miércoles, 12 de agosto de 2026

Leyendo mujeres: Circe Maia

 



Nació en Montevideo, Uruguay, en 1932. Sus padres eran María Magdalena Rodríguez y el escribano Julio Maia, ambos procedentes del norte de Uruguay. Fue su padre quien le publicó su primer libro de poesía, cuando Circe tenía 12 años (Plumitas, 1944). A sus 19 años sufrió la repentina muerte de su madre, que dejó una profunda huella en su primer libro de poesía madura, publicado cuando tenía 26 años (En el tiempo, 1958).


Se casó con Ariel Ferreira, médico, en 1957, y en 1962 la pareja se mudó a Tacuarembó  con sus dos primeras niñas.

Cursó estudios de filosofía en el Institut de Profesores Artigas  (IPA) y siguió estudios de filosofía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación  de la Universidad de la República . Se dedicó al profesorado de filosofía en el liceo departamental y en el Instituto de Formación Docente de Tacuarembó.


Los años de la dictadura uruguaya  fueron duros para su familia. Un día de 1972, los militares irrumpieron a las 3 de la madrugada en su casa para arrestar a Circe y Ariel, pero a ella le permitieron quedarse porque su hija menor tenía apenas 4 días.

Su marido estuvo dos años preso para formar parte del Movimiento Tupamaros . En 1973, Maia fue destituida de su cargo como profesora secundaria  por el gobierno militar, pero logró continuar dando clases particulares de idiomas y seguir con sus estudios. 

En 1983 perdió a su hijo de 18 años en un accidente de tránsito. Esta tragedia añadida a las dificultades de escribir bajo la dictadura la llevó hacia un descanso en su trabajo poético. Con el regreso de la democracia en 1985, fue reintegrada a su cargo como profesora de educación secundaria. Sus publicaciones comenzaron de nuevo con Destrucciones (1987), un pequeño libro escrito en prosa  , y Un viaje a Salto (1987), relato en prosa sobre el encarcelamiento de su marido. 

La publicación de Superficies (1990) marcó su regreso a la poesía y fue seguida por otros libros de poesía y sus traducciones al inglés, griego y otros idiomas. Para el público lector la publicación más importante fue la recopilación de sus nueve libros de poesía Circe Maia: obra poética (2007 y 2010), un libro de más de 400 páginas.

Enseñó filosofía  en secundaria hasta su jubilación en 2001.

Recibió numerosos premios.  El 19 de octubre de 2023 recibió el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca. El fallo del jurado, que se ha anunciado en la sede del espacio dedicado al poeta en la Plaza de Romanilla, reconoce a una autora que “ha convertido la poesía en un método de conocimiento de la realidad, que se basa en la experiencia diaria con un lenguaje transparente y exacto”.

El 12 de agosto de 2026 el Ministerio de las Culturas de Chile anunció que Circe Maia  fue la ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía, Pablo Neruda, de este año. El jurado compuesto por las escritoras Rosabetty Muñoz, Lila Calderón, Carmen Ollé, Laura Wittner y el escritor Andrés Neuman, destacaron en el acto que la autora es una de las grandes poetas uruguayas, de gran hondura filosófica y, a su vez, de extraña e hipnótica sencillez en sus tonos.

Los poemas que le comparto a continuación, aparecen publicados en "La pesadora de perlas" publicado por Viento de Fondo (editorial cordobesa) que reúne obra poética y conversaciones con María Teresa Andruetto.



Creo que la poesía también es un tipo de pensamiento que busca la precisión. Ya no es una precisión como la matemática, cuantitativa, sino es una precisión cualitativa del mundo, ¿no? El viento no es cualquier viento, tú tenés que decidir qué viento es, el olor a qué ¡Y que eso queda vivo! 



Velocidad creciente




Hay una

sensación de que los días pasan

a más velocidad y que no hay tiempo

de muchas despedidas.



Suena una voz, como de insecto,

por detrás de los días

y detrás de las noches

pequeño picoteo, pero que no se para

cuando quieres ver, los días se desmoronan

como si hubieran sido devorados por dentro.



(Las fauces invisibles

Dan cada vez más veloces

Dentelladas.)



Una vez



Una vez, como era tan temprano caminamos

antes de ir a acostarnos y después de la cena

por dentro de una noche inmensa, bajo el cielo

blanco de estrellas.



Caminamos por dentro del resplandor cercano

como dentro de música

dentro de un titilante silencio transparente

envueltos en canciones remotas y secretas.

Y aunque nadie cantaba

atravesando nieblas de amplia luz nocturna

caminábamos

sintiendo de algún modo como una voz, volando

sobre nuestras cabezas.



Y como no veíamos la tierra que pisábamos

todo se volvió cielo:

los ojos fueron cielo,

el corazón prendía y apagaba latidos

y así fuimos andando por adentro del cielo

juntos y silenciosos

envueltos en estrellas.




..sin las notas no habría música y sin las palabras no habría poema. Pero el poema no es las palabras, el poema se construye a través de las palabras. Siempre a través del lenguaje.




Las palabras


A veces se presentan, enemigas.

¿Cómo atacar o cómo huir? aun este

comenzando a escribir, ahora mismo,

o la charla común, que bien podría

Ser entablado entre computadoras:

a tal pregunta van tales respuestas

posibles, y no otras.



Y sin embargo

Hay algo más, en los pequeños diálogos.

del momento. Veloces,

al vuelo del instante:

— ¿Vienes ahora? — Espera

que ya termine. Vamos.



Esa soltura con que salta, viva,

la voz sobre otra voz, como un pie que saltara

sobre las piedras lisas, a través del arroyo.



Cicatriz


Abiertas heridas

Sobre la piel del tiempo.

¿Cicatrizán?

Los días

depositan sus ventas.

Se alisan y se lavan

rastros sanguinolentos.

¿Se recupera el herido?

— Sí totalmente. —

(Aunque al caer la noche

la herida sangra

A veces.)



Amanece



Hay una hora blanca…no

más bien descolorida. nada tiene

todavía perfiles definidos:

la luz no se decide

acentuar las aristas y relieves.



Y parece que todo todavía es posible:

Que esa hoja sea un pájaro,

una piedra redonda, una moneda,

Que el que viene allá abajo, por la esquina

sea alguien que no es, que no podría

jamás ser…Pero la luz ambigua

Le da un “aire”…



Hojas



A veces caen girando.

Simulan revoloteos, pequeños pájaros.



Algunas caen

con un suave movimiento de vaivén

apoyándose en el aire.



¿La paz?

Sí, pero también podríamos

tratar de ver el brillo de las pequeñas hoces

golpeando injusta, misteriosamente.



Raíces



Hoy de mañana

Tuvimos que arrancar unas hierbas.

que crecían por todas las ranuras.

Se arrancaron las hierbas

y quedaron al sol temblando las raíces

como sorprendidísimas..¿y esto?

¿De lo oscuro a lo claro un instante?



Muerte invertida, rara:

de la tierra cerrada y ciega

al ojo azul, que todo lo traspasa.



Abrirse a todo aire: perderse.

Soltarse a toda luz: también perderse

dicen las raíces

temblando.


Más información sobre ella  y su obra acá:
https://circemaia.org.uy/


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