lunes, 30 de diciembre de 2024

Canción para despedir el año

 




Canción para despedir el año

 

En una caja preciosa

guardar con tacto y esmero

risas y amores sinceros.

 

Hacer una buena lista

con los nombres y apellidos

de abrazos bien recibidos.

 

Dar las gracias a la vida:

lo comido y lo soñado

en el bolsillo guardado.

 

Recordar bailes y juegos

y al que nos tendió la mano:

sea animal  o un humano.

 

Para saludar el año

y terminar la canción,

enterradito en la tierra

hay que dejar el dolor.

Aquello que nos dio pena

o nos rompió el corazón

que sea semilla buena

y en primavera una flor.

 

Mar Benegas

En “Versos como una casa”

Publicado por A buen paso.

Ilustrado por Francisca Yáñez




A mis amigos, en este fin de año.

Por un mejor porvenir para todos y todas. 

Realmente gracias, muchas gracias, a quienes me acompañaron lejos o cerca.

Que la vida es eso, un libro que vamos escribiendo y que es mejor cuando se comparte.


miércoles, 25 de diciembre de 2024

Leyendo "Cuentos de Navidad"

    Ayer les compartí un cuento de Navidad, y me apareció la inquietud de buscar más.


                                          La ilustración es de Oliver Jeffers.

    De hecho en el blog se me ha dado por buscar selecciones de cuentos, referidos a un tema o referidos a un público.


Así que acá sumo una más.

¡FELIZ NAVIDAD! y que lo disfruten.


Cuento de Navidad de Charles Dickens . A Christmas Carol. Traducida al español también como Canción de Navidad, Cuento de Navidad es una novela corta escrita por el británico Charles Dickens y publicada originalmente por Chapman & Hall el 19 de diciembre de 1843. Su trama cuenta la historia de un hombre avaro y egoísta llamado Ebenezer Scrooge y su conversión tras ser visitado por una serie de fantasmas en Nochebuena y la madrugada de Navidad.

Esta versión ilustrada por Roberto Innocenti es una de mis favoritas, desde la ilustración pero pueden encontrar miles y también versiones en películas.


Un clásico cuento de Navidad es El expreso polar el año pasado se los leí para terminar el año a mis estudiantes secundarios y hubo emoción.

Saben también que hay una película con Tom Hanks que vale la pena ver , pero la historia fue escrita e ilustrada por por Chris Van Allsburg y publicado por la editorial Houghton Mifflin en 1985. Es considerado un clásico de la literatura navideña infantil y fue elogiado por sus detalladas ilustraciones y su argumento tranquilo y relajante. Por esta obra, Van Allsburg ganó la Medalla Caldecott en 1986. Si no conocen al autor, se los recomiendo , todos sus libros son joyas.

Publicado por Ekaré se puede conseguir en Argentina.


Otro cuento que siempre les comparto por estas épocas es Cartas a Papá Noel de Luis María Pescetti.

Otra vez apelando al humor de Luis, una historia desopilante, publicada en el libro Nadie te creería. Ilustrado por O Kiff. Publicado en Loqueleo ahora, lo he mencionado varias veces en mi blog.




También quiero agregar aunque no sea de Navidad El regalo de los Reyes Magos Un cuento de O Henry, que es uno de mis favoritos para compartir en esta época.

En Argentina tenemos esta bella versión ilustrada por María Wernicke, que publicó Calibroscopio.


Creo que como soy yo daré espacio para distintas versiones navideñas. Hay una especial que escribió Roberto Fontanarrosa, el dibujante, autor, y humorista, rosarino. Se llama "Te digo más..." Una historia de esas del Negro, desopilante.

También encontré esta historia de Hans Christian Andersen, que se llama El abeto. No lo conocía, habla de un abeto que solo quiere crecer, y no disfruta el presente en la espera del momento maravilloso que le espera al ser mayor. 

Un cuento muy conocido del mismo autor que transcurre en Navidad es La cerillera, o La pequeña vendedora de cerillas.
Es una historia que a mí me entristece pero sé que es la favorita de otros y otras.

Hay una versión de José Sanabria ilustrada que se llama La fosforerita, publicada por Comunicarte una editorial argentina,



Justo cuando pensaba en esta entrada, me llegó por mail un aviso de Linternas y Bosques, este blog tan lindo de Rodolfo Córdova que publicó un Cuento de Navidad de Jairo Buitrago. (autor de Colombia que recomiendo) 

Se los dejo acá 

Y también estuve escuchando el podcast Grandes infelices de Javier Peña, que tiene un especial de Navidad. Es muy interesante siempre, pero este me hizo aprender de algunas relaciones entre la Navidad y la Literatura, que no conocía. Y cuenta algunos detalles de los cuentos que les menciono .

lunes, 23 de diciembre de 2024

Cuento de Navidad

¡Feliz Navidad!


Hace unos años me llegó este cuento un día de Navidad. Me llegó leído por la Tere Andruetto. No lo conocía y lo busqué. Lo quise compartir como un regalo de Navidad. Pero no podía compartirlo con la voz de la Tere sin su autorización. Así que lo grabé. Eso fue hace unos cuantos años y el archivo se perdió. Se los dejo igual para que lo tengan.

Un regalo de Bradbury para nosotros. Un regalo de la Tere, para mí. Un regalo de mí para ustedes.





Foto de Vivian Maier.



Cuento de Navidad

[Cuento - Texto completo extraído de Ciudad Seba]
Ray Bradbury


El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque excedía el peso máximo por pocas onzas, al igual que el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.



-¿Qué haremos?

-Nada, ¿qué podemos hacer?

-¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.

-Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.

-¿Qué…? -preguntó el niño.

El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer “día”. Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:

-Quiero mirar por el ojo de buey.

-Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.

-Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.

-Espera un poco -dijo el padre.

El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.

-Hijo mío -dijo-, dentro de medía hora será Navidad.

-Oh -dijo la madre, consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.

-Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.

-Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.

-Pero… -empezó a decir la madre.

-Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.

Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.

-Ya es casi la hora.

-¿Me prestas tu reloj? -preguntó el niño.

El padre le prestó su reloj. El niño lo sostuvo entre los dedos mientras el resto de la hora se extinguía en el fuego, el silencio y el imperceptible movimiento del cohete.

-¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?

-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.

Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.

-No entiendo.

-Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.

Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.

-Entra, hijo.

-Está oscuro.

-No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.

Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.

-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.

Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

FIN










viernes, 13 de diciembre de 2024

Leyendo: Cómo era ser pequeño explicado a los grandes. Luis Pescetti

 


Cómo era ser pequeño explicado a los grandes. 
Luis Pescetti.
Siglo XXI Editores
Colección Educación que aprende
Dirigida por Melina Furman
Diseño de la colección y de cubierta: Pablo Font.
2022


Llegué a este libro en la Feria del Libro 2023 porque me lo recomendó Jimena Fernández.

Como yo digo , los libros te encuentran, a veces porque alguien te lo acerca con manos amorosas.

Queremos mucho a Luis, pero este es un libro que no hubiera comprado porque me resultaba difícil de entender.

¿Era un libro para chicos? ¿ Para los grandes? ¿Para los chicos grandes o para los grandes chicos? ¿Es un libro para educadores o para padres?¿O quizás para aquellas personas que trabajan para y por las infancias?

Creo que todo y más. Es un libro que reúne textos y poesías, historias y ensayos. Todo en uno.

Me fui encontrando con textos que amo de Luis y que ya había publicado. Pero también con nuevas cosas como estas:
(cada título corresponde a un capítulo del que les comparto mis subrayados)

Los niños son inmigrantes

...
Cuando me preguntan cómo entiendo a los chicos, hablo de la experiencia de vivir en el extranjero:
  • el inmigrante tiene sentimientos encontrados hacia la nueva tierra: gratitud y rechazo.
  • pierde las referencias conocidas.
  • todo resulta extensa y absolutamente nuevo;
  • necesita de alguien para casi todo;
  • la sensación de desvalimiento y el miedo al error son constantes;
  • aún no reconoció esa locación nueva, no "la mapeó", por lo tanto su dimensión y su trazado se le imponen;
  • el sentimiento de gratitud se convierte en afecto hacia quien lo guía o lo cuida, pero esa persona no está disponible siempre y eso lo impacienta. Esa persona tiene arraigo, el inmigrante no.

Empatía

    Los niños son inmigrantes; no en el espacio, sino en el tiempo.
Llegan como "extranjeros en el tiempo" a un presente al cual los adultos somos ciudadanos. Estábamos antes, lo armamos, y ellos se incorporan.
Esto es una metáfora fértil para lograr empatía con la experiencia de los chicos y, entonces, una relación eficaz con ellos. No uso la imagen del inmigrante por su lirismo, sino porque la empatía nos guía en cómo comunicamos.

...

El que extraña

Si fuera por mí, el que extraña,
no hubiera salido nunca del pueblo.
No hay un solo lugar en el mundo
en el que se hable igual, se coma así.
Mis raíces, todos mis amores,
mi vida de toda la vida estaban ahí.
Solo yo estaba en otra parte. Yo
y esa otra cosa que uno busca.

Y este texto de Luis que ya había leído y compartido, vale totalmente la pena. Hay que compartirlos, guardarlo, abrazarlo y acunarlo. Siempre que nos sintamos que alguien nos dice que no se puede...

"Lo que nos gusta" es otro de nuestros sentidos

En relación con la cantidad de veces que escuchamos:
"no se puede hacer siempre lo que te gusta",
corregimos: hacé siempre lo que te gusta.
No dejes de hacerlo cuando no salga como querés,
cuando no tenga la respuesta esperada 
o fracase.
No dejes de buscarlo porque queda lejos o se pone difícil.
Hacé lo que te gusta de la mejor manera posible,
no chapuceramente.
Aprendé el oficio, sé un buen fan de lo que te gusta.
Contagiá a los demás,
convencelos de lo que te gusta.
Trabajá de lo que te gusta; pero,
si no es posible hoy, fijate qué podés hacer
para que hoy te guste hacer tu trabajo...
no digamos todo el día,
una buena media hora que irradie energía al resto de la jornada.
Dedicale el día a quien te gusta.
Mientras, seguí puliendo,
entendiendo lo que te gusta,
tenaz y amorosamente.
La naturaleza, o quien sea, nos dio eso, el gusto
para guiarnos en lo infinito.
No es un capricho, es un mapa,
otro de nuestros sentidos,
otra piel, otros oídos.
No lo traiciones, ni dejes que sea tu tirano,
como no idolatrás a tus ojos
ni te los tapás para salir a la calle.
Lo que te gusta es inquieto,
no se lleva bien con las repeticiones
ni siquiera de sí mismo.
Agotá lo que te gusta y seguí adelante, si es el caso;
tampoco tengas miedo de quedar atado a alguien.
Permanecé,
sé fiel a quien te gusta.
El gusto es un pozo profundo,
viaja como la luz de una estrella
en ocasiones de milagro la distinguimos
en medio de tantos brillos.
Lo que nos gusta
es otro de nuestros sentidos.

Y como docente necesitaba recordar esto...
 
Que la escuela sea la casa del alivio

...

    Si los niños son inmigrantes, la escuela debe ser "la casa del inmigrante" y su función, como primer refugio de acogida, es dar alivio, dar tiempo en la obligación de integrarse eficazmente, compartiendo experiencia y enseñando las reglas del nuevo lugar. Debe ayudarlo a organizar su mundo de sensaciones, datos experiencias estímulos de una manera congruente. De modo que pueda ser más feliz y eficaz en el mundo, sentir "yo soy" y sentirse pleno , aliviado, y no, extranjero en sí mismo.

...

    Maestros, padres y odontopediatras: hagan de su encuentro la casa del alivio, para los chicos y para ustedes. Cinco minutos, y mañana quizás diez. ..

    Me pareció la fórmula mágica para la vida. Propóngase un momento inolvidable por clase o por encuentro, dos muy buenos, tres que acompañen, y lo demás...que los chicos quieran volver mañana.
...
    A eso me refiero con lo que decía de la escuela, la lectura o la matemática, o el espacio que reciba a un niño le tiene que procurar una clase de alivio.

...

Ser indiferente

No debo ser importante porque
cuando alguien me atiende
siento que le hago perder el tiempo.
Conozco gente a los que se les abren 
las puertas como si recibirlos fuera
tener una medalla, un premio en casa,
como si su presencia agregara puntos.
Quiero ser como ellos,
pero no sé qué tengo
que hace perder el tiempo a los demás.


Señales en la niebla: Indicadores de la propia voz

    Cuando chicos somos vulnerables a creer que algo es culpa nuestra, que somos raros o estamos en un error. El dercho a la diversidad, a encontrar nuestra voz singular en el coro humno a estar contentos con lo que somos, me vino de grande.
Los chicos son grandes buscadores de señales.
Todos lo fuimos: señales que nos confirmen, acompañen.

...

    Encontré mi fórmula secreta para escribir o para actuar. Cuando avanzo en la hoja en blanco, cuando voy a un escenario al que nunca fui o cuando el show es nuevo, ¿cómo sé que voy por el buen camino? Descubrí que tengo que estar atento a las señales:

  • Entusiasmo.
  • Alivio.
  • Sensación de naturalidad.
  • Deseo de compartirlo, reeditarlo, replicarlo, es contagioso.
  • Me hace sentir vivo.

Cualquiera sea el ámbito, una o varias sensaciones nos señalan en qué camino vamos...


Esta es la página de Luis

Y acá hay mucho de lo que admiro de Luis

Y acá otra entrada en mi blog de él que me enorgullece.





domingo, 8 de diciembre de 2024

Leer jóvenes. Leer con jóvenes. El proyecto "De la Tierra a la Luna"

 


(el logo se lo debemos a la creatividad y trabajo de Mariel)

Este año de Marzo a Noviembre estuvimos embarcadxs en este viaje.

Proyecto de la Tierra a la Luna


El proyecto, financiado por la Fundación Williams, tuvo como objetivo formar jóvenes entre 14 y 22 años como mediadores de lectura. 

Fue un proyecto conjunto durante 2024 entre  “Libros en el Barrio” y la Biblioteca Popular Saavedra. 

“Libros en el Barrio“ es un proyecto de mediación lectora que se realiza en el Barrio Mitre de CABA, iniciado por Mariel Pujol y en el que participamos junto a Julieta Penedo (pueden leer algo más sobre el proyecto acá). La “Biblioteca Popular Saavedra” es una Biblioteca Popular que desde su lugar en Barrio de Saavedra se proyecta realizando actividades culturales, sociales y de mediación lectora también a través del espacio infantil y Juvenil. En este rinconcito Silvia Gojman y Ricardo Garino, invitan a leer a escuelas, familias, infancias.

Era una oportunidad de acercar jóvenes al espacio de la Biblioteca, y darles algunas oportunidades de acercarse a la biblioteca a los jóvenes del Barrio Mitre (y también permitirles mirar más allá de sus límites, levantar la mirada).

El proyecto comenzó en marzo con la convocatoria y se inició en abril. Con encuentros que variaron entre uno y dos al mes.

Recibimos invitadas. Estuvieron con nosotras Andrea Martinoli, Ceci Bona. Hicimos salidas. Fuimos a la Feria del Libro de Buenos Aires, dónde conocimos libros y amigas queridas que nos regalaron su tiempo como Mari de La Juglaresa Librería. Y también fuimos a la FED en dónde compramos libros y aprendimos de edición. Y también tuvimos talleres en el espacio de la Biblio (como un taller de fanzines dictado por uno de los jóvenes) y participamos de muestras (como la de Alejandra López sobre retratos a escritores).

Cada encuentro en la biblio se pensó como un espacio de formación desde el juego, una recorrida desde las posibilidades de la literatura como un espacio abierto a la diversidad. Los contextos socioculturales desde dónde provenían nuestros protagonistas, y la diferencia de edad y de trayectoria escolar no resultó un limitante sino un potenciador.

Al finalizar el año cada uno, cada una, debía armar su propio proyecto de mediación. Algunos solo pudieron plasmarse en papel y quedaron a la espera del año próximo. Pero varios lo pusieron en marcha con rotundo éxito. Porque el encuentro de libros y lectores, se expande si parte desde una mano amiga, desde un par. Y la mayoría realizó sus actividades en su entorno cotidiano. Escuela, biblioteca, red social, espacio familiar. Hubo un par de adolescentes que se encargó de organizar la biblioteca escolar (abandonada como sala de estudio), y otro par que ante la imposibilidad de hacerlo por falta de apoyo del colegio armaron una biblioteca paralela en el espacio del centro de estudiantes. Hubo quienes gestaron una sala de lectura para la feria de ciencias del colegio, o empezaron a publicar reseñas. Otro se encargó del taller de fanzines para sus compañeros y compañeras de grupo, y también hubo quien inició un taller de escritura on line para adolescentes. Alguien se inició acompañando a los grupos de jardín que llegan a leer a la biblioteca, otros nos acompañaron a leer con niños en el barrio. Algunas renovaron sus anhelos de compartir poesía y todxs sintieron la necesidad de compartir libros con sus conocidos.

Entre los regalos de fin de año les preparé este texto que comparto con uds. Porque también uno de los objetivos del proyecto fue que las actividades de formación fueran para toda la comunidad de la biblioteca Popular Saavedra, y todas y todos los que quisieran llegar. Así que muchas bibliotecarias, mediadoras, maestras, promotoras, pudieron participar de los encuentros junto a nuestros jóvenes. De manera que como lo planeamos este proyecto no se quedara en el límite del espacio que nos circunda sino que llegara más allá. 

Lo que les ofrezco no es una guía, ni siquiera un camino posible. Es simplemente el registro de parte de mi recorrido que les comparto. Intenté (con el limitante de tiempo y espacio) elegir algunas personas que hicieron parte de mi formación. Son apenas fragmentos para no abrumar (¿sería tentar la palabra adecuada?), quise que pudieran seguir leyendo de ellos y ellas así que comparto los link de publicaciones que pueden en algún caso descargarse. Agregué fotos pensando en la construcción de “un álbum de familia”, a muchos y muchas les guardo un lugar especial en mi corazón y son parte de mi árbol genealógico en la tarea de mediación. No está terminado, porque esta tarea nunca termina. Es siempre una tarea en construcción, un libro que siempre está empezando. Seguramente agregarán a este árbol más ramas, u hojas. Para que no solo nos cubra su sombra en la intemperie que resulta muchas veces la mediación lectora, sino que como hacen por nosotros los árboles: nos entreguen alimento y su energía.

Les dejo acá el link de descarga 

Y algunas fotos desordenadas de lo que hicimos durante el año.




El primer encuentro en la Biblioteca Popular Saavedra



Otro encuentro en la Biblioteca Popular Saavedra para mirar tipos de libros , jugando a recorrer estantes.

Trabajando en la producción de Fanzines



Más producción de fanzines
(el taller lo organizó Juli uno de los participantes del proyecto)




Encuentro final y de regalos fanzines de Däbale Arroz para todos y todas.


Después de la visita a la Feria del Libro de Buenos Aires nos encontramos con la mesa de libros que compramos y muchas ganas de explorar




En la Feria del Libro escuchando en el stand de la Juglaresa al Dúo:  "Una merienda de locos" 



En la Feria del Libro de Buenos Aires de recorrida de libros.



Ceci Bona en su charla sobre libros y mediación en las redes.


Con Ceci en la charla abierta a la comunidad



Andrea Martinoli y su charla en la Biblioteca Popular Saavedra, también abierta a todos y todas.



En el festejo del Día de las infancias en el Barrio Mitre algunos jóvenes empezaron a mediar con niños y niñas. Y a escuchar las narraciones de la mano de la invitada Mabby Torres.

Gracias a todas las invitadas por acompañar este Proyecto.
A la Fundación Williams.
A la Biblioteca Popular Saavedra que nos dio espacio y contención.
A las amigas que vinieron a compartir el espacio.
Y por supuesto a Mariel Pujol, a Julieta Penedo, Silvia Gojman, Ricardo Garino que estuvieron desde el inicio de la idea.