Iannamico, poeta argentina, en INFOBAE en donde decía esto:

“La poesía son las palabras maternas, las cancioncitas inventadas cariñosamente por tu mamá o papá, tiene muchísimo que ver con lo afectivo, las coplitas, las adivinanzas. Hacer eso que circula previo a la lectura alfabética es poesía . Es lo primero que nos llega de la literatura”.

También podrían ser libros de imágenes, con textos muy cortos o sin ellos, y en ese ir pasando las páginas también le estamos mostrando como nombrar ese mundo que aparece. 


El trascurrir de una secuencia que se lee de inicio a fin, y cómo, efectivamente al cerrarse el libro, esa secuencia termina. Veremos que a veces ellos se apresuran, o se demoran, y que cuando llegamos al final, indefectiblemente deberemos volver a empezar.

“ A través de ese triángulo amoroso entre adulto, libro y lector, el pequeño, sentado en las piernas de su padre, descubre que hay un mundo otro y que las ilustraciones, esas figuras bidimensionales parecidas a la realidad, no son la realidad sino la representación....Ese como si, que es el germen de lo simbólico, se va construyendo en las rodillas del padre o de la madre que señala y nombra el mundo conocido, atrapado y sintetizado en el lenguaje de las imágenes: mira al bebé… y mira al bebé. . . . con su mamá. Mira al papá… y mira al bebé con su papá. Por supuesto ese conjunto de manchas, de colores y de trazos no podrían significar nada para el bebé sin esa voz adulta que oficia el tránsito hacia el orden otro de lo simbólico”.

Yolanda Reyes en La casa imaginaria

Hay toda una variedad de libros que podemos elegir, ya veces tenemos que dejar que los escojan. En mi experiencia los autores clásicos (los que se mantienen como clásicos después de 40 años de publicados) son una apuesta segura. Los pequeños podrán identificarse con Maurice Sendak, con Anthony Browne, con Arnold Lobel, con Bruno Munari, con Satoshi Kitamura, Keiko Kasza, Eric Carle, Wolf Erlbruch, Taro Gomi, y en nuestro país tenemos a Graciela Montes, Graciela Cabal, Nora Hilb. Canela, María Elena Walsh, Mónica Weiss, Claudia Legnazzi, Isol, por nombrar solo algunos.    



Los buenos libros no tienen enseñanzas, o no las buscan a propósito, son ficciones construidas, con o sin palabras, que nos dejan la posibilidad de completar el sentido, de imaginar y, la mayoría de las veces, si es un buen libro podrás disfrutarlo a los 2 ya los 22 (por poner un número, pero cada una puede completar con su propia edad).

Acá tendríamos que detenernos en la importancia de la selección:

“ Los libros ilustrados y los libros de imágenes consisten en la primera pinacoteca de los niños. Claro que para ello hace falta que tengan determinadas características, por ejemplo, que las propuestas gráficas se atrevan a explorar la metáfora, porque los niños pequeños están ávidos de metáforas, de imágenes desestereotipadas, de juegos, de intertextualidad. ”.

María Emilia López en Un pájaro de aire

Kveta Pacoskvá decía que los libros álbum son el primer museo para los niños, y en sus libros usaban colores vivos e imágenes brillantes, porque quería trasmitir una sensación de alegría. Era su deseo que sus libros fueran percibidos con los cinco sentidos y, si el lector quería, que entrara también en él. 

“Intento hacer los libros como objetos de arte en papel, como pequeños museos para la palabra y las imágenes. Siempre procuro hacer mi trabajo en dirección hacia un objeto de arte. Sé que no es ese el camino para todo el mundo, pero es exactamente mi camino”.

¿Cuál será ese momento para leer?

¿En qué momento? Hay varios momentos en el día en que podemos leer con ellos, como también podemos jugar con ellos o hablar con ello o todo al mismo tiempo, a través de ese puente que creamos con un libro. 

En mi caso: las salas de espera, los momentos en que debemos mantenernos quietos como un viaje en auto, o en el micro. Cuando veo pequeños metidos en el móvil cuando van en el tren, pienso que desaprovechamos una oportunidad poderosa.

Es un momento presente y de presencia. Cuando leemos para ellos y para ellas, nos tienen. Somos su posesión más preciada. Y sea cual sea la edad de nuestra criatura (digo pensando en mis adolescentes por ejemplo), cuando leés en voz alta para ellos, quedan afuera todo lo que te molestó, todo lo que pesa del día, porque si entras en el libro (un buen libro) no puedes hacer más que disfrutar.

Pero quizás el momento previo a irse a dormir es un momento especial…

“Cuando lees en voz alta, en el borde de la cama de tus hijos, estás haciendo algo más importante que leerles un poema. Estás iniciando una liturgia, una ceremonia para ayudarte a atravesar la larga noche. Ese espacio sagrado, ese entrar en el bosque de lo fabuloso de la mano de alguien que nos ama. La voz, los giros, la mirada, las imágenes sostendrán una pequeña luz, una luminaria que encenderán en el momento más oscuro.

...

Cuando lees en voz alta en el borde de la cama de tus hijos, en realidad, estás en la orilla del mar, en un embarcadero, y empujas suavemente, con esa historia, su barca. Para que avancen solos y puedan llegar, algún día, a la otra orilla. Y, por más que las tempestades los hagan zozobrar, siempre tendrán ese faro: tu voz y el recuerdo, que les ayudará a atravesar los océanos de la vida”.

Mar Benegas en ¿Qué soñarán las camas?

Y todo esto tiene alguna finalidad un tanto “oscura” que nos ilumina a los mediadores, claro que queremos hacerlos lectores, entendemos que no necesariamente lo serán, nos entusiasmamos con esa idea.

“A los libros se llega por el camino de la tentación, por el camino de la seducción, por el camino de la libertad, y si no hemos logrado contagiar generosamente nuestro propio deleite con la lectura, será en vano que pretendamos crear un lector por la vía de forzarlo a leer…”

William Ospina citado en Un pájaro de aire , por ME López

Espero que se animen, que seduzcan, que se tienten, que los libros sean contagio, libertad y búsqueda.

María Emilia López creó el término " lecturar "que resume mucho de lo que quiero expresar:

"Lecturar reúne algo del verbo leer y algo del verbo amar. Algo así como trasvasar amorosamente a los otros el equipaje y las habilidades iniciales para construir, cada vez con mayor autonomía, la experiencia plena y emancipatoria de la lectura. Por eso leer supone una relación de compromiso e intimidad entre quien lee y quien se lee, como condición misma de la experiencia."

En algún momento escuché a Yolanda Reyes decir que la lectura se trasmite por ósmosis, o sea que de un lector a otro pasa sin esfuerzo, embebiéndose en esa agua, como cuando la esponja atrapa el agua de un recipiente. Creo que es un poco lo que ocurre. Agregaría que es biológicamente (químicamente) es más parecido a la difusión, solo pasará de un lector a otro a favor de su gradiente. Esto es, solo cuando el lector adulto haya explorado, leído, conocido, saboreado distintos libros, será capaz de trasmitirlo a ese lector en formación. 

Espero haberlas ayudado un poquitito a lograrlo.

Bibliografía

  • Las primeras páginas de la vida: lectura, literatura y primera infancia. Yolanda Reyes. Cerlac, 2012 (material teórico disponible en Espantapájaros/Taller Infantil · y aquí
  • Un pájaro de aire. La formación de los bibliotecarios y la lectura en la primera infancia. María Emilia López. Lugar Editorial, 2018
  • · La casa imaginaria. Lectura y Literatura en la primera infancia Yolanda Reyes norma, 2007
  • · Leer el mundo Michele Petit Fondo de Cultura Económica, 2015
  • Jardín Lac https://www.jardinlac.org/post/lecturar.
Si buscan más entradas de este tema les dejo algunas con recomendaciones de libros y mi experiencia: