miércoles, 3 de mayo de 2023

Leer poetas: Rafael Cadenas



Rafael Cadenas nació en abril de 1930. Acaba de cumplir 93 años , de los cuales, la mayoría los ha dedicado a la poesía, la escritura y la docencia universitaria.




El poeta venezolano formó parte del grupo Tabla Redonda, surgido en 1959, que reunió a una generación de escritores, pintores e intelectuales.



En su juventud, Cadenas militó en el Partido Comunista de Venezuela. Se exilió de su país, tras ser encarcelado en la dictadura de Marco Pérez Jiménez.



Cadenas ha recibido galardones internacionales como el Premio Federico García Lorca de Poesía en 2016, el Premio de Literatura en Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2009 y el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1985. Y ahora es el flamante ganador del Premio Cervantes 2022.


En la vasta obra de Rafael Cadenas se encuentran los libros Cantos iniciales, Una isla, Los cuadernos del destierro, Falsas maniobras, Intemperie, Memorial, Amante, Dichos, Gestiones, Antología y Poemas selectos.

Mientras, entre los poemas más destacados de Rafael Cadenas, figuran principalmente “Derrota” y “Fracaso”, los cuales resaltan la sinceridad del autor y la importancia de perseverar, una y otra vez.


"Derrota" es para muchas su obra más reconocida. La escribió en un momento oscuro de su vida. Durante un período depresivo a los 32 años. Y aunque ahora asegura que ya no piensa como lo refleja el poema, sigue siendo uno de sus creaciones más icónicas. 


Derrota

Yo que no he tenido nunca un oficio que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mi mismo que creo
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un dia pregunto en que podia ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podria nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no cometió
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo (“Ud. es muy quedó, avíspese despierte”)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada a cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas esas cosas y por otras
cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas
haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo

que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada vio

que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme,
barrer todo y crear de mi indolencia, mi flotación,
mi extravío una frescura nueva , y obstinadamente
me suicidó al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros
y de mí hasta el día del juicio final.

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