Fue mi cumpleaños y como regalo (porque a mí me gusta mucho regalar y me cuesta aceptar regalos) se me ocurrió compartir estos poemas que me han ayudado en momentos de zozobra.
Acá se quedan...
Sursum corda
A veces es muy fuerte la tentación, las ganas.
de abandonarlo todo de dejarse
que ya no son edades, ya no es tiempo,
que ya está todo hecho, muy mal hecho.
Es fácil la pereza y es difícil
embarcarse de nuevo en la tarea
de rescatar ilusiones.
Pero tú, corazón, sigue latiendo
mientras te dejo el mundo.
Hoy es el día, hoy es el primer día,
y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.
Amalia Bautista, en Azul el agua publicado por La bella Varsovia Poesía
No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.
Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.
Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.
María Oliver
(siempre, claro)
Si esta vida es la única…
¡Si esta vida es la única…!
Oh estas horas tan cortas…
Una hora, ¡cuánto puede dar de sí una hora!
Los hondos manantiales de los que aún no ha bebido nadie,
las inmensidades de luz que nadie ha sondeado,
esperan tras nuestro destino.
Y nosotros dormitamos, indolentes, en la cobardía.
Oh estas horas tan cortas…
¡Tú, mundo de posibilidades ocultas,
tú, Dios en devenir,
danos valentía y devoción,
una voluntad pura,
e invitanos a la aventura del espíritu!
Karin Boye
Voy a intentarlo.
Voy a salir a caminar para ver y escuchar
y voy a cantar lo que vea y escuche.
No vine a este mundo
para ser consolada.
Vine, como el pájaro rojo, para cantar.
Pero no soy el pájaro rojo, con su penacho de fuego
y el triángulo rojo de su boca
llena de lengua y de silbidos
soy una mujer cuyo amor se ha desvanecido
que ahora piensa demasiado en las raíces
y en los lugares oscuros
donde todo es simplemente espera.
Pero este también, creo, es un lugar
que Dios observará
hasta que nos levantemos y nos pongamos otra vez de pie y–
pero escuchen. Quédense quietos. ¡Escúchenlo!
¿Es un pájaro rojo? ¿O algo
dentro mío, está cantando?
Mary Oliver, en El pájaro rojo. Caleta Olivia
Con mi permiso
Me permito vivir como quiera
porque esto, la vida,
es lo único realmente mío.
Me permito por tanto
tropezar las veces que sea necesario
y también vaguear,
tumbarme al sol y dejar que pase el tiempo
sin que nada pase.
Me permito también
adelgazar y engordar a mi antojo
puesto que este cuerpo es mío
y darle placer sin reproches.
Me permito amar y que me amen
sin ridículos límites
que edulcoran al amor
e intentar
aceptar el fin con valentía
sin miserables reproches,
pero si llegado el momento
me falla la entereza,
me permito convertirme en escarabajo
durante un tiempo determinado.
Me permito cambiar de opinión
sin sentirme culpable
ya que nada es estático.
Me permito además,
permanecer en la confusión del ser
en la intriga de las sombras
en esta interrogación constante.
Me lo permito
porque ya me cansé,
de apuñalarme a cada instante.
Sara Zapata, Palabras para salvarse
La Paz de las Cosas Salvajes
Cuando la desesperación crece en mí
y me despierto en la noche al menor ruido,
temiendo por lo que pueda ser mi vida y la de mis hijos,
me voy y me acuesto donde el pato de madera
descansa en su belleza sobre el agua, y la gran garza se alimenta.
Entro en la paz de las cosas salvajes
que no gravan sus vidas con el prejuicio
del dolor.
Entro en la presencia del agua quieta.
Y siento sobre mí las estrellas ciegas de día
esperando su luz.
Por un tiempo, descanso en la gracia del mundo y soy libre.
Wendell Berry
Si se posterga un sueño ¿qué le pasó?
¿Se seca
como una pasa de uva
al sol?
¿O se pudre como una herida
y pus suelto?
¿Apesta como carne que se pudre?
¿O se le forma costra
como un dulce?
Quizás se hunde
por su propio peso.
¿O a lo mejor explota?
Langston Hughes
Traducido por Ezequiel Zaidernwerg.
Si esta vida es la única…
¡Si esta vida es la única…!
Oh estas horas tan cortas…
Una hora, ¡cuánto puede dar de sí una hora!
Los hondos manantiales de los que aún no ha bebido nadie,
las inmensidades de luz que nadie ha sondeado,
esperan tras nuestro destino.
Y nosotros dormitamos, indolentes, en la cobardía.
Oh estas horas tan cortas…
¡Tú, mundo de posibilidades ocultas,
tú, Dios en devenir,
danos valentía y devoción,
una voluntad pura,
e invitanos a la aventura del espíritu!
Karin Boye
Voy a intentarlo.
Voy a salir a caminar para ver y escuchar
y voy a cantar lo que vea y escuche.
No vine a este mundo
para ser consolada.
Vine, como el pájaro rojo, para cantar.
Pero no soy el pájaro rojo, con su penacho de fuego
y el triángulo rojo de su boca
llena de lengua y de silbidos
soy una mujer cuyo amor se ha desvanecido
que ahora piensa demasiado en las raíces
y en los lugares oscuros
donde todo es simplemente espera.
Pero este también, creo, es un lugar
que Dios observará
hasta que nos levantemos y nos pongamos otra vez de pie y–
pero escuchen. Quédense quietos. ¡Escúchenlo!
¿Es un pájaro rojo? ¿O algo
dentro mío, está cantando?
Mary Oliver, en El pájaro rojo. Caleta Olivia
Con mi permiso
Me permito vivir como quiera
porque esto, la vida,
es lo único realmente mío.
Me permito por tanto
tropezar las veces que sea necesario
y también vaguear,
tumbarme al sol y dejar que pase el tiempo
sin que nada pase.
Me permito también
adelgazar y engordar a mi antojo
puesto que este cuerpo es mío
y darle placer sin reproches.
Me permito amar y que me amen
sin ridículos límites
que edulcoran al amor
e intentar
aceptar el fin con valentía
sin miserables reproches,
pero si llegado el momento
me falla la entereza,
me permito convertirme en escarabajo
durante un tiempo determinado.
Me permito cambiar de opinión
sin sentirme culpable
ya que nada es estático.
Me permito además,
permanecer en la confusión del ser
en la intriga de las sombras
en esta interrogación constante.
Me lo permito
porque ya me cansé,
de apuñalarme a cada instante.
Sara Zapata, Palabras para salvarse
La Paz de las Cosas Salvajes
Cuando la desesperación crece en mí
y me despierto en la noche al menor ruido,
temiendo por lo que pueda ser mi vida y la de mis hijos,
me voy y me acuesto donde el pato de madera
descansa en su belleza sobre el agua, y la gran garza se alimenta.
Entro en la paz de las cosas salvajes
que no gravan sus vidas con el prejuicio
del dolor.
Entro en la presencia del agua quieta.
Y siento sobre mí las estrellas ciegas de día
esperando su luz.
Por un tiempo, descanso en la gracia del mundo y soy libre.
Wendell Berry
Si se posterga un sueño ¿qué le pasó?
¿Se seca
como una pasa de uva
al sol?
¿O se pudre como una herida
y pus suelto?
¿Apesta como carne que se pudre?
¿O se le forma costra
como un dulce?
Quizás se hunde
por su propio peso.
¿O a lo mejor explota?
Langston Hughes
Traducido por Ezequiel Zaidernwerg.



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