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jueves, 15 de febrero de 2024

Leyendo a Carlos Skliar. Celebrar la conversación


   


Una conversación comienza cuando puede, en cualquier momento, y jamás acaba, en tanto la memoria suele recomponerla o reconstruirla frágilmente, en fragmentos que nunca serán transparentes con lo dicho, pero siempre podrán ser recomposiciones de un encuentro.
un experimento de diálogo según el cual las partes toman turnos, aguardan, preguntan y responden con una alternancia serena y premeditada.

     Una conversación es la unidad mínima de una comunidad de amistades, cuya síntesis es la afección, el tumulto, la superposición, el desborde.

     Una conversación no tiene tema específico. Si de verdad se conversa, enseguida el tema se deriva hacia la deriva y su resultado es siempre la perplejidad al preguntarnos de qué estábamos conversando.

     Una conversación es un conglomerado de rostros, gestos, voces y silencios. Es el cuerpo el que conversa, no el conocimiento previo. Una pregunta arquea el cuerpo y una posible respuesta lo inclina hacia delante. Las palabras inesperadas sacuden, despiertan, encienden, desesperan, revuelven, sorprenden, calman.

    Una conversación es lo contrario de aquel “porque lo digo yo”. El “yo” no tiene ninguna trascendencia en la conversación porque se diluye en la potencia de “nosotros”.
Una conversación tiene como límite extremo la indiferencia, el abandono, el quitar el cuerpo, el irse.
Una conversación no busca acuerdos o desacuerdos, agradar o desagradar, sino tensiones entre dos biografías que se presentan a la hora de encontrarse. Una conversación se reúne, por lo menos, a dos fragilidades. Solo la confesión de una mutua fragilidad –es decir: lo que no se sabe, lo que no se puede– inaugura una relación conversadora.

    

    Una conversación es una atmósfera irrecuperable, pero de la cual sobrevive un recuerdo borroso de un texto, de una voz o su más absoluta nitidez.

    Una conversación es, esencialmente, un gesto pedagógico, en tanto educar pueda ser comprendido como el modo de conversar a propósito de qué haremos con el mundo y con la vida.

    Como gesto pedagógico, conversar se dirige no tanto a aquello que las cosas son, sino a aquello que hay en las cosas.


    Existe una relación directa entre conocer y conversar.
Como bien lo expresa Michael Oakeshott: “La búsqueda del conocimiento no es una carrera en la que los competidores se disputan el primer puesto, ni siquiera es un debate o un simposio; es una conversación (…) Una conversación no necesita un director, no sigue un rumbo determinado de antemano, no nos preguntamos para qué 'sirve' y no juzgamos su excelencia teniendo en cuenta su conclusión; no tiene conclusión, sino que siempre queda para otro día. No se impone su integración, sino que surge de la calidad de las voces que tienen la palabra, y su valor está en los recuerdos que va dejando en la mente de quienes participan de ella”.

    Se conversa, por ejemplo, no tanto sobre un texto sino sobre sus efectos en uno y otro, se conversa no tanto sobre un saber sino sobre sus resonancias en nosotros, se conversa no para saber sino para mantener tensas las dudas esenciales: el amor, la muerte, el destino, el amor, el tiempo.

    Una conversación, al fin, abre una brecha en el tiempo; lo perfora, lo detiene, crea una pausa necesaria, es paréntesis . Y es la única materia de la que está hecha la posibilidad de ausentarse de la urgencia y de la prisa y de hacer comunidad.

    Una conversación no resuelve la soledad originaria con la que venimos al mundo y nos despedimos de él, pero es su aliada incondicional. La soledad y la conversación no solo no son contradictorias, sino que se nutren mutuamente: se conversa con los demás y con uno mismo.

    Una conversación no tiene que ver con el indigno ponerse en el lugar del otro. Ese es el lugar del otro. Lo que la conversación habilita es el intento de narrar ese lugar, de hacerlo más hondo, quizás más transparente. Pero seguirá siendo, siempre, el lugar del otro.
 La educación, como ya fue dicho, es el enclave de la conversación. Por más que hagamos de las escuelas sitios tecnificados y de mero lucro, lo que sostiene a la comunidad es la potencia de la conversación. Y viceversa.

  

Siempre Carlos haciéndome pensar desde las palabras.

Y hoy también encontré en sus redes.
Se los dejo.

Iba a escribir algo a propósito del comienzo de las clases. Algo sobre la educación como posibilidad de recomienzo y acontecimiento: que las formas y los lugares de nacimiento no determinan los múltiples destinos que las vidas pueden tomar gracias a las comunidades y experiencias educativas. Pero parece que ni comienzo de clases, ni recomienzo de destinos. Todo está puesto ahora bajo la óptica del gasto y no bajo la crucial construcción de lo público y lo común. Como si no hubiera otra cosa que “arreglárselas como bien o mal se pueda”. Ya sabemos por la historia de la humanidad qué ocurre cuando todo queda librado al azar maléfico del mercado, quienes se las arreglan bien y quienes no pueden hacerlo. Maestras y maestros deben recibir un salario acorde con la función que cumplen y que tantas y tantos suelen enunciar rápidamente como esencial, prioritario, trascendental. Los alimentos deben llegar sí o sí a las escuelas para que haya posibilidades de vivir, estudiar, pensar, sentir, hacer. Los medios de transporte deben ser grandes para que educadores y estudiantes puedan llegar a las instituciones. Y todo ello compite al Estado, no a los individuos. Ojalá todo pueda comenzar y recomendar, sí, pero no de cualquier modo.



lunes, 30 de noviembre de 2020

Leyendo: La inútil lectura

Cualquier libro que pueda leerse, me atrapa desde la portada. Y cualquier libro escrito por Carlos Skliar es una tentación que se me ofrece.

Publiqué una primera reseña en mi cuenta de IG, pero quiero pasarla al blog, para que perdure.



La inútil lectura
Waldhuter
2019

    Carlos Skliar es uno de mis autores favoritos. En 2019 me llegaron dos libros de él, este y Pedagogías de las diferencias que me resta terminar (creo que no lo termino porque no quiero dejar a Skliar hasta tener otro libro de él que me acompañe).

    Especialista en pedagogía, literatura y filosofía, es investigador del CONICET y docente de la FLACSO. Se graduó en Fonoaudiología, realizó un doctorado en Fonología y Problemas de la Comunicación Humana en la UMSA. Justamente, se especializa en la comunicación, y sobre todo en aquella que nos atañe a los educadores.

    Su extensa obra combina una reflexión fronteriza entre la literatura, la pedagogía y la filosofía. Ha publicado libros que hacen de la poética y el ensayo su principal fórmula de escritura. Sus primeras investigaciones indagaron los problemas en la comunicación con niños sordos, cuestión que lo ha ido encontrando comprometido con la problemática ética política, de la alteridad en la educación. De aquí que una de sus preocupaciones fundamentales también esté centrada en el lenguaje, particularmente en su relevancia filosófica literaria.

    Leer a este autor es siempre un  aprendizaje. Y en medio de la pandemia, leerlo es un acompañamiento, un sostén.

    También es para mí, un "pensarme con otro", que me permite avanzar en el camino de la lectura, de la mediación, de la docencia.

    Lo recomiendo. (también seguirlo en sus redes y buscarlo en youtube , les dejo una pequeña muestra acá).

    Este libro me resultó en algún punto, pesado, o lento. Esto tiene que ver quizás con que sentí que se repetía en algunas cosas, y también con la edición que me confundía un poco (la tipografía tiene pocas diferencias entre lo que dice y entre lo que se quiere resaltar, no hay casi títulos o separaciones, pareciera un monólogo del autor, y creo que es un poco eso). 

    Sin embargo, es un libro que recomiendo, a aquellos que transformamos la lectura en una profesión en sí misma.

En el inicio dice cosas como estas:
 Qué absurdo haber perdido tanto tiempo con aquel libro.
Qué manera de abandonarme, de extraviarme, de ausentarme, habiendo tanto para decir y por hacer
Qué forma tan insulsa y egoísta la de pasar las horas leyendo un libro, como si la realidad no me exigiera una y otra vez estar alerta a la información, al clima, al tránsito, a los dislates de los presidentes, a la suba y baja de las bolsas de valores, al perro que se reencontró con su dueño en medio de aullidos de alegrías, a la sombra extraña fijada en la catedral de un país escandinavo, a los dimes y diretes de una estrella de televisión que yo jamás había visto antes, a los horóscopos hechos a medida, al nuevo modelo de teléfono, a la compra-venta de almas.
Qué insignificancia la mía, pretendiente huir hacia la periferia de la realidad, asumir esta pose infame del ensueño y encontrar allí refugio egocéntrico para la soledad.
    Este libro hay que disfrutarlo con tiempo, hay que dejarlo macerar en las palabras, hay que reposarlo para que sedimente, y dejarlo que se llene de marcas y subrayados.

    Justamente plantea la lectura como una inutilidad, como una lectura sin finalidad, como perderse en ella, y al mismo tiempo, en ese devenir, encontrarse.

Creo firmemente en muchas de estas páginas.
Aprender a leer en voz alta, para levantar con la saliva toda palabra desperdigada. Aprender a soñar, pronunciar en voz alta para espantar a los fantasmas. Aprender a leer.
Aprender que la lectura es un silencio-aullido que nos hacer regresar, atónitos y afónicos, hacia los laberintos sin salida.
Leer para encontrar la escritura de un mundo anterior, inabordable, que nos precede, encoge y acoge.
Así, poder ser pequeños dos veces y entender que no somos nosotros quienes deberíamos abrirnos paso en el mundo, sino que es nuestro yo-nuestra fragilidad- quien debe dejar paso al mundo.

 Cuando leemos nos encontramos en otro lado, en otros....

Leer es darnos cuenta de que hay más vidas posibles de las que somos capaces de vivir y de pensar. Vidas relacionadas más allá de nuestro relato. Vidas que están al alcance de la mano, es decir, al alcance de la lectura. 
Leer, pero no leer cualquier cosa, o sí...

Es cierto que se pueden leer los horóscopos, los periódicos, los libros de autoayuda, las memorias de quienes todavía no tienen recuerdos, las biografías no autorizadas, los avatares personalistas de la política, los best-seller, las historias de vida de los personajes de la farándula, los mensajes de individuos o grupos por los móviles, etcétera. Y también en cierto que todo ello es leer, aunque no es tan claro que todo ello sea, por cierto, lectura. 

Y mientras sigo leyendo me quedo con estas ideas...

En fin, quizás hoy el leer sea una fuente utilitaria de información donde el deseo o la experiencia de la lectura no cumpla ningún papel esencial. 
O todo lo contrario: la lectura seguirá siendo esa experiencia a la vez singular y comunitaria, en voz baja ya alta voz, que seguirá confesando secretos que, de otro modo, jamás llegarían a nuestros oídos, a nuestro mundo, a nuestra vida: secretos quizás inútiles, entre otras virtudes que habrá que destacar y, por cierto, celebrar.
Y para terminar, este blog está para leer. En su origen, en su persistencia,  estamos acá para "leer el mundo".
Leer para seguir estando en este mundo y esta vida. O bien, leer más allá del mundo y de la vida que nos ha tocado en- buena o mala - suerte, leer para otro mundo y para otra vida.


 


Y Carlos como siempre me da pie, para seguir leyendo. (gracias por esto)

martes, 31 de diciembre de 2019

Los libros que me encontraron en el 2019. Parte I







Cuando llega este momento del año, recorro las bitácoras de mis lecturas. Las que garrapateo apurada en un cuaderno, las que subo al instagram de @patoleyendoelmundo o que comparto en mi facebook (esto último es ya un trabajo más que me impuse, pero facilita mucho el recorrido a fin de año) Los libros que me han encontrado, son parte de mi historia. Algunos me han cambiado para siempre. Es por eso que en los últimos años intento dejar un espacio para ellos en mi blog. Más de una entrada por año, porque soy una lectora promiscua, desordenada y de una especie generalista (un término biológico que se aplica a aquellas especies que consumen una dieta variada). Los libros que me encontraron en 2018 se encuentran acá , acá y acá Los libros que me encontraron en 2017 están por acá y acá Los libros que me encontraron en 2016 están acá y acá Podría limitarme a hacer una lista, pero me encanta la idea de armar una pila, y registrarla. Es como una escalera, cada año más alta, que da cuenta de mi crecimiento como lectora.  Para armar la foto debo recorrer todas mis bibliotecas (y cajas, y espacios aleatorios), y la de mis hijos, y aún así no aparecen todos los libros (porque se esconden, porque algunos no eran míos y regresaron con sus dueños). Pero aunque sea trabajoso, me entusiasma ese momento de verlos juntos, de que conversan entre ellos y posan para la foto.  En realidad se la pasó el año conversando, Stoner, y Larrosa se conocían (Larrosa fue el primero que me habló de Stoner en una charla con Skliar en una clase del postítulo que estaba cursando), y por supuesto Catherine L´Epuyer conversaba con Rachel Carson, por eso quise conseguir algunos libros de ella. Hubo cruces extrañísimos, como un texto de Paul Auster, que se puso en diálogo con uno de los libros álbum de Oliver Jeffers que me llegó este año.  Esto me paso a mí, y seguramente no fue lo mismo que les ocurrió a los otros tantos que leyeron estos mismos libros. En esta primera parte puse textos de ficción y ensayos. Intenté categorías, pero no resultó tan fácil.  Necesitaré otra pila para la poesía (la poesía necesita una pila propia), para los libros orientados en la infancia y en los jóvenes lectores, para los álbumes ilustrados. Creo que ya será solo para mí, porque ¿quién querrá leer tantas entradas solo sobre libros?. Pero me gusta llevar ese registro y volver a él, cada año. Algunos pocos se reseñaron en el blog, muchos en IG. Iré actualizando quizás esta entrada con el correr de los días, si me da tiempo (como quisiera) de agregar algunas reseñas de libros que necesito compartir.



(los patitos que me acompañan hijo de @tressaltos)

"La inútil lectura" es uno de tantos libros de ensayos que tuve este año. Hay muchos de esos libros en mi pila. Sobre lectura, escritura, poesía, educación, y también ciencia. En general están muy subrayados. Son temas que se me atraviesan en lo cotidiano y sobre lo que necesito aprender. 

Les copio una parte de este texto del tan querido Carlos Skliar (si lo buscan en el IG, creo que hay un video mío leyéndolo):


Qué absurdo haber perdido tanto tiempo con aquel libro.
Qué manera de abandonarme, de extraviarme, de ausentarme, habiendo tanto para decir y por hacer
Qué forma tan insulsa y egoísta la de pasar las horas leyendo un libro, como si la realidad no me exigiera una y otra vez estar alerta a la información, al clima, al tránsito, a los dislates de los presidentes, a la suba y baja de las bolsas de valores, al perro que se reencontró con su dueño en medio de aullidos de alegrías, a las sombra extraña fijada en la catedral de un país escandinavo,  a los dimes y diretes de una estrella de televisión que yo jamás había visto antes, a los horóscopos hechos a medida, al nuevo modelo de teléfono , a la compra-venta de almas.
Qué insignificancia la mía, pretender huir hacia la periferia de la realidad, asumir esta pose infame del ensueño y encontrar allí refugio egocéntrico para la soledad.

...
Cómo se me ocurre permanecer en esta lentitud, en esta parsimonia, si lo que el mundo me pide es correr, acelerar el tiempo, moverme en el mismo tiempo en que un hámster gira en su rueda, ganar más dinero, ser más productivo y mucho más eficaz.
...
Qué tontería la mía, la de haber terminado este libro, incapaz de ninguna otra cosas, deseando como nada en la vida saber como es posible que haya otras existencias aparte de la mía, que otros destinos, otras dudas, otros cuerpos, otros lenguajes, puedan ser tan distintos, tan estremecedores, tan amados, tan brillantemente odiados.
...
Qué perdida de tiempo la lectura.
Qué mala suerte haber pasado tanto tiempo con una historia que jamás sucedió y que nunca sucederá.
Qué torpeza haber leído tanto, para nada, porque sí
Qué buena suerte la mía.



Novelas, cuentos y más...

El sol detrás del limonero. Ángela Pradelli
El cuento de la criada. Margareth Atwood
Stoner. John Williams
La casa de los conejos. Laura Alcoba
El azul de la abejas. Laura Alcoba
(me falta la tercera parte de esta trilogía)
Mal de escuela. Daniel Pennac 
En movimiento. Una vida. Oliver Sacks 
Mi abandono. Peter Rock
Por qué volvías cada verano. Belén López Peiró
Cuando pare de llover. Lara Schujman
Las cosas que perdimos por el fuego. Mariana Enriquez
Beya (le viste la cara a Dios). Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría
Venecia. Jorge Accame
Pequeños cuentos misóginos. Patricia Highsmith
Mujercitas. Louisa May Alcott.
Una reina perfecta. Inés Garland
Tizas de colores Herminia Brumana

Ensayos. Crítica literaria. Biografías.

Citas de lectura. Sylvia Molloy
Correo literario. Wislawa Symborska
Elogio de la docencia. Federico Lorenz
La piedra es el poema. Diana Bellesi
El cuento de mi vida. Roberto Innocenti.
Entre el amor y la docencia el deseo de saber. Nuria Pérez  de Lara Ferré.
El pájaro del aire. María Emilia López
Guía para criar hijos curiosos . Melina Furman
Educar en el asombro. Catherine L´Ecuyer
El río de la conciencia. Oliver Sacks
Los papeles que nos tocan. Silvina Rodriguez Martínez
Chimamanda Ngozi Adichi 
Con trébol en los ojos. Vida y obra de Edith Vera. Marta Parodi
Teoría King Kong. Virginie Despentes
El sentido del asombro. Rachel Carson
Apuntes sobre educación. Francesco Tonucci.
Artepalabra. Voces en la poética de la infancia. María Emilia López compiladora.
La construcción del camino lector. Laura Devetach.
Ciencia entre todxs. Tecnociencia en conciencia social. Alicia Massarini y Adriana Schnek
Leer y escribir. Un enfoque constructivista de la enseñanza y el aprendizaje. Entrevista a Ana María Kauffman por Herminia Mérega
Cómo leer un libro Luis Gregorovich



(mi acompañante de tropelías literarias, mi pato lector by @alazorra, Naty Mendez.


En "Un viejo que leía novelas de amor":


"Una vez vendidos los micos y los loros, la maestra le enseñó su biblioteca.
Se emocionó de ver tanto libro junto. La maestra poseía unos 50 volúmenes ordenados en un armario de tablas, y se entregó a la placentera tarea de revisarlos ayudado por la lupa recién adquirida.

Fueron 5 meses durante los cuales formaron y pulieron su preferencia de lector, al mismo tiempo que se llenaba de dudas y respuestas.
...
Edmundo D´Amicis y Corazón lo mantuvieron ocupado casi la mitad de su estadía en El Dorado. Por ahí marchaba el asunto. Ese era un libro que se pegaba a las manos y los ojos le hacían quites de casancio para seguir leyendo, pero tanto va el cántaro, al agua que una tarde se dijo que tanto sufrimiento no podía ser posible y tanta mala pata no entraba en un solo cuerpo. Había de ser muy cabrón para deleitarse haciendo sufrir de esa manera a un pobre chico como El Pequeño Lombardero, y por fin, luego de revisar toda la biblioteca encontró aquello que realmente deseaba.
El Rosario, de Florence Barclay, contenía amor, amor por todas partes. Los personajes sufrían y mezclaban la dicha con los padecimientos de una manera tan bella, que la lupa se le empañaba de lágrimas."

Así como el Antonio José Bolívar, con dudas y respuestas, voy también puliendo mis preferencias lectoras.

Gracias por acompañarme.

miércoles, 31 de julio de 2019

¡CUMPLEAÑOS Y ANIVERSARIO DEL BLOG!

Un DÍA muy especial

Hace 4 años inicié mi blog, en el mes de Julio. Fue un salto al vacío. 

Julio es un mes significativo para mí, porque es el mes de mi cumpleaños. 

Quería un sitio donde hablar de los libros que leía, entrevistar a otros sobre sus inicios en la lectura (la sección de Entrevistas la venía pensando mucho tiempo antes de que este blog cobrara vida). 

Quería escribir. 

Los temas fueron surgiendo  casualmente. Tuve la oportunidad de visitar nuevamente el Taller Espantapájaros, y trabajar junto a Yolanda Reyes, nos hicimos algunas preguntas y aquellos niños me dieron algunas respuestas, que anotamos en el blog. También se me ocurrió poner algunas otras actividades como los talleres de poesía que realizaba en ese tiempo en las escuelas (pueden leer de algunos acá y acá).

Sumé algunas actividades en las que fui participando (como por ejemplo con los Casa Cuna Cuenteros, ese grupo que lleva la lectura a los espacios del Hospital, tan necesarios y tan premiados).  

Pero principalmente fue creciendo en este diario intercambio con los lectores.

Nunca hubiera escrito una entrada sobre cursos y talleres de LIJ, si no me la hubieran pedido, y surgió después de una pregunta (pueden leer las entradas acá y acá). 

Todavía me sorprendo con las repercusiones, que sin embargo es lo más bonito que tienen estos espacios. A veces olvido volver (en realidad en época de clases, el trabajo me absorbe, alguna vez me animé a dar cuenta de ello). Pero lo que me sorprende es que tiene vida propia.

 Esto pasa mucho con las reseñas. Por ejemplo la que tiene más lecturas es una de la novela de Sandra Comino "La noche más larga", (me imagino a la profe de literatura entregando un cuestionario, y a San Google haciendo el resto...) es entonces que las visitas ocurren en el período escolar y tienen carácter de urgente (con Bendita Ale, por ejemplo,  nos sacamos un 5). También en estos días la novela de Martín Blasco "El bastón de plata" empezó a tener más visitas, y ya me empezaron a pedir ayuda con la tarea (no siempre me siento capacitada para ayudar).

Un blog es algo vivo. 

Hoy festejé (mi cumpleaños) con amigos y amigas. 

No nos reunimos, pero estuvimos cerca. 

Y se lo debo a este camino que inicié, en el que nos fuimos encontrando. 

En algún momento ese camino me llevó a Belén, que vive en Valencia, y a la que nunca le pude dar un abrazo, pero que está tan presente, que muchas veces olvido que todavía no nos hemos mirado a los ojos. O a Iris, que es mi maestra en el Taller de Escritura, pero con la que aprendí mucho más que sobre escritura. O a Estrella, a la que vi solo una vez en Buenos Aires, en un taller de narración, y me enseñó tanto. O a Barbi, a quien recurro cada que necesito ayuda (y que mañana cumple años así que también la saludo por acá). Barbi es de esas personas espejo que reflejan la luz para que otros crezcan a su lado (con ella descubrí a otras amigas como Alex, otra persona luminosa). O a Sebastián, con el que aprendo con cada lectura que comparte, con cada reflexión en que nos provoca. O a Sergio, que desde su lugar en el mundo, siempre me alienta, y me acompaña, y que  me recuerda la importancia de ser agradecido, y continuar trabajando.

Podría seguir...(cientos de veces, o más). 

Unidos por hilos de palabras, somos más que una red. Creo que en esa conjunción extraña, de distintas latitudes y procedencias, somos gente capaz de iniciar pequeños movimientos que transforman a la tierra en un lugar más habitable, más solidario.

Me sumerjo en este mundo que se abre, inmenso y novedoso, el de la Literatura para niños y jóvenes, y salgo a tomar aire. 

Nado entre dos aguas,  la ciencia y la literatura, pero los libros son una constante. 

Me reconozco (orgullosamente) puente entre libros y lectores. Hace más de 4 años y medio, que un domingo al mes, en la plaza de mi barrio, leo con niños, con grandes, con mis vecinos y vecinas. (de esto también he dado cuenta en el blog)

Escribo,( que era lo que deseaba hacer), recomiendo libros, busco lecturas, y las comparto.


Cuando me inicié, no sabía nada de lo que era un blog (todavía sé muy poco). Estaba comenzando mi biblioteca (creo que encerraba en una caja a todos mis libros álbum e ilustrados, y no conocía la diferencia entre ambos).

Es parte de un aprendizaje que no termina. Y a mí me gusta aprender.




Esta ilustración que me regaló hoy, Ana Rodriguez me representa. La lectura, el libro, el agua (amo leer en el agua). De paso, les cuento que la ilustración que encabeza el blog fue también un regalo de Ximena García, (tengo la suerte de encontrarme con gente muy generosa).

En estos años he  descubierto que leer es siempre para mí, refugio y puerto. Lugar adonde arribo y de donde parto. Un sitio de descubrimiento, un sitio seguro al que aferrarme en los momentos difíciles. La lectura es una casa enorme en donde me encuentro con aquellos que son parte. Y a donde invito a lo que no...Es el espacio en donde crezco y donde aprendo, sobre mí, sobre otros. Es espejo y y ventana. Es una caverna o un lago. 


"...la lectura es algo más y algo mucho menos tranquilizador, o tan tranquilizador como asomarse a un abismo. La lectura lo pone a uno frente al acertijo. Lo "perplejea" digamos...Lo deja al borde de la inminencia. Y es ese acertijo, esa inminencia, esa primera oscuridad con la que uno confronta lo que lo lleva a leer, justamente. Es ése el vacío a llenar"..(1)


Dice Graciela Montes

Me siento identificada.

El blog se llama Leyendo el mundo, nombre que adopté a partir del libro de Michele Petit, "Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural" . Me gusta esa idea de ir por la vida narrándome, a mí y a los otros, soy una persona en busca de relatos...

"Sin relatos -aunque más no sea una mitología familiar, algunos recuerdos- , el mundo permanecería indiferenciado; no nos sería de ninguna ayuda para habitar los lugares en los que vivimos y construir nuestra mirada interior"(2)

Y entre las cosas que me gustan hacer con la lectura. Una, muy poderosa, es acercarla...Ir de acá para allá con un libro, y ofrecerlo, a veces con disimulo, (a veces no), a un lector o lectora. O por que no, como hago muchas veces en la plaza, a alguien que aún no lee.



Ilustración de Nora Hilb (una de las primera ilustradoras que mi hija y yo descubrimos hace más de 20 años, un placer poder decirle en persona que sus ilustraciones nos son tan queridas)



"Habrá que hacerse lector , pero alguien con más horas de navegación tendrá que acompañarte desde la orilla. Alguien tendrá que acercar el libro, en lo posible con las misma manos de la caricia. Alguien que sepa señalar un rumbo sin atarte a él, mostrarte un horizonte para que busques otros" (3) María Cristina Ramos

Como docente descubrí una gran oportunidad de hacer esto en mis clases de biología, y  me lo agradecen. Lo disfrutamos juntos.

"Un buen libro es capaz de quedarse en nosotros como se quedan las personas que amamos" dice María Teresa Andruetto, en otros de los libros que han sido los que iniciaron este blog.(4)

Y esto me carga de una cierta responsabilidad. Cuando vuelvo a ver a aquellos a los que les leí, muchas veces, me dicen que recuerdan (mejor que yo) el cuento, el poema, el libro. Entonces debo buscar (aprender, informarse, desafiarse) para poder ofrecer ese banquete.

Les pedí a los que me siguen en las redes (en facebook, en instagram), con la excusa de un concurso, que me dijeran por qué leen...

Son muchos, copio algunos  (y doy gracias por sumarse  a este juego)


"porque es la única forma de poder vivir muchas vidas viviendo solo una." PV

"Leemos también para ampliar la mirada, para descubrir otros mundos, otras perspectivas y otros sentires. Para viajar lejos y husmear otras vidas posibles. Para mirar más hondo en los pliegues del ser humano ." PD

"Leer es estar en mi lugar de siempre y al mismo tiempo en cualquier otro sitio; es oxígeno, es fuente, es descanso, es acicate; es siempre lo mismo y siempre diferente." CP

"Que por qué leo...? Porque no sabría cómo vivir SIN leer! Cómo soportar el dolor, la rutina, la idiotez, el tedio que tantas veces lo ocupa todo? Leer para escapar, para soñar, para no estar sola, para volar, para pensar, para desear."SG

"Me Leo para mi y Leo para les demás. Leer es sumergirse en ese mundo mágico, es imaginar historias y volar a la ficción. Leyendo soy una antigua diosa del olimpo, una guerrera ona defendiendo mis tierras de la invasión española, una bruja amiga de un mago, que en vez de varita tiene un paraguas, soy rimas de hadas, soy lo que quiero ser depende la historia que leo"MP


"En casa leemos porque nos divertimos" AA

"Leer te da libertad. Con todo lo que eso implica. Libertad en todos los sentidos y planos. " LG

Un libro, los libros. 

En mi casa no había libros. No vi a mi madre leer por placer. Nunca. No me reconocí como lectora hasta llegar a la adolescencia. Pero...acá estoy. 

Ansiando tener más tiempo para leer.

Les dejo un texto que me obligó a detenerme

 "La inútil lectura":

"Qué absurdo haber perdido tanto tiempo en aquel libro

Qué manera inútil de abandonarme, de extraviarme, de ausentarme, habiendo tanto para decir y por hacer

Qué forma tan insulsa y egoísta de pasar las horas leyendo un libro, como si la realidad no me exigiera una y otra vez estar alerta a la información, al clima, al tránsito, a los dislates de los presidentes, a la suba y baja de la bolsa de valores, al perro que se reencontró con su dueño en medio de aullidos de alegría, a la sombra extraña fijada en la catedral de un país escandinavo, a los dimes y diretes de una estrella de televisión que yo jamás había visto antes, a los horóscopos hechos a medida, al nuevo modelo de teléfono, a la compra venta de almas.

Qué insignificancia la mía, pretender huir hacia la periferia de la realidad, asumir esta pose infame del ensueño y encontrar allí un refugio egocéntrico para la soledad

Qué tontería la de sentarme, perplejo para leer, una historia de otro siglo, de otras gentes, de otros paisajes, de otros claroscuros y no permanecer amarrado al sillón que está atornillado enfrente de la televisión, en la que después de comentarse una muerte trágica se me ofrece una mejor pasta de dientes para que nunca sangren mis encías.

Cómo se me ocurre permanecer en esta lentitud, en esta parsimonia, si lo que el mundo me pide es correr, acelerar el tiempo, moverme en el mismo tiempo en que un hámster gira en su rueda, ganar mas dinero, ser mas productivo y mucho más eficaz

¿Y para qué me detengo estas horas en que no subrayaré nada, no encontraré concepto alguno, ninguna idea para hacer que le conocimiento avance y el mundo vaya más de prisa, aunque hacia ningún lugar?

Qué tontería la mía, la de haber terminado este libro, incapaz de ninguna otra cosa, deseando como nada en la vida saber como es posible que haya otras existencias aparte de la mía, que otros destinos, otras dudas,  otros cuerpos , otros lenguajes, puedan ser tan distintos, tan estremecedores, tan amados, tan bellamente odiados. 

Qué estupidez haber perdido el hilo de los informativos y confiarme a una historia cuya verdad solo decidiré en mi olvido o en mi memoria

Qué extraños instantes estos, en que la lectura nos deja, la sensación de una vida y un mundo que no es nuestra vida ni nuestro mundo

Qué pérdida de tiempo la lectura

Qué mala suerte haber pasado tanto tiempo con una historia que jamás sucedió y que nunca sucederá

Qué torpeza haber leído, tanto para nada, porque sí.

Qué buena suerte la mía" (5)





(ilustración, que agradezco mucho, y me acompañó en varios proyectos, perteneciente a Alejandra Karageorgiu)


¡Muchas gracias!

A los que pasaron o se pasan por aquí.

Nos seguimos leyendo

En cualquier lugar del mundo.


(1)Buscar indicios construir sentido. Graciela Montes. Babel Editorial.
(2)Leer el mundo. Experiencias actuales de transmisión cultural. Michéle Petit. Fondo de 
Cultura Económica
(3)Aproximación a la narrativa y a la poesía para niños. Los pasos descalzos. María Cristina Ramos. Lugar Editorial.
(4)La lectura otra revolución. María Teresa Andruetto. Fondo de Cultura Económica.
(5) La inútil lectura. Carlos Skliar. Waldhuter Editores.