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jueves, 1 de febrero de 2024

Leyendo mujeres; María Elena Walsh, la muy querida.

 



Foto: Sara Facio






María Elena Walsh Nació en Villa Sarmiento, en el Partido de Morón, en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Llegó al mundo el 1 de febrero del Año 1930. Falleció un 10 de Enero de 2011. 

Fue nuestra poeta, escritora, cantautora, dramaturga y compositora.

Fue mi infancia, y la de muchos y muchas.

María Elena fue la creadora de las canciones que guardamos en un rincón de la memoria. María Elena es quien nos canta, nos acuna, nos llama con sus versos.


Su padre, Enrique Walsh, era un empleado ferroviario de origen inglés que trabajaba como jefe de contaduría del departamento contable del  Ferrocarril y tocaba muy bien el piano . Los abuelos Londinenses de María Elena, David y Agnes Hoare, habían arribado al país en 1872. De la cultura popular inglesa María Elena tomaría las rimas infantiles, canciones tradicionales para niños, el absurdo  británico, los limericks , fuente de inspiración en su obra.


Su madre, Lucía Elena Monsalvo,  hija de padre argentino y madre andaluza,  tenía diez hermanos. Se había casado con el padre de María Elena en segundas nupcias y tuvieron dos hijas, Susana y María Elena. Del Primer Matrimonio su padre tuvo además cuatro hijos.

Fue criada en un gran caserón ubicado en la localidad de Villa Sarmiento , en el partido de Morón , con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. Ese ambiente respiraba libertad. La canción Fideos finos y su primera novela, Novios de antaño (1990), de raíz autobiográfica, están dedicadas a relatar y reconstruir los recuerdos de su infancia.

Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Su primer poema se publicó en la Revista Hogar, y en 1947 apareció su primer libro de poemas: Otoño imperdonable . La obra le supuso el reconocimiento en los circuitos literarios de la época y el padrinazgo del poeta Juan Ramón Jimenez , quien la invitó a instalarse una temporada en los Estados Unidos.  La experiencia no resultó fácil para la autora y sin embargo, este viaje fue el primero de una serie de travesías que daría pie a su formación.

En 1952 viajó a Europa, junto a la folclorista Leda Valladares. Integraban el dúo Leda y María;  actuaron y grabaron discos en París, Londres y Colonia (Alemania).

Durante toda su carrera publicó más de 20 discos y escribió más de 50 libros. Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay , Luis Aguilé , Mercedes Sosa , Jairo , Rosa León y Joan Manuel Serrat . Sus canciones no solo se dieron a conocer en Argentina sino que gracias a estos cantautores, se conocieron en Latinoamérica y España.

Ya retirada de la música, continuó escribiendo artículos periodísticos,  guiones para televisión y las novelas de corte autobiográfica Novios de antaño y Fantasmas en el parque.

A lo largo de su vida formó pareja con la folklorista Leda Valladares , la directora de cine María Herminia Avellaneda y la fotógrafa Sara Facio , con quien vivió desde inicios de la década de 1980 hasta su muerte.

Les dejo aquí una selección de poemas que pueden descargarse para compartir como un homenaje en su día.


Los que ya me conocen hace tiempo saben que uno de los proyectos que me da más alegría es #poesíaparallevar. Preparar papeles con poemas para repartir.

También me encanta  susurrar sus poemas a las Infancias del proyecto Libros en el Barrio. Los poemas de Zoo loco que me aprendí de memoria para mis sobrinos fueron mi primer repertorio en pandemia cuando buscaba poesía para compartir.


Mucha de su Poesía para adultos creo que no es tan conocida. 

María Elena fue el primer libro que conocí en mi infancia, Las primeras historias que canté y nunca olvidé (como Canción del jardinero o el Perro Salchicha ). Fue mi compañía en la adolescencia, con la canciones de resistencia (que tenían la voz del Cuarteto Zupay, Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno) y mis primeras lecturas mediadas con mis sobrinos.

No hace tanto conocí Diario Brujo , y leí sus ensayos, También leí y re-leí sus cuentos y novelas (Dailan Kifki es el mejor recuerdo de pandemia leyendo a mis sobrinas ).


(ESTE ES MI EJEMPLAR DESTROZADO)

Les dejo algo de María Elena Walsh para que se alimentan:

Video de acá la Casa de su infancia que realizó Ceci de porqueleok: https://www.youtube.com/watch?v=-a_f8zjkyri

Acá la fundación Walsh/Facio: 

 https : //fundacionmariaelenawalsh.com/ 

Entre Las Biografías: Nací para Ser Breve de Gabriela Massuh- Sudamericana, Como la Cigarra de Sergio Pujol

María Elena Walsh. Textura del disparate. Alicia Origgi Lugar Editorial

María Elena Walsh Una Voz inolvidable. Alicia Origi. Ed Luvina

y Acá la Pueden Escuchar Cantando: https://www.youtube.com/watch?v=dgfgkyamxry y

Acá un video en donde cuenta la historia de Estamos invitados a tomar el té     https://www.youtube.com/watch?v=2PUVnzMpkAc




domingo, 1 de febrero de 2026

Leyendo a MEW: un nuevo cumpleaños para celebrar su vida.

 


Primera cédula de identidad con su firma, 1935. Foto: Archivo Clarín


En la rambla de Mar del Plata en 1944. Foto: Archivo Clarín


En su cuarto de Ramos Mejía en 1948. Foto: Archivo Clarín


Foto de 1991 intervenida por Sara Facio



María Elena Walsh


(Buenos Aires, 1930 - 2011) Nació en Villa Sarmiento un 1 de febrero, y nos abandonó en Buenos Aires un 10 de enero. Poeta y compositora argentina que revolucionó el modo de mirar y escribir para las infancias. Recuerdo imborrable de la infancia para muchas de nosotras que crecimos con sus canciones e historias. Muy temprano a partir de 1945 publicó poemas y notas en las revistas El Hogar, Sur y en los diarios La Nación, Clarín y La Razón. Su primer poemario con tan solo 17 años se llamó Otoño imperdonable , y la hizo conocida en el círculo de poetas. En 1948 egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue invitada a Estados Unidos por el poeta español Juan Ramón Jiménez . Ese viaje no resultó fácil para ella por el carácter del poeta pero le permitió salir de su pequeño lugar en Ramos Mejía y abrirse al mundo. Entre 1952 y 1956 residió en París, donde compuso canciones infantiles y folclóricas un viaje inicial. En Argentina realizó programas de televisión para niños y adultos, recorrió el norte del país cantando con Leda Valladares y estrenó espectáculos teatrales para niños .

    


    Luego de su experiencia televisiva, en la que dio a conocer sus personajes Doña Disparate y Bambuco, estrenaría en Buenos Aires el espectáculo para chicos Canciones para mirar , compuesto por una serie de canciones, poemas y cuentos breves que luego fue publicando tanto en libros - Tutú Marambá (1960), El reino del revés (1965), Zoo loco (1965), Dailan Kifki (1966), Cuentopos del Gulubú (1966) y Versos tradicionales para cebollitas (1967)- como en discos: Canciones para mirar (1963), Canciones para mí (1963), En el país de Nomeacuerdo (1967), Juguemos en el mundo (1968) y Cuentopos (1968), entre otros. La pintora Norah Borges, hermana del afamado escritor , ilustró alguno de sus libros.

    Es también autora de un libro de memorias, Novios de antaño , de la recopilación de artículos Desventuras en el país jardín de infantes (1990) y del libro de lectura Aire libre (1967). Galardonada y homenajeada en reiteradas ocasiones y en distintos ámbitos, obtuvo el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) y el Premio del Fondo Nacional de las Artes. Fue doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Córdoba y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. La embajada de Polonia la condecoró con la Orden de la Sonrisa.

Aquí  la información de la Casa Museo de María Elena Walsh





Aquí su biografía según la Fundación Walsh-Facio

Y acá MEW por Sara Facio 
(menciona esta foto que le hizo)








“Hace una décadas atrás toda era moraleja y didáctica para los chicos, y yo quise hacer recreo” 

En una entrevista para la televisión, dijo MEW










martes, 8 de marzo de 2022

Leyendo mujeres: #8M

María Elena Walsh


María Elena Walsh
Buenos Aires
Argentina
1930-2011



Vengo a decir que en los rincones
más difíciles del planeta
están cantando las mujeres
con voz de pueblo escarmentado.
Se supone que vociferan
para morir un poco menos.


Solo el dolor, la fiebre, el odio,
el desafío y la desgracia,
sólo una luz inofensiva
cantan las mujeres que cantan.


Fadistas de Portugal,
enlutadísimas de España,
reclinadas segando siegan
espirales de rabia y queja,
liquidan su ración de sueño
con furiosa maternidad.


Coyas, princesas miserables
de una América de arpillera,
queman ancestro alcoholizado
en lamentos como cuchilladas.
Hay que dejarse herir, caer
en su dolor, amar su llanto
y comprobar cómo la tierra
busca sus desolados huesos.


Brujas pálidas de Oriente,
lustradas hechiceras de África,
custodias de padecimientos,
celebrantes de la miseria
que lamentan inútilmente
fatalidades ordenadas
por dioses vanos y hombres crueles.


Les asignaron sed atávica,
desesperada obligación,
y ellas amenazan morir
en repertorios de quejido,
de belleza perdonadora.


Sólo vengo a decir que cantan
y que el mundo no se arrepiente
de sus gargantas infernales,
de sus corazones prohibidos.


Sólo vengo a decir que acaso
nos están echando la culpa


María Elena Walsh
("Las que cantan")


Susana Thénon
Buenos Aires
Argentina
1935-1991

¿POR QUÉ GRITA ESA MUJER ?


¿por qué grita esa mujer?

¿por qué grita?

¿por qué grita esa mujer?

andá a saber




esa mujer ¿por qué grita?

andá a saber

mirá que flores bonitas

¿por qué grita?

jacintos margaritas

¿por qué?

¿por qué qué?

¿por qué grita esa mujer?


¿y esa mujer?

¿y esa mujer?

vaya a saber

estará loca esa mujer

mirá mirá los espejitos

¿será por su corcel?

andá a saber



¿y dónde oíste

la palabra corcel?

es un secreto esa mujer

¿por qué grita?

mirá las margaritas

la mujer

espejitos

pajaritas

que no cantan

¿por qué grita?

que no vuelan

¿por qué grita?

que no estorban

la mujer

y esa mujer

¿y estaba loca mujer?

Ya no grita


(¿te acordás de esa mujer?


Susana Thénon













viernes, 30 de junio de 2023

Cosquillas en tu oído . Un puente hacia la poesía. (Relato de una experiencia con Libros en el Barrio)

 La siguiente ponencia fue presentada el 20 de Noviembre de 2022 en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti en ocasión del Encuentro de Poesía y Crítica Otra vez Trilce.

Lo comparto con el agregado de las fotos. 

Cosquillas en tu oído, un puente hacia la poesía. Pato Pereyra



 

No sé qué hacer

con estos versos.

Quizás

ponerlos aqui

para que cada cual

se sirve

por su propia mano.

                                                                                                                      “A mano” de Laura Devetach

 

Me defino como mediadora de lectura y esto es lo que hago.

Dejar algunos versos al descubierto para que cada cual se sirva de su propia mano.

En 2020 me uní a un proyecto que nació en pandemia llamado Libros en el Barrio . Una iniciativa que surgió cuando la vida se puso en suspenso como una manera de seguir andando.

En marzo de ese año Mariel Pujol, comenzó a repartir libros en el Barrio Mitre, un espacio de seis manzanas ubicadas a las espaldas del DOT, en Saavedra, CABA; un barrio habitado por vecinos y vecinas con dificultades socioeconómicas, en dónde las infancias atraviesan diversas carencias.

Los libros, obtenidos por donaciones se repartían casa por casa, semanalmente primero y luego una vez al mes. Un tiempo después nos sumamos junto a Julieta Penedo con la intención de trabajar por las infancias y juventudes del barrio.

Es así que con un carrito que nos prestaba alguno de los vecinos, comenzamos a recorrer el barrio y entregamos al menos 300 libros.

Había estado coordinando Picnic de palabras Florida en la plaza de mi barrio durante cinco años (una iniciativa que nació en Bogotá y que llegó a Argentina para promover la lectura en plazas y parques), y tenía la experiencia para colaborar con este proyecto de promoción de la lectura.

Al sumarme lo primero en que pensé fue que no bastaba con los libros. Las escuelas estaban cerradas y el aprendizaje dependía de la conectividad y de las pantallas, algo que las familias del barrio no tenían a su alcance.

Al recorrer las calles y conocer a los niños y niñas, notamos que la mayoría aún no leía alfabéticamente. Los más pequeños apenas hablaban o tropezaban con las palabras.

No bastaba entonces con darles los libros, había que abrirlos para ellos y ellas, acompañar esa lectura, dado que quizás no tuvieran la posibilidad de leer con alguien.

Fue así que, junto con mi mochila de libros, empecé a llevar mi susurrador y algunos poemas impresos en cartoncitos de colores, escondidos en los bolsillos. Pensaba en sembrar poesía allí donde existe una necesidad, dejarla caer como al descubrir entre las baldosas rotas y los escombros.

Dice María Cristina Ramos en Diálogos entre mediadores :

“La poesía posee la vitalidad de los renuevos, puede recuperar el latido de la vida en zonas que fueron rozadas por la no vida… La frecuentación de la poesía es, además de una experiencia cercana al juego, también una oportunidad para reparar la subjetividad de quienes pueden haber sufrido, olvido, descubrimiento o abandono, soledades de lectura o ausencia de relatos...” (2017, p.72)

En ese momento todavía utilizábamos el barbijo, muchos hogares nos recibieron a puertas cerradas. Al grito de libros, libros esperabamos que los ladridos de sus perros nos hicieran de timbre. Veíamos asomarnos una o varias cabezas infantiles, les sugerimos libros y después, susurrador en mano, un poema. Al principio no sabían que era ese “tubo” (¿un catalejo para mirar? ¿un arma para erguirse espadachines?). Por suerte la infancia es un lugar que acoge la sorpresa con naturalidad. Así que se prestaban al juego, aun cuando nos desconocíamos.

 

Los susurradores: un puente a la magia de la poesía.





Todo comenzaba con un sí que habilitaba la entrega, luego las cosquillas en el oído, alguna tímida sonrisa y el poema:

Si cualquier día vemos una Foca

que junta margaritas con la boca,

que fuma y habla sola

y escribe con la cola,

llamemos al doctor la foca es loca. (María Elena Walsh , 2000, p. 17)

Después de una risa completa o una cara de sorpresa, y la voz que pidió otra vez…

Los limericks de María Elena Walsh y su poesía, nos acompañan junto a otros poetas y también rimas de la tradición oral. Llevaba los poemas impresos, y se los quedaban. Parecía que los atesoraban. Escogían algunos más para compartir con sus familias. Soñaba con que los tuvieran para volverlos a oir. A veces se corría la voz y se armaba una fila de oyentes poéticos. Hubo un cumpleaños con cumbia y regatón, en que una larga fila se formó al lado de un pelotero en un día de calor.

“ Leemos poesía como quien hace llover, para refrescarnos en su transparencia, para conocernos, para poner en movimiento una actitud de sensibilidad que permita vernos más hondamente .” (María Cristina Ramos, 2017, p. 73)

Hay que sembrar poemas como silencios, como pausas, como espera. Entre la música de cumbia, los retumbos y gritos, susurros en tu oído.

Compartimos autores variados: Laura Devetach, Iris Rivera, Cecilia Pisos, Edith Vera, Mar Benegas, Jorge Luján.

Dice Mirta Colángelo, iniciadora en Argentina de esta tradición de susurradores:

“ Pienso en los tubos de los susurradores y creo que ellos también propician una trémula metamorfosis: la luz de la voz regalando un poema al oído es generadora de placer y seguro, mitigadora de penas, aventadora de naufragios…” (Colángelo, 2015, p. .24 ) 

Estábamos tratando de sobrevivir a un naufragio, en medio de esa tempestad que nos dejó la pandemia por COVID, y qué mejor que aferrarnos a la poesía para seguir respirando. Los susurradores nos dieron en esos recorridos la distancia necesaria, la voz atravesando el barbijo, el aire del otro lado reconstruyendo unos versos.

Había quienes no querían recibir los libros que apoyamos. Por ejemplo S. que por más que le mostráramos libros de dinosaurios, de monstruos o para pintar (que eran los más pedidos), no había manera de tentarlo. Pero trepado al muro en el frente de su casa, abandonado el cuerpo, como suspendido en el aire, se aprontó a recibir poemas.

Cuando amainó esa tempestad, cuando las condiciones mejoraron y pudimos empezar a reunirnos, convocamos a las familias a encontrarnos una tarde al mes en la plaza del barrio. La plaza es un espacio enorme con juegos que contrastan en colorido y actualidad con el paisaje de las callescitas del barrio. Extendimos manteles y acomodamos libros (álbum e ilustrados) leímos con ellos y ellas, compartimos libros de poesía, pero los susurradores fueron su objeto favorito. Se los apropiaron.

 

Porque al principio la poesía era el otro, luego no.

Si les compartimos un poema como de Zoo Loco, de María Elena Walsh:

Cuando la Rana no se queda quieta

el Sapo enojadísimo la reta

La rana esta llorando

porque no sabe cuando

la dejar de pasear en bicicleta.

 

Aparecían poemas de sapos, o de ranas, que se inventaron en el momento.

 

Un poema, es palabra, imagenes y ritmo.

“ Hablar de poesía en la infancia es hablar del ritmo. Esos sonidos repetitivos que calman y consuelan…. Los ritmos, tan cercanos y conocidos por los niños desde el vientre materno, logran darles contacto cuerpo a cuerpo, risas, muecas y por supuesto afecto: es un abrir el mundo de los sentidos. El niño entiende la palabra en pleno vuelo ” dice María Baranda (2012, p. 58)

Cuando intentaban susurrarnos, conservaban un esqueleto rítmico dónde las palabras no importaban tanto. Parecían creer que ellos y ellas también podrían. Se sabían poetas.

María Emilia López en su libro Un pájaro de aire relata la experiencia poética en contextos desfavorables. Cómo la poesía fue abriéndose espacios en bibliotecas de zonas rurales de Colombia. Como ocurrió allá tan lejos, también nos ocurrió en el que ahora es también, nuestro barrio.

Al principio la poesía era una novedad, algo quizás de otro mundo. Pero después se les hizo costumbre. Era,una experiencia de mediación diferente a la que ya había tenido con Picnic de Palabras. Acá en la plaza del barrio, los niños andaban por su cuenta. Podíamos ver a una niñita de apenas tres años con su hermana de cinco, que hacían de la plaza su patio de juegos, del barrio su casa. No había adultos que acompañaran. Estaban por su propia mano. Llegaban corriendo en cuanto nos veían y se instalaban toda una tarde a acompañarnos.

Encontré estas palabras de Mar Benegas, amiga y poeta, en su blog y me las apropio para hablar de la importancia de la poesía: