Después de muchas vueltas término de darle forma a esta entrada que habla de los libros que me encontraron durante 2025. Hace unos días reuní en este todos mis registros anteriores, y me sorprendí que desde 2015 estoy tomándome el trabajo de registrar mis lecturas.
Aunque anoté en mi diario (o Reading Journal, y también en mi bujo o Agenda), al ponerme a mirar descubro que no fui tan ordenada como debería. Hay libros que no anoté los datos completos, y hasta olvidé anotar alguno. También noté que en algún momento del año me perdí (la vida misma) y ya no anoté los libros álbum e ilustrados que venía leyendo. Así que todo será en ese caso estimación.
Uno de los problemas que cargo como lectora es mi absoluta promiscuidad. Leo libros, y los abandono a veces no por deseo sino por necesidad. Me muevo y los dejo olvidados en algún lugar de la casa, donde son cubiertos por otros libros. Leo en distintos formatos, en mi e-reader, en el celular donde tengo una aplicación que se llama BOOKMATE (que es como un netflix de libros), en papel, a veces (muy poco) en audiolibro. Puede ocurrir que un mismo libro lo esté leyendo en digital y en papel, porque no puedo cargar el libro físico así que cuando salgo de casa lo leo en digital.También abrevo de distintas fuentes, saco libros de la Biblioteca Popular Saavedra donde colaboro, de la Biblioteca Leopoldo Lugones, (una biblioteca de la red de bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires) de la Biblioteca de la escuela donde trabajo, y también recibo libros en préstamo (no es de mis preferencias, porque siempre tengo miedo de perderlos o extraviarlos en la pila de libros por leer), también compro libros. Fundamentalmente en la Feria del Libro de Buenos Aires, en la FED, y en otros encuentros libreros. Pero pasar por una librería es mi gran plan. Y este año me llegaron libros de regalo, quizás más que otros años. Aunque yo no hago colaboraciones y persisto en mi decisión de leer por carriles no siempre transitados (no sigo siempre las lecturas que hace el resto y no solo leo novedades)
Y aquí la aclaración, la selección que hago no es de libros publicados en 2025 (no todos), ni recientes siquiera. Es simplemente lo que leo. Y traté de hacer una selección pensando en distintos géneros. Este año leí más novela gráfica, parece que pocos cuentos, y casi nada de teatro (a pesar de que estuvo entre mis metas).
Leí un total de 137 libros. De los cuales la mayoría fueron cuentos y novelas. Luego siguen poesía y ensayos (o crónicas, o perfiles).
Los álbumes y libros ilustrados irán en otra entrada.
Leí mucho y no digo esto en el afán de competencia, sino como un registro. Pero leer es un poco mi trabajo, debo leer de todo y mucho. También como docente, así que en vez de juzgar a quienes leemos (lo he visto en las redes en estos días) quizás debería pensarse a la inversa. ¿Cómo es posible ser bibliotecaria, docente, narradora o mediadora de lectura, sin dedicar parte de su tiempo a leer?
La mayoría de los libros los reseñé en mi IG. Así que acá haré un breve resumen.
En uno de los libros que leí este año, me encontré con esto:
La lectura es un instrumento de intervención sobre el mundo, una espléndida posibilidad para dar lugar a las preguntas, a la discusión, al intercambio de percepciones ya la construcción de un juicio propio. Pero para eso no solo debemos formar lectores sino buenos lectores.
Dice la Tere en su libro El arte de narrar de Fondo de Cultura Económica.
Y creo que una lectora crítica se forma con muchas y variadas lecturas. Aún las que no son "buenas", o no son para mí me ayudan en esa formación. Sabemos que son necesarias distintas lecturas en distintos momentos (el libro que llegó en mal momento a mi vida quizás no se disfrute igual).
Leer no es un hábito, como siempre se dice para incentivar la lectura ("hay que crear un hábito"). Como dice Daniel Goldín en Los días y los libros , Editorial Océano:
No conozco ni un solo lector que se respeta que pueda leer un libro más o menos mecánicamente, como se lava los dientes antes de acostarse. Si los libros no logran trastornarnos, ¿para qué diablos sirven?...
Los libros que escojo son aquellos que de algún modo no me puedo sacar de la cabeza, algunos me han trastornado la visión del mundo por lo terrible, por lo doloroso. Ya no seré igual a antes de conocerlos.
Estos cuatro en particular narran situaciones dolorosas. El duelo, alguien que mata, alguien a quien matan, alguien que murió. Pero están narrados en forma muy bella. Me atraparon, mi hicieron pensar, me conmovieron.
Hace rato que quería leer a Louis Glück la ganadora del premio Nobel. A Morábito también lo estaba buscando. Debajo les dejo algún poema.
Aquí algunas reseñas que estaban en el IG y que comparto por acá.
A través del bosque: Laura Alcoba es una autora que ya conocía por La casa de los conejos (trilogía que narra cómo es vivir en dictadura, desde la mirada de una niña y que recomiendo), pero este libro fue más de lo que esperaba.
Griselda, la protagonista, vive en París con su pareja y tres hijos.Una mañana se levanta, lleva a su hija mayor al colegio, y ahoga a sus dos hijos más pequeños en la bañera.Mientras , su marido trabaja a unos pocos metros y su hija repasa lecciones de francés en la escuela de enfrente.
Tres años buscando caminos para escribir este libro. Para acercarme todo lo posible a lo que sucedió, sin lastimarlos, sin añadir dolor al dolor. Pero también convencida de que debo ir hasta el fin de lo que busco, hasta el fin de mi intento de comprender su historia.
Laura Alcoba, narra el horror de una forma luminosa, y no me extraña porque cuando la escuché hablar me di cuenta que esa luz que le permite ver las historias emana de ella.
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En ¡Mujeres, mierda! la Tere retrata mujeres, olvidadas, abandonadas, ignoradas en su tiempo, pero cuyo legado deberíamos recordar. Con fotografías de Andrea Modica. Acá tienen un reel en dónde se los muestro
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Los chicos toman la palabra es un libro de Horacio Cárdenas, maestro, publicado por Siglo XXI editores. Habla de la asamblea del aula como un espacio de conversación continua con los estudiantes. Tanto desde la teoría como desde la práctica. Me quedé entusiasmada por sus experiencias y reafirmé una vez más las posibilidades que brinda la conversación, y la verdadera escucha.
Se trata de dar lugar a la curiosidad para alimentarla, abrir el espacio a las preguntas para que se multipliquen, dar la palabra para que circule y se entrecruce con la de los compañeros y, por supuesto, con la de los docentes. Los motivos llegan de la mano de los estudiantes; pero los ejes, los asuntos estructurales, los conceptos fundamentales son articulados con esas demandas infantiles por su participación activa y una precisa intervención adulta. La propuesta es caminar con ellos de la mano, comentando, ampliando y enriqueciendo lo que señalan.
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Como bestias es un libro de Violaine Bérot, publicado por Las afueras (una editorial que está escalando entre mis favoritas)
Habla de la relación entre una madre y su hijo. El hijo es llamado Oso, y se sabe que no es igual a los otros. A lo largo del relato vemos que ese niño que creció apartado, y que en algún momento parecía bruto e incapaz, tenía el don de curar a los animales. La historia se cuenta a partir de distintas voces cuando la policía captura a Oso acusándolo de tener a una niña secuestrada. Muy duro, poético, hermoso en su modo de decir, me emocionó. A su vez hay otro relato en paralelo desde una historia de la tradición oral sobre una cueva aislada donde las hadas se hacen cargo de los bebés abandonados por sus madres, un relato poético con muchas lecturas posibles.
Es una novela corta, así que la recomendé para esos espacios de verano en que en un vaivén de la hamaca queremos disfrutar un buen libro.
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La noche será negra y blanca es un libro de Socorro Venegas, autora mexicana que este año conocí.
A veces un libro es como una pausa que te atraviesa y en vez de inmovilizarte te remueve.
Es un libro corto que habla también del dolor, de las búsquedas, de lo que nos falta y de lo que tenemos. Una periodista entrevista a un destacado escritor y en eso se cuela su vida personal y su relación con su padre alcohólico.
¿Volver a verlo es una opción, después de todo el daño que provocó y el abandono?
¿Por qué necesitamos volver a nuestro pasado antes de mirar al futuro?
Acá también hay un duelo por un hermano que ya no está.
¿Qué hace cada miembro de una familia con su dolor?
Hay algo de la vida de la autora en el libro pero es ficción.
Hay un modo de contar que me hace querer seguir leyendo.
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Rengo Yeta es un libro de César González a quien ya había recomendado en este espacio.
En Rengo Yeta continúa la historia de El niño resentido. Y nos permite asomarnos a la realidad de una prisión. De un adolescente en prisión.
No hay ninguna redención en este libro. Hay crueldad, de unos a otros, hay soledad, hay luchas de poder y hay desigualdades.
No es la misma cárcel, ni el mismo poder judicial para un par de rugbier que matan y viven en un país, que para un pibe que roba, o secuestrar pero nació en la villa.
Les digo que lo lean no solo por lo que cuenta (eso tan valioso que nos da la literatura, la posibilidad de tener en los ojos, por un rato, otra mirada). Sino por cómo lo cuenta.
César tiene un decir poético y las palabras que encuentra para relatar el horror te atrapan desde el inicio, te dan aire, no te aprisionan (sino sería difícil de leer lo que se cuenta). Pero la angustia está ahí. En cada página
Es de Reservoir Books.
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Estuve leyendo más comic y Aventuras a Cuentagotas de Josephine Mark publicado por Fondo de Cultura Económica me sorprendió.
Un lobo y un conejo y todas las clases de aventuras. Un par muy peculiar. El conejo accidentalmente le salva la vida y el lobo debe cuidarlo para devolverle ese favor. Ese es el pacto. Pero el conejo tiene un gotero que le proporciona de medicación (es claro que se hace quimio) y al lobo (solitario, que no quiere vivir en manada) lo persigue un cazador.
Una narración ágil y con humor. Basada en una historia real, diría la autora (aunque ella no es conejo también perdió el pelo). Con referencia a otras historias, ( miren la imagen final) pero sin esquivar temas difíciles. Y muy tierna.
En España se tituló "A toda pastilla" (no sé por qué, no hay pastillas) y hay otros libros de ella que acá no vi.
Les muestro en un reel un poco del interior.
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A veces tengo la suerte de que un libro que deseo llegue a mis manos sin pedirlo. Este es el caso de El silencio de las cosas un libro de la querida Verónica Sukaczer que llego a mis manos gracias a Fondo de Cultura Económica.
Conozco la obra de Vero pero esta es la más personal y poética que ha escrito.
En dónde se desnuda pero también se viste. Porque es ella, la escritora y periodista que muchas personas conocen, con su humor e inteligencia. Una fuente de información. Y ella que se deja ver con los trucos que emplea para surfear la ola de silencio en un mundo de oyentes desde pequeña. Una surfeadora experta que nos muestra sus destrezas.
Yo que me considera amiga, algunas las vi y otras no. Y agradezco ahora que me permita una vez más, aprender de ella. Sonidos que nos resultan habituales como el trinar de los pájaros, o la chicharra en el subte, no lo son para ella.
El libro habla de cómo, pero "no es una historia de superación". Eso es importante. Pero también habla en primera persona de la hipoacusia, algo de lo que se oye pero no se ve.
El que sea un libro ilustrado lo hace accesible para distintos públicos y aún más poético. Rocío Katz sabe como decir donde Vero hace un silencio.
Me hizo acordar a María José Ferrada y "La tristeza de las cosas", en el título, en la poesía de los objetos. Y a Gusti en "Mallko y papá", por la sinceridad, por la escritura y por el juego de las tipografías. A vero le gusta como a mí, jugar con las letras y las palabras.
Acá pueden ver el interior del libro.
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Siempre poesía....
¿Por qué si digo pájaro
me enciendo
y cuando digo ave me intimido?
Digo pájaros y pienso
en vuelos cortos,
no en migraciones,
en los esfuerzos para hacerse un nido,
digo pájaro y me embosco,
me enarbolo,
y me ensombrezco,
y al decir ave me remonto,
pierdo la sombra y subo,
subo,
y solo la curvatura de la tierra,
que no siento,
corrige este elevarme sin descanso, traduciendo
el ave que hay en mí en un pájaro
que busca en otro clima, un árbol.
Un náufrago jamás se seca.
Edición aumentada 1984-2024
Fabio Morábito
Gog & Magog
La poesía de Fabio me acompañó este año.
Encontré este poema en un libro que compré en la feria.
Encontré este libro (o me encontré), en la feria.
Ya había encontrado a Fabio, pero también en la feria, lo encontré con una lapicera en mano y me lo dedicó.