lunes, 26 de julio de 2021

Nacer a la lectura y más: Jorge Luján

“Leía en la cama, leía mientras comía, leía en el ómnibus, y sobre todo leía caminando por la calle cuando me enviaban a realizar un mandado.”
  
                                     Foto: Lorena Alcaráz
Aunque lo intentara, no podría hacer una presentación mejor. Dejemos que él mismo se presente (1)

Pequeña historia incompleta...



Estoy sentado en el piso, junto a un ventanal con vidrios de colores, en la antigua casa de provincia donde vivimos. ¿Cómo pudo haber llegado hasta la Argentina esta guitarrita de carey que más parece pertenecer a Las mil y una noches que a la vida real?





Toco la primera cuerda y, cuando la nota suena, la cuerda desaparece y deja en su lugar una línea movediza donde se va dibujando mi vida.





Toco la segunda cuerda y, sobre la línea metálica, me veo cantando con un grupo de saltimbanquis rodeados por el alboroto de unos chicos callejeros.





Hago sonar la tercera cuerda y me sumo a una larga columna de gente que se aleja de una dictadura militar y cruza una frontera tras otra hasta comprender que la patria llega tan lejos como nuestro idioma.





Toco la cuarta cuerda y sueño que daré la vuelta al mundo llevando un cuaderno vacío donde me encontrarán mis versos.





 Pulso la quinta cuerda y descubro que el tiempo es un chasquido porque ya soy papá de dos adolescentes y poeta ambulante en tierras mexicanas.









 Uno de estos días voy a atreverme a tocar la sexta...








Como él nos cuenta en su biografía “se graduó de arquitecto en la Universidad de Córdoba, Argentina, y creó más de veinte obras en sociedad con el Arq. Roberto Suez; obtuvo una beca Fullbright para perfeccionamiento en Antioch College, Ohio, y realizó una pasantía con los arquitectos Harrison & Abramovitz en Nueva York. Así mismo, en la Universidad de Córdoba terminó dos años de Composición Musical y dos de Cinematografía pero debió interrumpir sus estudios ante el golpe militar de 1976. Emigró a México donde se licenció con mención honorífica en Lengua y Letras Hispánicas en la UNAM.”

La música, las letras, las palabras, siguen estando presentes en su vida. Creo que de algún modo la arquitectura también. No conozco otro autor  en donde se perciba esa construcción cuidadosa de las palabras, en muchos de sus poemas parece que estas se apoyan unas a otras hasta formar una estructura perfecta, capaz de sostenerse en el aire. Isol (Marisol Misenta, premiada ilustradora argentina), que trabajó junto a Jorge en varios de sus libros, hace referencia también a esa mirada tan especial que él tiene “Otro elemento interesante es que Jorge,  como escritor y arquitecto, es un lector de imágenes muy sensible y agudo. Todo esto hace que trabajemos realmente juntos, y que nuestras poéticas dialoguen.” (2)

Actualmente sigue dedicándose a la música, creando espectáculos para niños y adultos. Si lo buscan, pueden hallar en YouTube decenas de videos que reúnen sus canciones y sus textos. En español o en italiano, pueden verlo acompañando su voz con el piano, con la guitarra, o con el teclado. Este nativo de Córdoba, se ha vuelto parte del mundo, y anda  continuamente buscándole el sonido de las palabras. 

Para los que no lo han visto aún, les dejo una muestra.

Acá lo pueden ver junto a Lourdes Ambriz, presentando "La pareja de fuego"




 Y acá junto a Teresa Porcella, en una presentación conjunta, en castellano e italiano, con el acompañamiento de su guitarra.




Para los que quieren verlo en una versión local. Acá en Buenos Aires, presentando "Mi cuerpo y yo"  a dúo con Isol (que también es música y cantante). (en la Feria del Libro de Buenos Aires, en Julio de 2013.)



No abandona la escritura por la música, sino que por el contrario parece que ambas facetas se complementan, abrevando una de la otra. Además de sus espectáculos y sus libros, por si todo esto no fuera suficiente (o porque justamente estas valiosas experiencias, merecen ser compartidas), Jorge se hace tiempo para enseñar. Dicta seminarios y talleres, en la Casa Lamm y en el Colegio Williams de México, y también en Italia, en la Scuola Internazionale di Comics de Florencia,

Lleva publicados más de 40 libros en español. Varios de ellos han sido traducidos a otros idiomas como el inglés, francés, italiano, árabe, japonés, y chino. Muchas de sus obras publicadas, además,  han sido el resultado de un cuidadoso trabajo en colaboración con reconocidos ilustradores, entre ellos Isol, a la que ya mencionamos. Junto a ella realizaron “Ser y Parecer”, “Equis y Zeta”, “Mi cuerpo y yo” ,  “Pantuflas de Perrito”, "Numeralia", "TIc tac" , "Equis y Zeta Vol II" . Libros que, puedo dar fe, son amados por sus lectores (de todas las edades). Sobre este trabajo, Jorge ha comentado en una entrevista que le realizara Laura Ospital (2)  

“Cada libro es una ensoñación de un año y medio que vivimos de manera separada, pero que se hace de los dos cuando hacemos contacto. Es como un vector; nosotros lo provocamos y él luego nos jala para que nos preparemos para  lo próximo.”

Y sobre sus obras...“Nuestros libros respiran, son exigentes y no se dejan domesticar. Y los chicos hacen con ellos lo que quieren”

Esto es absolutamente real. Sus libros no buscan conformar, y los chicos  establecen una relación muy rica y variada con ellos…Los he visto  tratando de copiarlos, de compartirlos, pero principalmente , apropiándoselos con desenfado.

Actualmente reparte su tiempo entre México e Italia,  donde ha publicado 7 libros. Entre ellos "Amor" (Carthusia Edizione, ilustrado por Alejandra Acosta, un libro que es pura arquitectura, en donde utiliza los anagramas de la palabra AMOR para construir una historia) y "Naso, naso" de reciente aparición (Lapis Edizioni, ilustrado por Mandana Sadat), ambos, aún inéditos en español.

Si tuviera que elegir alguno de sus libros, algo muy difícil, elegiría en primer lugar “Palabras manzanas” que reúne 35 de sus poemas ilustrados por Manuel Marín. En "Imaginaria" pueden encontrar una magnífica reseña que realizó Raúl Tamargo  sobre este libro, junto con otros artículos sobre la obra de Jorge. (3)



Publicado por Anaya, en 2003, en la colección Sopa de Letras, contiene varios de los poemas que luego se publicarían separadamente, ilustrados por Piet Grobler ("Accidente celeste") , Isol ("Mi cuerpo y yo"), o Manuel Marín ( "Arca"  que aún no conocemos)

Este libro, como cada uno de las poesías que guarda, se abre y nos brinda múltiples lecturas disponibles para compartir  con personas de todas las edades. En este blog, pueden leer sobre el taller que hicimos dos años atrás en escuelas públicas de CABA. Fue un descubrimiento para mí, el entusiasmo que despertaron sus poemas (principalmente "Arca" que se transformó en la puerta de entrada con la que chicos y adultos, nos sumergíamos en poesía). En la entrevista citada anteriormente (2)  Jorge hace referencia a un trabajo que realizó mi querido  Roberto Sotelo (cofundador de Imaginaria,  que además se ha dedicado durante años a la promoción de la lectura)  con este libro, durante más de un año, en una comunidad en Villa Soldati.

“ A partir de los versos que dicen “Hay días que pasan / sin haber llegado/ Otros/ no se van nunca” Una de las mujeres del taller logró reunir para Navidad a su familia dispersa hacía unos 25 años en distintas provincias."
Otro libro que me ha encontrado y quiero mencionar es el que contiene este poema, que al leerlo, golpeó directamente, al centro de mi corazón. 

TARDE DE INVIERNO

Juega mi dedo en el vidrio empañado
y dibuja una luna
y dentro de ella a mi madre
que viene por la calle
y cabe justo en el dibujo
que voy agrandando
a medida que se va acercando
hasta darme este abrazo
que cabe exactamente
detrás del vidrio del portarretrato.

Jorge Luján (De Tarde de invierno, 2005)

Este poema ilustrado por Mandana Sadat se transformó en un precioso libro que fue distinguido por la Cámara de la Industria Editorial Mexicana, con el premio al Arte Editorial 2005, y ha sido publicado en 11 idiomas.  

En mi poder tengo la edición 2011 realizada por Edelvives





Les dejo acá el video, para que disfruten su calidez.

Quiero terminar con unas palabras de Jorge, con las que finaliza el  libro “Como si fuera un juguete” ilustrado delicadamente por Morteza Zahedi, (que destaca en una bellísima edición de Editorial Comunicarte).

“Si lo que escribimos no toca el corazón de nadie
aún no se ha escrito.
Si lo que dibujamos no enciende una mirada
 aún no se ha dibujado”

                                                                                                  Jorge Luján
        
¿Qué recuerdos tienes de tu inicio lector? ¿Qué libro, relato, historia de la infancia recuerdas especialmente?

 Contaba mi madre, que a mis dos años recién cumplidos,  mucho antes de saber que existían signos llamados letras, me sentía profundamente atraído por sus formas y pasaba las horas copiando etiquetas de las botellas  que se encontraban sobre la mesa (veo con nitidez la botella azul de la Leche de Magnesia Phillips)

¿Quién o quienes te acercaron los primeros libros, o las primeras historias en tu niñez? ¿Cómo llegaste a ellas?

Con  "Los enanitos jardineros", "El mono relojero", "La hormiguita viajera" que me compraron Celia y Elías, mis padres.
Con breves poemas populares escritos en pequeñas etiquetas con forma de pergamino que pegábamos en  objetos creados en la clase de trabajos manuales. Gracias a Doris, mi maestra.

Con las "revistas mexicanas" como llamábamos a las publicaciones de editorial Novaro que llenaban nuestras casas y nuestras vidas de héroes maravillosos y que los chicos de Arroyito intercambiábamos como si fueran piedras preciosas   

 ¿En qué lugar de tu infancia te recuerdas leyendo? Si tuvieras que describirme una imagen tuya en tus inicios lectores ¿cuál sería?

Leía en la cama, leía mientras comía, leía en el ómnibus, y sobre todo leía caminando por la calle cuando me enviaban a realizar un mandado 

"Te va a pasar como a Don Saba", me decía mi papá, "que por leer mientras comía en un almuerzo se comió la cola de su perro apoyada por un descuido sobre su plato". 

 Hoy en día ¿en qué lugar te gusta leer? ¿Tienes algún hábito o costumbre que te caracterice al momento de comenzar a leer, o al escoger un libro?

Me gusta leer en las azoteas, en los jardines, en los parques, pero sobre todo me gusta el lugar siempre cambiante en el que ocurre la historia de cada libro. 

Si tuvieras que elegir una palabra (pueden ser dos, o más) para describir lo que significa un libro para vos ¿cuál o cuáles serían?

Ah. las alas...   

Si tuvieras que decir lo que significa para vos la lectura en pocas palabras, ¿cuáles serían?

Esas palabras no existen.

¿Qué estás leyendo en el momento en que te ha llegado esta entrevista? O ¿qué estás buscando leer?
  
El cuento "Primer amor" de Samuel Becket, y estoy agradecido y furioso con él por ser capaz de escribir con un desparpajo genial para recordarnos que el lenguaje jamás podrá dar cuenta de la condición humana, pero como lo dice con humor, me reconcilio con él, para enseguida volverme a enfurecer... Y así sigue la mata dando...

Gracias por leerlo y ¡Gracias Jorge!

 (les dejo entonces el link para leer ese cuento
http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=59&Itemid=30&limitstart=2)

http://jorgelujan.net/
2..   http://www.revistalacentral.com.ar/pdfs/19/35-39-lujaneisol.pdf
3.  http://www.imaginaria.com.ar/2009/11/palabras-manzana/

PD Y actualizo hoy con este taller de poesía que dio en FILBA que es imperdible 

jueves, 3 de junio de 2021

Leyendo mujeres: Rosario Castellanos

   


Hoy en Argenina se conmemora la fecha en que nació el movimiento  #niunamenos (pueden conocer más de su origen, y del colectivo en este sitio). 


Me pareció que este jueves en que suelo hablar de mujeres, tenía que tener un significado especial.

Indagando me encontré con la vida de Rosario Castellanos a quien no conocía.

Rosario Castellanos Figueroa nació en Ciudad de México un 25 de mayo de 1925 y falleció en Israel en 1974.

Siendo muy pequeña su hermano falleció de apendicitis y a los 23 años quedó huérfana, y con recursos económicos limitados por lo cual tuvo que ganarse la vida y lo hizo como escritora. 

Se graducó como maestra en filosofía en la Universidad Autónoma de México. Estudió en la Universidad de Madrid. Fue profesora de l UNAM. En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller. 


En su vasta producción literaria, Castellanos siempre evocó a los desprotegidos, marginados, excluidos, expulsados, discriminados; en fin, a los que, por su condición social disímil con las estructuras de la época, no tenían voz ni voto. Ni aún después de la Revolución. Sus textos -tal vez, su mayoría- están ligados, entre otras cosas, a la lucha en la defensa de los derechos de la mujer y a la crítica a la sociedad sexista que la encasilla en uno o varios roles.

Falleció tempranamente, a los 49 años, producto de una descarga eléctrica provocada por una lámpara,  en su casa de Tel Aviv (una muerte trágica y por lo que leí rodeadas de conjeturas, que se tiñó de leyendas). Se encontraba ahí como embajadora de México en Israel. (1)


Este poema lleva el nombre de “Kinsey Report” y pertenece a su libro “Poesía no eres tú: Obra poética” de 1972. Está formado por seis poemas y en cada uno de ellos se puede apreciar una voz femenina diferente y denunciante. Fue escrito en respuesta a un reporte que presentó Alfred Kinsey, un biólogo estadounidense, que -en 1948 el primero y en 1953 el segundo- publicó libros sobre el comportamiento sexual de los seres humanos de acuerdo a su condición de hombres o mujeres. (2)

—¿Si soy casada? Sí. Esto quiere decir

que se levantó un acta en alguna oficina
y se volvió amarilla con el tiempo
y que hubo ceremonia en una iglesia
con padrinos y todo. Y el banquete
y la semana entera en Acapulco.

No, ya no puedo usar mi vestido de boda.
He subido de peso con los hijos,
con las preocupaciones. Ya ve usted, no faltan.

Con frecuencia, que puedo predecir,
mi marido hace uso de sus derechos o,
como él gusta llamarlo, paga el débito
conyugal. Y me da la espalda. Y ronca.
Yo me resisto siempre. Por decoro.
Pero, siempre también, cedo. Por obediencia.

No, no me gusta nada.
De cualquier modo no debería de gustarme
porque yo soy decente ¡y él es tan material!

Además, me preocupa otro embarazo.
Y esos jadeos fuertes y el chirrido
de los resortes de la cama pueden
despertar a los niños que no duermen después
hasta la madrugada.

2

Soltera, sí. Pero no virgen. Tuve
un primo a los trece años.

Él de catorce y no sabíamos nada.
Me asusté mucho. Fui con un doctor
que me dio algo y no hubo consecuencias.

Ahora soy mecanógrafa y algunas veces salgo
a pasear con amigos.
Al cine y a cenar. Y terminamos
la noche en un motel. Mi mamá no se entera.

Al principio me daba vergüenza, me humillaba
que los hombres me vieran de ese modo
después. Que me negaran
el derecho a negarme cuando no tenía ganas
porque me habían fichado como puta.

Y ni siquiera cobro. Y ni siquiera
puedo tener caprichos en la cama.
Son todos unos tales. ¿Qué que por qué lo hago?
Porque me siento sola. O me fastidio.

Porque ¿no lo ve usted? estoy envejeciendo.
Ya perdí la esperanza de casarme
y prefiero una que otra cicatriz
a tener la memoria como un cofre vacío.

3

Divorciada. Porque era tan mula como todos.
Conozco a muchos más. Por eso es que comparo.

De cuando en cuando echo una cana al aire
para no convertirme en una histérica.

Pero tengo que dar el buen ejemplo
a mis hijas. No quiero que su suerte
se parezca a la mía.

4

Tengo ofrecida a Dios esta abstinencia,
¡por caridad, no entremos en detalles!

A veces sueño. A veces despierto derramándome
y me cuesta un trabajo decirle al confesor
que, otra vez, he caído porque la carne es flaca.

Ya dejé de ir al cine. La oscuridad ayuda
y la aglomeración en los elevadores.

Creyeron que me iba a volver loca
pero me estaba atendiendo un médico. Masajes.

Y me siento mejor.

5

A los indispensables (como ellos se creen)
los puede usted echar a la basura,
como hicimos nosotras.

Mi amiga y yo nos entendemos bien.
Y la que manda es tierna, como compensación:;
así como también la que obedece
es coqueta y se toma sus revanchas.

Vamos a muchas fiestas, viajamos a menudo
y en el hotel pedimos
un solo cuarto y una sola cama.

Se burlan de nosotras pero también nosotras
nos burlarnos de ellos y quedamos a mano.

Cuando nos aburramos de estar solas
alguna de las dos irá a agenciarse un hijo.

¡No, no de esa manera! En el laboratorio
de la inseminación artificial.

6

Señorita. Sí, insisto. Señorita.

Soy joven. Dicen que no fea. Carácter
llevadero. Y un día
vendrá el Príncipe Azul, porque se lo he rogado
como un milagro a San Antonio. Entonces
vamos a ser felices. Enamorados siempre.

¡Qué importa la pobreza! Y si es borracho
lo quitaré del vicio. Si es mujeriego
yo voy a mantenerme siempre tan atractiva,
tan atenta a sus gustos, tan buena ama de casa,
tan prolífica madre
y tan extraordinaria cocinera,
que se volverá fiel como premio a mis méritos,
entre los que el mayor es la paciencia.

Lo mismo que mis padres y los de mi marido
celebraremos nuestras bodas de oro
con gran misa solemne.

No, no he tenido novio. No, ninguno
todavía. Mañana.


Rosario Castellanos

(Kinsey Report)


Algunos especulaban que se suicidó, pero su hijo Gabriel, declaró que se la veía feliz, con su trabajo docente y como diplomática. Creo que este poema habla de vivir la vida, quizás, la pinte a las que como yo no la hemos conocido. Más poemas como este en este sitio 





Ser de río sin peces, esto he sido.
Y revestida voy de espuma y hielo.
Ahogado y roto llevo todo el cielo
y el árbol se me entrega malherido.

A dos orillas del dolor uncido
va mi caudal a un mar de desconsuelo.
La garza de su estero es alto vuelo
y adiós y breve sol desvanecido.

Para morir sin canto, ciego, avanza
mordido de vacío y de añoranza.
Ay, pero a veces hondo y sosegado

se detiene bajo una sombra pura.
Se detiene y recibe la hermosura
con un leve temblor maravillado.


Ajedrez


Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

En su discurso "La abnegación, es una virtud loca" que pronunció frente al presidente de México dijo:

“No es equitativo, y por lo tanto tampoco es legítimo que uno tenga la oportunidad de formarse intelectualmente y que al otro no le quede más alternativa que la de permanecer sumido en la ignorancia (...) Que uno encuentre en el trabajo no solo una fuente  de riqueza sino también la alegría de sentirse útil (...) que uno tenga toda la libertad de movimiento mientras el otro está reducido a la pasarela (...) que uno sea dueño de su cuerpo y disponga de él como se le de la real gana, mientras que el otro se reserva su cuerpo, no para sus propios fines, sino para que en él se cumplan procesos ajenos a su voluntad..." (4)


 (2) http://poesiaamanoalzada.com.ar/rosario-castellanos-y-su-denuncia-feminista/

(1) https://literalmagazine.com/la-verdadera-historia-de-la-muerte-de-rosario-castellanos/

(3) https://www.poemas-del-alma.com/rosario-castellanos-ser-de-rio-sin-peces.htm

(4)https://equltura.com/arte/el-eterno-feminismo-en-la-obra-de-rosario-castellanos/

martes, 23 de marzo de 2021

Libros que son mi memoria


Esta entrada, fue publicada en mayo de 2017 por primera vez.

 Cuando llega el 24 de marzo,   "El día de la Memoria por la Verdad y la Justicia", vuelve a  mí la sensación de haber extraviado mi propia memoria.

Soy de la generación que vivió la dictadura, y en particular la viví en primera persona. Mi padre estuvo preso, debió exiliarse para proteger su vida, y eligió perderla definitivamente en el extranjero. 

Era muy pequeña así que guardo recuerdos velados de todo eso. Lo único que permanece en mí como una presencia es el silencio.

Un silencio enorme que lo impregnaba todo y al que nunca logré ponerle palabras.

Entonces, ya grande, escojo estos libros para huir del silencio, para hablar, para tejer y destejer mis recuerdos. 

Para que no haya olvido.

Para que las nuevas generaciones sepan que esto pasó y lo recuerden. Quizás me falte valor para recordarlo sola, pero al menos puedo leer estos libros con mis hijos, con mis alumnos.

La selección no es casual. En la mayoría, lo que se escucha es la voz de los niños. Protagonistas de una historia que no eligieron vivir. Algunos sobrevivientes, otros ni eso, todos, víctimas...

Dejo acá estos libros para que los toquen a ustedes, como me han tocado a mí.


Matilde
Carola Martinez Arroyo
Colección Zona Libre
Editorial Norma

Matilde fue publicado en 2016, y es la primera novela de Carola Martinez Arroyo. 
Muchos la conocemos en su rol de mediadora y especialista en Literatura Infantil y Juvenil. Muchos la seguimos a través del blog Donde viven los libros. Estuve a punto de pedirle que me consiguiera este libro, (ahora también tiene una   librería especializada que lleva el mismo nombre del blog), pero sentí la ansiedad de tenerlo y no pude esperar a nuestro próximo encuentro.

Matilde, la protagonista de esta historia, es una niña pequeña viviendo en Chile durante la dictadura.   Su padre está desaparecido, su madre lo busca día tras día, y Matilde intenta seguir su vida diaria, al cuidado de su abuela. 

Para los niños, lo que los adultos callan, no necesariamente permanece oculto. 

Mati es esa niña que sabe más de lo que debería con su corta edad y sin embargo, sigue siendo una niña intentando disfrutar su infancia. 
Carola logra retratar esa inocencia, contarnos en su voz lo que es crecer en ese país, en ese momento.
Leer esta novela, fue recordar y recordarme. Aunque no conozco Chile, aunque no viví allí, ciertas partes de la historia se enlazaban con mis recuerdos.
El 23 de marzo, leí los primeros capítulos con mis alumnos adolescentes en clase y lo acompañé con una parte de Niños.

- ¿Por qué Chile? - me preguntaron. 

- Porque no fue tan distinto lo que nos pasó. - contesté

Porque no estamos tan lejos como pensamos.
 
Niños
María José Ferrada
Ilustraciones de Jorge Quien
Grafito, 2013





Un libro que pega directo al corazón. María José Ferrada es también chilena. Una poeta y escritora que descubrí no hace tanto, gracias a Carola y a su librería.

Entre sus libros de poesía se encuentran El baile diminuto, Escondido, y el premiado Un jardín

Libros en donde las palabras juegan con la poesía, con lo cotidiano, con la naturaleza.  

Pero éste, es un libro distinto. 

Estas poesías homenajean la vida de 34 niños. Nos invita a conocerlos, a compartir su inocencia, su alegría, sus juegos, sus sueños. 

Alicia 

"De todos los regalos que le han dado este cumpleaños/ prefiere los globos..."

Héctor 

"Se pregunta como es posible que el sonido del mar viva en los caracoles..."

Lo terrible es que estos niños que deberían ser adultos, ya no están.

Hacia el final, aparece en el libro este párrafo, tan dolorosamente real:

" El listado de los niños -menores de 14 años- fue elaborado con la información recogida por la Comisión Nacional de Verdad y Recuperación (Comisión Rettig) y por la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Treinta y dos de ellos fueron ejecutados y uno continúa en calidad de detenido desaparecido."

Pablo, el número 34, fue encontrado por las Abuelas de Plaza de Mayo en 2013, año de la publicación del libro. 

"Esperamos que las estrellas brillen siempre para él. Y le dedicamos este libro". Se lee en el final de la página.
 
La edición de Grafito es bellísima y las ilustraciones de Jorge Quien, acompañan delicadamente y le agregan vuelo propio a cada poema.

Acá pueden escucharla a María José, recitar uno de los poemas.

Cuando lo leí en clase, construimos un muro de silencio en el aula. Una pausa que se instaló en medio del aula, como la ausencia. No es algo que suele acontecer con mi grupo de revoltosos adolescentes de 14 años silencio. 

En mi interior,  me parecía escuchar las voces de esos niños.


La memoria de los seres perdidos
Jordi Sierra I Fabra
Colección Gran Angular
Editorial SM
1998

Un libro poderoso, de un autor español, que nos habla de la historia argentina. 

La protagonista es una adolescente que vive en España, de padres argentinos, exiliados. Tiene una vida feliz, con todo lo que necesita: una casa, un novio, un promisorio futuro. Hasta que todo cambia. Alguien que lleva tiempo buscándola, al fin la encuentra. 

Se entera entonces que sus verdaderos padres fueron víctimas de la dictadura militar argentina, y que sus padres adoptivos tenían razones poderosas, para ocultárselo. 

Alexandra tiene que re-escribir su pasado cuando comenzaba a armarse su futuro.

Jordi Sierra i Fabra, nos cuenta al terminar la historia, como se decidió a escribirlo. Como en Niños, podemos conocer los nombres de los verdaderos protagonistas. Tantas madres embarazadas, tantos niños capturados junto con sus padres, tantas identidades perdidas.  

Este libro lo leí en el viaje de vuelta de las vacaciones, de casualidad me lo encontré antes de salir, era una oportunidad por su precio, y el tema me resultaba interesante. 

Sinceramente, no había leído nada del autor en ese momento, y nunca había escuchado ese título. 

Pero me llegó por algo.

Fue tomarlo y seguirlo hasta el final. 

Un final que logré alcanzar a pesar de que mis ojos ya no lograban mirar. A pesar de una cortina de lágrimas.


El mar y la serpiente
Paula Bombara
Colección Zona Libre
Editorial Norma 
2005



Este libro es un claro favorito de mis alumnos hace años.

Paula Bombara nos cuenta su historia, la historia de su madre y la de su padre desaparecido durante la dictadura. Nos cuenta de su huida, de como hicieron para sobrevivir. Nos habla de su pérdida. Es la voz de una niña también, y es ese lenguaje poético, tan característico de la autora,  con esa sencillez el que nos permite transitar el dolor y la pena. Porque no le huye al dolor, pero  nos habla del amor que sostiene  y que nos permite continuar viviendo.


La primera vez que lo leí, fue también la primera que logré hablar en público de mi padre. Hacía muy poco que había empezado a trabajar como docente de secundaria, y el Día de la Memoria, (aunque soy profe de biología), pensé que tenía que leerles algo. Tomé el libro y leímos de corrido los tres primeros capítulos. Al terminé dejé que me hablaran. Luego, les conté por qué este libro me emocionaba tanto, y me hicieron preguntas. Me contaron historias de sus familias. Esto, lo seguí haciendo cada año, y siempre  alguien  se acerca y me pregunta del libro, o que quiere saber más de la historia. Muchas veces, el libro resuena en cada casa. Cuando me encuentro con las familias, me dicen que su hijo o hija les comentó de esta lectura, que hubo algo ahí que los conmovió.


¿Quién soy?
Relatos sobre identidad, nietos y reencuentros
Paula Bombara - Irene Singer
Iris Rivera - María Wernicke
María Teresa Andruetto - Istvansch
Mario Méndez - Pablo Bernasconi
Editorial Calibroscopio 
2013



Este es un libro para chicos más pequeños. Para llevar a las escuelas primarias y compartir en las aulas. (aunque también lo he leído con mis chicos de 5to año). 

Es un libro coral. Cuatro escritores y cuatro ilustradores. Una conjunción de voluntades con un fin común. Paula Bombara escribe sobre Manuel. Iris Rivera sobre Jimena. María Teresa Andruetto sobre dos hermanos,  Marcelo y VIctoria. Mario Méndez sobre los melli: Sabrina, y su hermano, a quien todavía busca. 

Es un libro que se fue gestando entre las Abuelas de Plaza de Mayo, los protagonistas que cuentan su historia y los escritores e ilustradores que le fueron dando colores, formas, palabras. Y por supuesto, Calibroscopio, que los reunió,  un hermoso trabajo colectivo que se ve desde la tapa.

Hablamos ya de este libro hace poco, en la Entrevista que le hice a Mario Méndez, uno de sus autores.


Rompecabezas
María Fernanda Maquieira
Loqueleo 
2016


Este libro tiene todo. Habla de la dictadura, de la guerra de Malvinas, habla de la adolescencia, del amor, de las diferencias. Lo hace con humor, con un lenguaje accesible. Es un libro que puede alcanzar a cualquier niño o adolescente y hablarle. Es para que un chico se encuentre,  pero también para intentar abrirse a otras historias. 

Esta novela se llevó el Premio Fundación Cuatrogatos, en 2015, es por eso que tenía curiosidad por leerla. La encontré el año pasado en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires, y también casualmente a la autora, a quien no conocía.

La protagonista de esta historia es Mora, quien vive al cuidado de Oma, su abuela. Como en Matilde, la historia esta marcada por el dolor, por la ausencia de los padres, y la presencia de una abuela como acompañante. 

Sin embargo, ocurre acá en Argentina, y  durante la guerra de Malvinas. 

Pablo, amigo de Mora, tiene un hermano que está luchando en las Islas.  Mora y Pablo comparten las cartas que le llegan, en donde les cuenta lo que en realidad ocurre, aquello que no se comenta. De lo que no hablábamos, lo que en ese momento no sabíamos.

Aunque toca temas dolorosos y difíciles, la novela guarda un lugar para el amor y la alegría. A mí realmente, me hizo sonreír, conocerla a Mora, asomarme a su libreta morada, y escucharla hablar con sus incondicionales amigas de Siberia.

Como la vida misma. en este libro, hay un lugar para la tristeza, sin dejar de lado la alegría.

Como la vida misma, todo se trata de compartir.

lunes, 1 de febrero de 2021

Leyendo mujeres: María Elena Walsh. "Casada con los libros"

Hoy cumpliría 91 años María Elena Walsh. 

La muy querida.

Si tuve literatura en la infancia fue por ella. Sus canciones que cantaba, al iniciar la primaria, fue la primera literatura que leí.

Si empecé en la mediación de la literatura, fue por ella. Esos poemas y canciones que tanto me gustaban, fue lo primero que decidí compartir siendo una adolescente,  con mis sobrinos primero, y luego con otros niños y niñas.

Siento que su poesía circula desde nuestro corazón hasta la punta de nuestros dedos, dispuesta a salir con cualquier pinchazo. Son parte de la memoria colectiva. He cantado Manuelita en Bogotá, o en Madrid, en una plaza y en una escuela. Son parte de esos ritmos que nos cobijan haciéndonos regresar a la  infancia. 

Sus poemas para adultos, también se han transformado en himnos, en estandartes.

Pensaba en el día de hoy, recordarla de otro modo. En vez de a través de su poesía,  con sus ensayos. 

Este aparece publicado en Diario Brujo

En esta foto que compartió en su muro Sara Facio, se la ve, sonriente, vital, juguetona, y semioculta (¿en un bosque?).

La elegí porque creo que siempre hay algo de ella que me queda por descubrir. 

Sigamos compartiendo su obra.

Dejemos que suenen sus palabras. Es una melodía que no termina, que permanece vibrando en nuestro interior. 

En la página de la Fundación María Elena Wash hay una hermosa biografía de ella, por si quieren conocerla.

Este libro reúne 42 ensayos, en los que aborda variados temas. Este es, el que cierra el libro.

Casada con los libros

No hubo rito iniciático ni promesa de eterna fidelidad, sólo sucedió temprano, como algunas bodas primitivas. Estamos envejeciendo juntos, y quizás juntos nos iremos de este mundo. En épocas inquietas, algunos fueron arrojados por la borda, otros se extraviaron; los elegidos permanecen en el remanso de la vida, disputando el espacio y desafiando al olvido. La luz implacable destiñó sus lomos y a veces la tinta interior, como si empezaran a callar.

Son libros, y una se ha casado con ellos, prometiendo cuidarse en la dicha y la adversidad, la enfermedad y la salud. No siempre fue perfecta la convivencia, pero sí fue imposible la separación.

Mundo de deportados, inundados, exiliados. Multitudes que arrastran sus bártulos por las aguas y los desiertos: el colchón, la ollita, los atados de trapo, quizás un perro viejo. ¿Qué haría la casada con los libros en una situación límite? O, como se suele preguntar: ¿Qué libros se llevaría a una isla desierta? ¿A qué libro se abrazaría en un avión en llamas? ¿Cuál escogería al ser obligada repentinamente a mudarse de país o de planeta?

(La Odisea, El Quijote, Shakespeare, Borges…¡Diccionarios!)

La que viajaba en barco de carga siempre llevaba una maleta entera de libros, la mayoría de poesía. En la cabina improvisaba una estantería sobre las otras maletas. En diminutos cuartos de hoteles y sólo de pasaje, acomodaba los preferidos. Cuando llegó la era del avión llevaba unos cuantos o demasiados como “equipaje de mano”, confiando en las energía juveniles.

En las épocas de máxima escasez, mágicamente aparecía dinero destinado a comprar otros, y otros más.

Entonces estaban las buenas hadas, alguno de esos ángeles Fernández, que regalaban libros, así , al descuido, como si le sobraran o no los hubieran adquirido. Eran pobres, quizás los robaban santamente.

Y otros lucían sus bibliotecas en esas afelpadas casas de Buenos Aires, con mesas vestidas de largo y portarretratos de plata, posesiones que jamás entraban en el reino de lo envidiable. Libros encuadernados y libros de artes, enormes mamotretos heredados. Gente, por otra parte, que jamás se mudaba, se había puesto a vivir eternamente entre sus papeles de lujo, sin temores ni sobresaltos. No regalaban nada.

Diría que hoy, en casas de gente de posibles, no se ven libros, arrasados por el torbellino de una decoración de moda que, si los tiene en cuenta es precisamente como decorado. Desde que recuerde, al entrar en una casa sin libros a la vista me asalta una inquietud insoportable, solo quiero irme.

Claro que las casas de pobres no suelen tener libros, siempre que supongamos que sólo son pobres los desocupados o los obreros manuales, y lleguemos a la desatinada conclusión de que no es pobre un profesor o un periodista o un escriba o …

Y además estaban las mudanzas. Muchas, de barco a hotel, de pensión a cuartito, de cuartito a departamento. Cuántas a lo largo de una vida, cuánto acarreo, cuánto peso, cuánta indecisión para ordenarlos, aunque fuera a la bartola.

De la reciente y misteriosa guerra del Golfo, con sus misiles con cabeza inteligente, recuerdo una imagen fugaz, tras un bombardeo en Tel Aviv. Se veía un modesto departamento partido por la mitad, y había quedado al desnudo una pared abarrotada de libros. Libros modestos, manoseados, desordenados, tesoros en todo su esplendor.

“Una biblioteca con libros viejísimos”, escribió el periodista, que era también, o sobre todo, un escritor. El escritor-periodista no es tan pichón, sus libros también deben de estar viejísimos o por lo menos un tanto caducos, salvo que su bibliotecas sea de estanterías laqueadas de blanco inmaculados, con colecciones impolutas de libros nuevos, recién adquiridos y sin abrir. Quizás los hay, pero a mí me producen cierto repeluzno. Como la costumbre de otro amigo, tampoco jovencísimo, sólo maniático, que una vez por mes ¡les pasa la aspiradora a todos y uno por uno!

¿Fue quizás un desplazamiento de una adjetivo que quiso endilgar a mi persona? No incurrí en ese psicoanálisis silvestre, y si así fuera no me ofende. Si me ofendió que calificara de ese modo a mis compañeros de toda la vida. Compañía, tesoro, que ya alcanza el medio siglo, y a mucha honra. Han sorteado mudanzas y borrascas, ímpetus de limpieza o de orden en que muchos fueron a parar a mano ajena o sencillamente a la basura.

Se me pierden en los estantes porque la luz ha desteñido sus lomos, casi debo adivinarlos, recordando que éste era azul, el de más allá rosado. Si los hubiera guardado a todos a lo largo de la vida, debería de estar viviendo en una mansión, ellos los verdaderos habitantes, yo sólo como pasajera, hurtándoles espacio, imaginándolos adheridos a todas las paredes , incluso tapiando ventanas y, mediante algunas astucia, cubriendo los techos.

Lamento no haber guardado los primeros ejemplares que pasaron por mis manos, víctimas de desapego, mudanzas y suertes varias. Sólo recuerdo que junto a mi cama había una pequeña estantería fabricada por mi padre, con la colección completa de los Guillermos de la inglesa Richmal Crompton, alguno de Walt Disney, colecciones españolas de cuentos de hadas, de Grimm, de Perrault, de Las mil y una noches, más El millón de chistes.

Después o conjuntamente fueron los cuadernillos de apretada letra de Julio Verne o Dickens. Casi todos ya eran viejos por sus características a dos columnas, ilustraciones anticuadas o torpes, papel amarillo, muchos adquiridos a segunda mano. Pero a nadie se le habría ocurrido descartarlos por su vetustez. Pertenecían a una era en que no se pretendía hacer más atractiva la lectura a los chicos, simplemente leíamos lo que caía en nuestras manos.

Pasada la pubertad, sobrevino la manía de asegurarnos su propiedad estampándole nombre y fecha. Así es como compruebo que en la adolescencia leí mucho que sin duda no alcanzaba a entender ni apreciar, pero , como dice Italo Calvino: Hay en la obra una fuerza especial que consigue hacerse olvidar como tal, pero que deja su simiente.

Simiente, partícula de dicha, tarea y recreo, aventura con infinitas peripecias, puerta celestial abierta en la adversidad.

Donde no hay libros hace frío. Vale para las casas, las ciudades, los países. Un frío de cataclismo, un páramo de amnesia

¿El libro está destinado a desaparecer? Paciencia, lo recordaremos y seguirá viviendo en nosotros, como cualquier difunto querido, mientras adentro nieva en las pantallas y afuera en la estepa aúllan los lobos.


Diario Brujo. Espasa Hoy. 1999


sábado, 2 de enero de 2021

Leyendo mujeres: Yayoi Kusama



imagen: Télam


Entre algunas posibilidades que me da el espacio del blog, es conocer a nuevas artistas, y mujeres que han abierto camino. A medida que voy conociéndolas, me gusta compartirlo, en esta sección "Leyendo  mujeres".

Había escuchado hablar por primera vez de esta artista una vez cuando vino a Bs As su muestra para ser presentada en el MALBA, a la que no pude asistir, pero no había leído acerca de ella.

Al empezar a explorar su vida me pareció asombrosa.


Una persona que transformó su "anormalidad" en su normalidad, en su arte, en parte ineludible de su valor para que los demás disfrutaran su mundo.


Me resulta fascinante, como en otros casos, que su enfermedad mental, es lo que la hace seguramente tan especial. Como dicen en el documental, termina siendo tan cuerda en su locura.

Actualmente por lo que he leído (y desde hace décadas) habita un hospital psiquiátrico y sale unas horas al día para ir al estudio y trabajar.

Me atrapa esa vibración del color, esas formas redondeadas, esa intervención en lo cotidiano. Esos puntos que avanzan y lo conquistan todo, por lo que he entendido tienen que ver con que en su vida cotidiana se le aparecían, por lo que los utilizó como parte de su arte, y cambio la percepción que tenían los otros de su mundo, para de algún modo adaptarlo al que ella veía.

Nació en Japón y lo que se esperaba de ella, era que fuera una buena esposa, no una genial artista.


Ese quiebre con lo que se esperaba de ella, y lo que se espera en general de las mujeres en esa cultura, la muestra como una valiente. Lo que la llevó a Nueva York fue su decisión de hacer arte, pero también volvió a su lugar natal Japón y decidió comenzar nuevamente.

La artista de 91 años, reconocida por su obsesión por los lunares de colores y las calabazas gigantes, compartió sus palabras a través de la página web de la galería Victoria Miró, en este momento de pandemia.


“Hoy, con el mundo enfrentado al Covid-19, siento la necesidad de dirigirme a él con este mensaje”, dice la artista cuyas exposiciones para el 2020 -en el Museo Hirshhorn de Washington D.C. y en el Jardín Botánico de Nueva York- debieron ser suspendidas.




Este es el poema que publicó en sus redes:

Aunque resplandece fuera de alcance, sigo rezando para que la esperanza brille

Su brillo ilumina nuestro camino

Este tan esperado gran resplandor cósmico

Ahora que nos encontramos en el lado oscuro del mundo

Los dioses estarán allí para fortalecer la esperanza que hemos extendido por todo el universo

Para los que se quedan atrás, la historia de cada persona y la de sus seres queridos

Es hora de buscar un himno de amor para nuestras almas

En medio de esta amenaza histórica, un breve estallido de luz apunta al futuro

Cantemos alegremente esta canción de un futuro espléndido

Vamos

Abrazados con profundo amor y los esfuerzos de personas de todo el mundo

Ahora es el momento de superar, de traer la paz

Nos reunimos por amor y espero cumplir ese deseo

Ha llegado el momento de luchar y superar nuestra infelicidad

Al COVID-19 que se interpone en nuestro camino

Le digo que desaparezca de esta tierra

Lucharemos

Lucharemos contra este terrible monstruo

Ahora es el momento de que la gente de todo el mundo se ponga de pie

Mi profunda gratitud a todos los que ya están luchando.


                            Yayoi Kusama


Más información de la autora aquí:
http://www.alejandradeargos.com/…/41530-yayoi-kusama-biogra…


viernes, 1 de enero de 2021

Mujeres de palabra: Camila Sosa Villada, para comenzar el año en poesía



Camila Sosa Villada nació en La Falda una ciudad dentro de la Pcia de Córdoba, el 28 de enero de 1982 es una escritora y actriz transgénero. Este año 2020 su novela "Las malas" ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

Su vida fue difícil desde siempre pero logró sobreponerse, o reinventarse a partir de eso. Estudió Comunicación en la Universidad de Córdoba, luego Teatro en la misma Universidad. Sufrió privaciones, persecución, discriminación. En 2009 estrenó una obra teatral, "Carnes tolendas, retrato escénico de un travesti", que le valió reconocimiento como actriz. Hizo cine y teatro. Tiene publicado un libro de poemas " La novia de Sandro" ( el nombre de su blog cuando muy jovencita comenzó a escribir), un libro sobre la escritura " El viaje inútil" y "Tesis sobre la domesticación".


"...la escritura debe ser provocadora y brutal. Qué clase de escritura sería aquella que llega pidiendo permiso y por favor y gracias. Me gusta que lo leído tenga el método de un asalto, que me encuentre en la calle y en unos minutos me deje desnuda y temblando. Y una, mal que le pese, escribe cosas que le gustaría leer, en eso es como actuar o como cantar: una hace lo que le gustaría ver."
Acá la pueden ver en una entrevista muy original, para CePPA UNC. (pueden escuchar ahí el origen de su nombre entre otras cosas)

Les dejo este poema de Camila para comenzar el año


Ante la invasión de frases hechas con mano de obra barata,
Ante los consejos hechos por esclavos en sótanos,
Ante la repetición sucesiva de dichos de mala calidad,
Con poca garantía, que no funcionan a 220,
Ante tanta galletita de la fortuna que siempre dice lo mismo,
Ante tanto horóscopo escrito por sorteo,
Resolvemos:
Cuando alguien le diga:
Debe resolver lo que tiene muy adentro,
Usted vaya y plante un árbol,
No importa dónde, en una maceta grande,
En su balcón, al lado de la ventana con más luz de su casa.
Cuando alguien le diga que no se puede amar a los demás,
Si no se ama a sí mismo,
Usted péguele un sopapo.
Cuando esté cansado de la vida,
sepa que no todo lo bueno de este mundo
requiere sobrehumanos esfuerzos.
Cuando el optimismo ajeno lo ponga pesimista,
Lave su ropa a mano.
Cuando alguien le diga que el tiempo lo cura todo,
Usted limpie su casa, regale las cosas que hace mucho tiempo no toca,
Repare lo que se ha roto por negligencia, por abandono o por demasiado uso.
Cuando le impongan algo,
Rebélese. No acepte autoridad alguna.
Cuando sienta dolor por la felicidad ajena,
Por los bienes ajenos, por la mujer o el hombre del prójimo,
Sepa que la vida es más que eso,
La gente muere, los niños mueren,
Los amantes se separan,
Árboles de 300 o 400 años de antigüedad son talados
Y en su lugar ponen un McDonald’s.
Soportar la sonrisa de los demás es también un sacerdocio.
Cuando quieran obligarlo a querer,
Usted siga su olfato, que nunca falla.
Cuando le digan que lo único que importa es el presente,
Usted mire sus fotografías, prepárese un café,
Préndase un porro, mire el rostro de sus padres, de sus abuelos,
De sus amigos de la infancia,
Tome una copa de vino, y entienda que el pasado es más enorme
Que toda nuestra filosofía de oro catorce quilates.
Todos los maestros están ahí, el presente es un engaño.
Ni siquiera tenemos pruebas de que realmente estamos viviendo.
Cuando alguien le diga que hemos venido a ser felices,
Usted regale un abrigo a alguien que está en la calle,
Adopte un perro, invite a sus amigos a comer,
Olvídese de esa responsabilidad tan egoísta.
La felicidad no debe ser una obligación,
Ser solidario sí!
Cuando le digan: salí! Conocé gente! Olvidalo! No te merecía!
Usted llore, llore todo lo que pueda, ponga un disco con viejas canciones tristes,
Emborráchese y entre en esas curdas depresivas hasta que no le quede
Una puta lágrima por llorar, después lávese la cara con agua bien helada
Y búsquese un amante, un negro bien lindo, una negra bien linda,
Que lo deje hecho un papel mojado sobre la cama.
Cuando se sienta solo, haga una huerta.
Cuando en las revistas y la televisión no den otra alternativa
Que la fascinación por la gente bella,
Usted coquetee con el basurero, con el albañil,
Con el obrero que todos los días carga pesos enormes sobre la espalda,
Porque ningún bello profesional de ojos celestes,
Le hará el amor con más entrega y menos remilgos que un chico de barrio.
Cuando le digan que la fé mueve montañas, que todo va a cambiar,
Usted salga a correr, haga ejercicio, hasta que las piernas se le desmayen,
Y comprendan que en las variables del mundo,
La fe es tan particular que sólo los milagros se atribuyen su influencia,
Y milagros hay pocos, ya lo sabe, tal vez el último milagro
Haya sido Lhasa de Sela y está muerta y enterrada varios metros bajo tierra.
Cuando quieran inyectarle alegría vacua, ignorante alegría
Que es pan para hoy y hambre para mañana,
Usted lea un libro, mastúrbese, sea amable con los vendedores,
Con los choferes de los colectivos,
No se rinda tan fácil en la amabilidad,
Sonría a las personas en la calle,
Deje esa alegría barata para los que comen vidrio.
Acepte la tristeza, dele la mano, sírvale un trago,
En algún momento se cansa y se va, o al menos se duerme.
Cuando le digan que busque consuelo en dios,
Usted escuche blues, vaya al teatro,
Mire algo de cine en blanco y negro.
Cuando esté aburrido, sin corazón, lleno de resentimiento,
Y las putitas de la miseria le digan que la vida es color de rosa,
Que la alegría de vivir y toda esa porquería de polietileno,
Usted mejor acérquese donde es necesario,
Sus padres, sus hijos, sus amigos, millones de desconocidos
En los hospitales, en los asilos, en las sombras de callejones atestados de perros sin dueños,
Alguien, o algo depende de usted.
Le harán creer que las respuestas están dentro suyo,
Lo tendrán eternamente escarbando en los traumas de su niñez,
Y las respuestas están en el mundo, ahí afuera y en los otros,
Haciendo se encuentran las respuestas que escapan al azar.
El alma de un hombre es demasiado honda,
Y tiene hambre, y traga sin masticar.
A los océanos se les pone la piel de gallina al pensar
En la profundidad de las almas de los hombres.
Y al fondo está llena de peces horribles, ciegos y agresivos.
Mejor hacer algo por la vida sobre la tierra,
Ahora que respiramos y que al menos en nuestro país, el agua es casi gratis.

Camila Sosa Villada