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viernes, 31 de julio de 2026

Poemas para regalar en mi cumpleaños

 


Fue mi cumpleaños y como regalo (porque a mí me gusta mucho regalar y me cuesta aceptar regalos) se me ocurrió compartir estos poemas que me han ayudado en momentos de zozobra.


Acá se quedan...



Sursum corda

A veces es muy fuerte la tentación, las ganas.

de abandonarlo todo de dejarse

que ya no son edades, ya no es tiempo,

que ya está todo hecho, muy mal hecho.

Es fácil la pereza y es difícil

embarcarse de nuevo en la tarea

de rescatar ilusiones.

Pero tú, corazón, sigue latiendo

mientras te dejo el mundo.

Hoy es el día, hoy es el primer día,

y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.


Amalia Bautista, en Azul el agua publicado por La bella Varsovia Poesía



No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.
Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos
de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.
Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.


María Oliver 
(siempre, claro)


Si esta vida es la única…

¡Si esta vida es la única…!
Oh estas horas tan cortas…
Una hora, ¡cuánto puede dar de sí una hora!
Los hondos manantiales de los que aún no ha bebido nadie,
las inmensidades de luz que nadie ha sondeado,
esperan tras nuestro destino.
Y nosotros dormitamos, indolentes, en la cobardía.
Oh estas horas tan cortas…
¡Tú, mundo de posibilidades ocultas,
tú, Dios en devenir,
danos valentía y devoción,
una voluntad pura,
e invitanos a la aventura del espíritu!

Karin Boye



Voy a intentarlo.
Voy a salir a caminar para ver y escuchar
y voy a cantar lo que vea y escuche.
No vine a este mundo
para ser consolada.
Vine, como el pájaro rojo, para cantar.
Pero no soy el pájaro rojo, con su penacho de fuego
y el triángulo rojo de su boca
llena de lengua y de silbidos
soy una mujer cuyo amor se ha desvanecido
que ahora piensa demasiado en las raíces
y en los lugares oscuros
donde todo es simplemente espera.
Pero este también, creo, es un lugar
que Dios observará
hasta que nos levantemos y nos pongamos otra vez de pie y–
pero escuchen. Quédense quietos. ¡Escúchenlo!
¿Es un pájaro rojo? ¿O algo
dentro mío, está cantando?

Mary Oliver, en El pájaro rojo. Caleta Olivia


Con mi permiso

Me permito vivir como quiera
porque esto, la vida,
es lo único realmente mío.
Me permito por tanto
tropezar las veces que sea necesario
y también vaguear,
tumbarme al sol y dejar que pase el tiempo
sin que nada pase.
Me permito también
adelgazar y engordar a mi antojo
puesto que este cuerpo es mío
y darle placer sin reproches.
Me permito amar y que me amen
sin ridículos límites
que edulcoran al amor
e intentar
aceptar el fin con valentía
sin miserables reproches,
pero si llegado el momento
me falla la entereza,
me permito convertirme en escarabajo
durante un tiempo determinado.
Me permito cambiar de opinión
sin sentirme culpable
ya que nada es estático.
Me permito además,
permanecer en la confusión del ser
en la intriga de las sombras
en esta interrogación constante.
Me lo permito
porque ya me cansé,
de apuñalarme a cada instante.

Sara Zapata, Palabras para salvarse

La Paz de las Cosas Salvajes

Cuando la desesperación crece en mí
y me despierto en la noche al menor ruido,
temiendo por lo que pueda ser mi vida y la de mis hijos,
me voy y me acuesto donde el pato de madera
descansa en su belleza sobre el agua, y la gran garza se alimenta.

Entro en la paz de las cosas salvajes
que no gravan sus vidas con el prejuicio
del dolor.

Entro en la presencia del agua quieta.
Y siento sobre mí las estrellas ciegas de día
esperando su luz.

Por un tiempo, descanso en la gracia del mundo y soy libre.

Wendell Berry


Si se posterga un sueño ¿qué le pasó?

¿Se seca
como una pasa de uva
al sol?

¿O se pudre como una herida
y pus suelto?
¿Apesta como carne que se pudre?
¿O se le forma costra
como un dulce?
Quizás se hunde
por su propio peso.
¿O a lo mejor explota?

Langston Hughes
Traducido por Ezequiel Zaidernwerg.



lunes, 30 de diciembre de 2024

Canción para despedir el año

 




Canción para despedir el año

 

En una caja preciosa

guardar con tacto y esmero

risas y amores sinceros.

 

Hacer una buena lista

con los nombres y apellidos

de abrazos bien recibidos.

 

Dar las gracias a la vida:

lo comido y lo soñado

en el bolsillo guardado.

 

Recordar bailes y juegos

y al que nos tendió la mano:

sea animal  o un humano.

 

Para saludar el año

y terminar la canción,

enterradito en la tierra

hay que dejar el dolor.

Aquello que nos dio pena

o nos rompió el corazón

que sea semilla buena

y en primavera una flor.

 

Mar Benegas

En “Versos como una casa”

Publicado por A buen paso.

Ilustrado por Francisca Yáñez




A mis amigos, en este fin de año.

Por un mejor porvenir para todos y todas. 

Realmente gracias, muchas gracias, a quienes me acompañaron lejos o cerca.

Que la vida es eso, un libro que vamos escribiendo y que es mejor cuando se comparte.


sábado, 30 de noviembre de 2019

Leyendo mujeres: Marina Colasanti

La poesía me tiene completamente tomada. Este año ha estado aún más presente en mi vida y he conocido a poetas (mujeres principalmente) fabulosas. 

Me han llegado porque alguien amorosamente las ha puesto en mi mundo. Mencionando un nombre que debía leer, compartiendo en las redes sus versos, o una lectura en voz alta.

Es por eso que inicio esta sección. Algo que hace rato me rondaba. Digamos que es una manera de devolver aquello que me fue dado

La poesía puede colarse, perfectamente, en lo cotidiano. Hace varios años atrás, Fernando Operé, poeta español, nos propuso leer un poema (no más de uno) antes de irnos a dormir (lo escuché en el Foro internacional del Libro y la Lectura que organiza la Fundación Mempo Giardinelli, en Resistencia). 

Esto ocurrió varios años atrás. Lo he puesto en práctica y lo recomiendo.

Un poema, ocupa poco espacio, no  lleva mucho tiempo de lectura,  y puede permanecer para siempre (hay poemas que he leído que me vuelven desde la infancia o la adolescencia).

Por eso, leer poesía con otros es algo necesario, más si somos educadores y/o mediadores. 


"La palabra poética no se conforma con los primeros sentidos, dice más, derriba muros, y así engrosa el lenguaje y renueva la realidad" 
decía Liliana Bodoc en Los confines de la palabra: Lo poético (video de Canal Encuentro)

Les comparto tres poemas de Marina Colasanti. Solo tres, me puse un límite, difícil de cumplir. 

Toda selección es un recorte, una ventana acotada y personal. Las y los invito a seguir buscando.

Nacida en 1937  en Asmara, Eritrea, ubicado en África, pero en ese momento colonia Italiana . Vivió en Libia, Italia y desde 1948 se estableció en Brasil. Escritora. Poeta. Artista Plástica. Reúne una extensa obra para niños y jóvenes que recomiendo buscar y disfrutar. Principalmente logra traer nueva vida a los cuentos de hadas (llevo leídos y comentados  "Entre la espada y la Rosa", publicado en Babel, y "Lejos como mi querer " publicado por Norma) . También ha publicado textos sobre la Literatura para niños y jóvenes, y la presencia femenina en la literatura (su libro "Fragatas para tierras lejanas" ha sido reseñado por aquí). Ha traducido obras de algunos autores al portugués, entre ellas la obra de nuestra querida Tere, (María Teresa Andruetto). 

Los poemas que escogí pertenecen al libro "Ruta de colisión" y fueron traducidos del portugués (esta edición está en ambos idiomas) por la Tere.

A los que viven en Argentina les recomiendo buscar este libro en la estupenda colección de poesía, que arribó años atrás a las Bibliotecas Escolares.




SI EL SÓLO

Dicen que el poeta 
Li Po
se ahogó una noche en que
borracho
quiso atrapar la Luna
sobre el lago.
Es leyenda, se sabe
Pues la verdad es que
la Luna
lo habría seguido
a cualquier sitio
sólo con que él la hubiera llamado


ANTES DE VOLVERME GIGANTE

Cuando yo era chica 
los corredores eran largos
las mesas altas
las camas enormes.
La cuchara no cabía 
en mi boca
y el tazón de sopa
era siempre más hondo
que el hambre.
Cuando yo era chica
solo gigantes vivían 
allá en casa.
Menos mi hermano y yo
que éramos gente grande
venida de Lilliput.

ALLÁ AFUERA, LA NOCHE

Cuando la familia duerme
--- inertes las manos en los pliegues de las sábanas
los cuerpos pesados bajo la viva mortaja---
la mujer se ejerce.
En la casa quieta
donde nadie le cobra
nadie le exige
nadie le pide 
                     nada
se pasea finalmente reina
en las piezas vacías
se demora en lo oscuro.
Y descalzos los pies
abierta la blusa
puede entregarse
plácida
al silencio.

Seguiré compartiendo poemas y poetas, en próximas entradas


Gracias por su lectura

La yapa: Para los que quieran conocerla a Marina, el año próximo la podremos encontrar en el VII Simposio  de Literatura Infantil y Juvenil del Mercosur en Bariloche, en el mes de abril